“LA VI­DA ES MA­CHIS­TA Y LA TE­LE­VI­SIÓN NO ES MÁS QUE UN RE­FLE­JO DE LA SO­CIE­DAD”

ÀN­GELS BAR­CE­LÓ con­du­ce la se­rie ‘Y el mun­do cam­bió’ (Dis­co­very)

La Vanguardia - Vivir TV - - ENTREVISTA -

La bar­ce­lo­ne­sa Àn­gels Bar­ce­ló (1963) pre­sen­ta la se­rie do­cu­men­tal Y el mun­do cam­bió, cua­tro re­por­ta­jes que in­da­ga­rán so­bre cua­tro in­ven­tos que de­fi­nen el si­glo XXI: el te­lé­fono mó­vil, el co­che, el avión y los ras­ca­cie­los. Los tra­ba­jos se emi­ti­rán a par­tir del 27 de no­viem­bre, en abier­to, en el ca­nal Dis­co­very MAX (22.30 h), aun­que los abo­na­dos a Dis­co­very Chan­nel po­drán dis­fru­tar de la pri­me­ra en­tre­ga es­te mis­mo do­min­go (22 h), en el prees­treno ex­clu­si­vo de la ca­de­na. Con­ver­sa­mos con Bar­ce­ló so­bre esas crea­cio­nes cru­cia­les en nues­tra his­to­ria. Su ca­rre­ra pe­rio­dís­ti­ca co­men­zó en 1983. ¿Qué cam­bios tec­no­ló­gi­cos ha su­fri­do su tra­ba­jo, a lo lar­go de es­tos ca­si trein­ta años en los me­dios de co­mu­ni­ca­ción? Pues to­dos. Co­men­cé tra­ba­jan­do con una má­qui­na de es­cri­bir, con cin­tas… Na­da de eso exis­te ya. Cuan­do em­pe­cé mi ca­rre­ra no exis­tían el te­lé­fono mó­vil ni in­ter­net; mi pro­fe­sión no te­nía na­da que ver con lo que ha­go aho­ra. Afor­tu­na­da­men­te, he­mos ga­na­do mu­cho en ca­li­dad, en ra­pi­dez y en co­mo­di­dad. Y el mun­do cam­bió nos ha­bla de cua­tro in­ven­tos que cam­bia­ron la his­to­ria. Ex­plí­que­nos más… La se­rie cons­ta de cua­tro ca­pí­tu­los, ca­da uno de­di­ca­do a un in­ven­to: el te­lé­fono mó­vil, los coches, los avio­nes y, por úl­ti­mo, uno en el que nun­ca hu­bie­ra re­pa­ra­do, los ras­ca­cie­los. Son cua­tro crea­cio­nes que nos han me­jo­ra­do la vi­da. Los do­cu­men­ta­les son de una fac­tu­ra im­pe­ca­ble y, so­bre to­do, lo que es­tá bien es que te re­mon­tan a los orí­ge­nes de ca­da in­ven­to. Yo per­so­na­li­zo la edi­ción es­pa­ño­la, re­la­to las cua­tro en­tre­gas. Lo cier­to es que es un ho­nor que pen­sa­ran en mi ima­gen pa­ra dar­le cre­di­bi­li­dad al pro­yec­to. ¿Qué in­ven­tos le han fa­ci­li­ta­do la vi­da? Yo soy más pro­sai­ca. Pa­ra mí la la­va­do­ra ha su­pues­to una gran con­tri­bu­ción a es­te pla­ne­ta. Me fi­jo en pe­que­ños in­ven­tos do­més­ti­cos que nos han he­cho la vi­da más có­mo­da, co­mo, tam­bién, la fre­go­na. Sien­do una ca­ta­la­na que re­si­de en Ma­drid, ¿cuán im­por­tan­te son pa­ra us­ted los avio­nes? Pues des­de que exis­te el tren de al­ta ve­lo­ci­dad que en­la­za Ma­drid y Bar­ce­lo­na, sue­lo via­jar en AVE. Me pa­re­ce más des­can­sa­do ir a la es­ta­ción que acu­dir al ae­ro­puer­to, y, ade­más, tras los aten­ta­dos del 11 de sep­tiem­bre, se in­cre­men­ta­ron las me­di­das de se­gu­ri­dad y via­jar en avión, hoy día, se con­vier­te en una au­tén­ti­ca pe­sa­di­lla. ¿Y cuán­do usa el co­che? En Ma­drid no ten­go au­to­mó­vil. Vi­vo en el cen­tro, por lo que me des­pla­zo en bi­ci­cle­ta. El co­che lo uso en Bar­ce­lo­na, pa­ra tra­yec­tos cortos o pa­ra mis ru­tas tu­rís­ti­cas por Eu­ro­pa. Me en­can­ta con­du­cir. ¿Cuál de esos via­jes le se­du­jo más? Cuan­do mi hi­ja era pe­que­ña fui­mos a Sue­cia en va­rias oca­sio­nes. Re­sul­ta­ron unas va­ca­cio­nes