“A LAS TE­LE­VI­SIO­NES PRI­VA­DAS NO LES IN­TERE­SA LA CUL­TU­RA”

CON ÓS­CAR LÓ­PEZ, di­rec­tor y presentador de ‘Pá­gi­na 2’ (La 2)

La Vanguardia - Vivir TV - - MI PRIMERA VEZ… -

Cuan­do cae el do­min­go y el fin de se­ma­na to­ca su fin, uno pue­de op­tar por ver el in­for­ma­ti­vo de siem­pre o sin­to­ni­zar La 2 y dis­fru­tar de un pro­gra­ma bello co­mo po­cos. Es Pá­gi­na 2, y su di­rec­tor y presentador es Ós­car Ló­pez. Es­te periodista ca­ta­lán, ade­más de sen­tir de­vo­ción por el Ba­rça y los wes­terns, ama la lec­tu­ra por en­ci­ma de to­das las co­sas. El pro­gra­ma que di­ri­ge, des­de ha­ce ya más de cin­co años, se ha con­ver­ti­do en un re­fe­ren­te pa­ra to­dos los aman­tes de los li­bros y el buen gus­to. Di­ri­ge y pre­sen­ta, en te­le­vi­sión, un pro­gra­ma li­te­ra­rio. ¿La te­le­vi­sión y los li­bros son tan bue­nos com­pa­ñe­ros de via­je? Yo creo que sí. Siem­pre se ha di­cho que hablar de li­bros en te­le­vi­sión era abu­rri­do, por­que son dos mun­dos di­fe­ren­tes; pe­ro te pue­de gus­tar mu­cho la te­le­vi­sión y tam­bién leer. Pá­gi­na 2 na­ce con la vo­ca­ción de in­ten­tar de­mos­trar que se pue­de hablar de li­te­ra­tu­ra en te­le­vi­sión con un for­ma­to mo­derno, muy vi­sual, aun­que, evi­den­te­men­te, lo prio­ri­ta­rio es el con­te­ni­do. He­mos in­ten­ta­do uti­li­zar to­das esas he­rra­mien­tas que tie­ne la te­le­vi­sión, ese com­po­nen­te de es­pec­tácu­lo, pa­ra tras­la­dar­lo al mun­do del li­bro. En Es­pa­ña, ve­mos que mu­chas de las obras que están re­la­cio­na­das con un presentador te­le­vi­si­vo fun­cio­nan. Por ejem­plo, uno de los su­per­ven­tas ac­tual es La vi­da iba en se­rio (Pla­ne­ta), de Jor­ge Ja­vier Váz­quez. ¿Qué opi­nión le me­re­ce? Esos fe­nó­me­nos siem­pre han su­ce­di­do. No me pa­re­ce mal que exis­tan, cual­quier co­sa que pue­da aca­bar sien­do un li­bro me pa­re­ce bien. De lo que se tra­ta es que el li­bro se con­vier­ta en ob­je­to co­ti­diano y, si pa­ra eso es ne­ce­sa­rio que una per­so­na fa­mo­sa pu­bli­que una no­ve­la, pues es­tu­pen­do. Otra co­sa es que, co­mo lec­tor, me pue­da in­tere­sar. ¿Tie­ne la sen­sa­ción de que mu­chos de los li­bros de au­to­res me­diá­ti­cos se com­pran sin que el con­te­ni­do im­por­te de­ma­sia­do? Es pro­ba­ble, el li­bro siem­pre ha te­ni­do ese com­po­nen­te de re­ga­lo de pres­ti­gio. Pe­ro lo que es inevi­ta­ble es que se lee mu­cho más que an­tes. Es­te país, por ser una de las gran­des po­ten­cias edi­to­ria­les del mun­do, de­be­ría te­ner unos ín­di­ces de lec­tu­ra más ele­va­dos, pe­ro, aún así, la ten­den­cia es que ca­da vez se lea más. Al­can­zar los ni­ve­les que hay en paí­ses nór­di­cos, Fran­cia o Ale­ma­nia es com­pli­ca­do, pe­ro es que nos lle­van años de ade­lan­to, por nues­tra dic­ta­du­ra. De­cía Des­car­tes que “leer un li­bro en­se­ña más que hablar con su au­tor, por­que el au­tor, en el li­bro, sólo ha pues­to sus me­jo­res pen­sa­mien­tos”. ¿De sus en­tre­vis­tas en Pá­gi­na 2 ex­trae la mis­ma con­clu­sión? A mí me en­can­ta hablar con los au­to­res: lle­va­mos más de 200 pro­gra­mas y mi ex­pe­rien­cia siem­pre ha si­do po­si­ti­va. Si el au­tor es­tá có­mo­do, la en­tre­vis­ta que­da bien y el pro­gra­ma sa­le be­ne­fi­cia­do. La te­le­vi­sión, el ci­ne y la li­te­ra­tu­ra se re­tro­ali­men­tan. ¿Es ca­paz de ver pri­me­ro una pe­lí­cu­la y des­pués leer el li­bro? Sí, pe­ro, ge­ne­ral­men­te, sue­lo ha­cer el ca­mino in­ver­so. O, sim­ple­men­te, sólo veo la pe­lí­cu­la. En­tien­do que son dos có­di­gos di­fe­ren­tes. La ma­yo­ría de au­to­res te cuen­tan que ven­den los de­re­chos au­dio­vi­sua­les del li­bro y no se im­pli­can en el pro­yec­to au­dio­vi­sual por­que sa­ben que lo que se va a ro­dar, en el me­jor de los ca­sos, va a te­ner al­go que ver con su obra. Ya lo de­cía Woody Allen: to­ma el di­ne­ro y co­rre. Pues hay es­cri­to­res que apli­can esa fi­lo­so­fía. Tam­bién en­tien­do al es­cri­tor que pre­fie­re no ven­der los de­re­chos pa­ra no ver da­ña­do su li­bro. En Es­pa­ña, el li­bro de fic­ción más leí­do hoy es Cin­cuen­ta som­bras de Grey (Gri­jal­bo), de la bri­tá­ni­ca E. L. Ja­mes, y el de no fic­ción es La in­fan­cia de Je­sús (Pla­ne­ta), es­cri­to por el pa­pa. Ero­tis­mo des­bor­dan­te y ca­to­li­cis­mo. ¿Cree que es co­sa de una do­ble mo­ral na­cio­nal? Hay gen­te pa­ra to­dos los gus­tos. El fe­nó­meno de Cin­cuen­ta som­bras de Grey es bru­tal. No va­mos a de­cir sólo que lo lee gen­te que lee po­co, me cons­tan lectores ha­bi­tua­les que lo han de­vo­ra­do. Son fe­nó­me­nos que se dan regularmente. Cier­to pú­bli­co que ne­ce­si­ta te­ner el tí­tu­lo del año. El lec­tor más oca­sio­nal que quie­re re­ga­lar un li­bro ha­ce unos años se com­pra­ba el Pre­mio Pla­ne­ta. Hoy en día no ocu­rre igual: la gen­te ne­ce­si­ta un li­bro, li­bros que se con­vier­ten en el li­bro del año. Y, por su par­te, los li­bros de re­li­gión, ade­más, se ven­den muy bien. Y ha­blan­do de fic­ción, si Pá­gi­na 2 se emi­tie­ra en Te­le­cin­co, Cua­tro, An­te­na 3 o La Sex­ta… ¿se­ría? No se­ría po­si­ble. Es un pro­gra­ma que sólo pue­de exis­tir en una te­le­vi­sión pú­bli­ca. En to­do el Es­ta­do es­pa­ñol, en es­tos mo­men­tos, hay sólo tres pro­gra­mas de li­bros. Los tres se ha­cen en te­le­vi­sio­nes pú­bli­cas y los tres se ha­cen, en es­te ca­so, des­de Ca­ta­lun­ya: en TVE, en el 33 y en Bar­ce­lo­na Te­le­vi­sió. A las te­le­vi­sio­nes pri­va­das no les in­tere­sa la cul­tu­ra. Me sa­be mal que te­le­vi­sio­nes pri­va­das, mu­chas de ellas que se han po­di­do crear gra­cias al di­ne­ro ga­na­do por sus in­ver­sio­nes en gru­pos edi­to­ria­les, no se ha­yan vol­ca­do en po­ten­ciar la pre­sen­cia, en es­te ca­so, del li­bro. La pri­me­ra vez que de­vo­ró con frui­ción un li­bro, ¿re­cuer­da cuál fue? La no­ve­la Tom Saw­yer, de­tec­ti­ve, de Mark Twain. Es­ta­ba en el es­ca­pa­ra­te de una li­bre­ría de mi ba­rrio y lo pe­dí pa­ra mi cum­plea­ños, por­que me gus­tó el di­bu­jo de la por­ta­da. Lo con­ser­vo y se lo re­ga­lé a mis hi­jos. Mia Men

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