fan­tás­ti­cas, su­bien­do por to­da Eu­ro­pa en au­to­mó­vil, tran­qui­la­men­te. ¿Qué opi­na de los ras­ca­cie­los? Tra­ba­jo en una no­ve­na plan­ta de un edi­fi­cio de Gran Vía que se con­si­de­ra uno de los pri­me­ros ras­ca­cie­los de Ma­drid. Es un si­tio ma­ra­vi­llo­so, des­de el que veo to­dos los te­ja­dos de la zo­na an­ti­gua de la ca­pi­tal es­pa­ño­la. Pe­ro, aun­que a mí los ras­ca­cie­los me lla­man mu­cho la aten­ción, soy de cons­truc­cio­nes más mo­des­tas: me gus­tan las casitas ba­jas. Los ras­ca­cie­los son mo­les im­pre­sio­nan­tes, vi­sual­men­te me cau­ti­van. In­clu­so me gus­tan edi­fi­cios que la gen­te cri­ti­ca por rom­per con la fi­so­no­mía de la ciu­dad, co­mo la to­rre Ag­bar de Bar­ce­lo­na. En eso soy muy transgresora. Pe­ro, in­sis­to, los ras­ca­cie­los me gus­tan pa­ra ver­los, sin em­bar­go, pa­ra vi­vir, ya es otra co­sa… ¿Es muy de­pen­dien­te del mó­vil? Re­co­noz­co que sí, que no pue­do sa­lir de ca­sa sin él. Sin em­bar­go, soy ab­so­lu­ta­men­te es­cru­pu­lo­sa y nun­ca ten­go con­ver­sa­cio­nes pri­va­das en lu­ga­res pú­bli­cos. ¿Qué in­ven­to desea­ría que crea­ran? La te­le­trans­por­ta­ción. Por ejem­plo, ha­ce po­co es­tu­ve en el Sáha­ra y la vuel­ta fue muy en­go­rro­sa, por­que las es­ca­las fue­ron lar­gas. En un mo­men­to, es­pe­ran­do en el ae­ro­puer­to el si­guien­te vue­lo, pen­sé: “¡Que­rría te­le­trans­por­tar­me!”. Àn­gels, de­cla­ró que en la te­le­vi­sión el fí­si­co tie­ne mu­cho pe­so. ¿Pue­de pro­fun­di­zar en esa afir­ma­ción? Yo soy de las pri­me­ras que pien­san que pa­ra sa­lir en pan­ta­lla tie­nes que dar bien, pe­ro no es sólo eso. De­trás tam­bién tie­ne que ha­ber una for­ma­ción y, so­bre to­do, unas ga­nas de tra­ba­jar im­por­tan­tes. Yo tra­ba­jé en te­le­vi­sión en una épo­ca en la que pa­re­cía que la pre­pa­ra­ción con­ta­ba mu­chí­si­mo, creo que ha­bía mu­je­res que dig­ni­fi­ca­mos la pro­fe­sión de pe­rio­dis­ta te­le­vi­si­va, pe­ro lue­go, de gol­pe, des­apa­re­ci­mos to­das. Aho­ra es otro el per­fil que es­tá en la te­le­vi­sión. ¿La te­le­vi­sión es ma­chis­ta? La vi­da es ma­chis­ta y la te­le­vi­sión no es más que un re­fle­jo de la so­cie­dad. Por ejem­plo, en la BBC las pre­sen­ta­do­ras ve­te­ra­nas es­tán sal­tan­do de la pa­rri­lla, son op­cio­nes de los di­ri­gen­tes. Y tam­bién es cier­to que exis­ten muy po­cas di­rec­ti­vas. A lo me­jor, si hu­bie­ra más mu­je­res en las cú­pu­las de las ca­de­nas, es­ta­ría­mos ha­blan­do de otras con­duc­tas. Per­so­nal­men­te, ¿es­tá con­ten­ta con su ima­gen? Sí, a mis 49 años, es­toy en­can­ta­da de la vi­da con mi fí­si­co. Una de las co­sas que apren­des con la edad es a asu­mir­te co­mo eres. Me cui­do, por­que soy co­que­ta, pe­ro en­tien­do que ya ten­go una edad. Lle­va mu­chos años li­ga­da a la ra­dio, ¿qué nos des­ta­ca­ría de es­te me­dio? Me en­can­tan los me­dios au­dio­vi­sua­les y de la ra­dio des­ta­ca­ría que me per­mi­te se­guir ha­cien­do pe­rio­dis­mo, co­sa que ca­da vez es más di­fí­cil. En­cuen­tro que en te­le­vi­sión, por des­gra­cia, los es­pa­cios de­di­ca­dos a los con­te­ni­dos pe­rio­dís­ti­cos es­tán men­guan­do día a día. Nú­ria Mo­re­ras

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.