“SIEM­PRE HE SI­DO EL GRA­CIO­SO DE LA CLA­SE”

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El imi­ta­dor por ex­ce­len­cia de Es­pa­ña na­ció un 30 de enero, el mis­mo día que el prín­ci­pe Fe­li­pe, aun­que años más tar­de. La di­fe­ren­cia es que La­tre pue­de ser el prín­ci­pe, el rey, Bo­ris o Ra­joy. Así has­ta ca­si 500 per­so­na­jes. Un ge­nio que se dio a co­no­cer en Cró­ni­cas marcianas y que, des­de en­ton­ces, no ha de­ja­do de tra­ba­jar. Hay quien di­ce que en es­to tam­bién se di­fe­ren­cia de la fa­mi­lia real.

En pri­va­do, ¿cuál fue la pri­me­ra imi­ta­ción que re­cuer­da ha­ber he­cho?

En el co­le­gio. De al­gún pro­fe­sor o com­pa­ñe­ro, qui­zás. Ten­dría seis o sie­te años, siem­pre he si­do el gra­cio­so de la cla­se. Y tam­bién de los di­bu­jos de la te­le: me acuer­do que ha­cía de Bu­bú y Yo­gui.

Aca­ba de fi­na­li­zar la exi­to­sa se­gun­da edi­ción de Tu ca­ra me sue­na ( An­te­na 3). ¿Por qué ju­ra­do y no con­cur­san­te?

Se­gún Ti­net Ru­bi­ra, di­rec­tor del pro­gra­ma, la idea era que en el ju­ra­do hu­bie­ra una can­tan­te que juz­ga­ra la voz y la for­ma de can­tar (Mónica Naranjo), una ac­triz que va­lo­ra­ra la in­ter­pre­ta­ción (Carolina Cerezuela), un di­rec­tor es­cé­ni­co que le die­ra cuer­po y sen­ti­do a la imi­ta­ción (Àn­gel Llà­cer) y al­guien que va­lo­ra­ra la imi­ta­ción en sí mis­ma, si re­cor­da­ba al ori­gi­nal o no. Y és­ta úl­ti­ma fue la in­vi­ta­ción que me hi­cie­ron, y que acep­té en­can­ta­do.

Ro­za us­ted la per­fec­ción, en sus imi­ta­cio­nes, pe­ro can­tar y bai­lar co­mo Vic­to­ria Beck­ham en la úl­ti­ma ga­la de TCMS ¿le re­sul­tó un su­pli­cio? ¿La inaca­ba­ble co­la del ves­ti­do de quién fue cul­pa?

[Ri­sas] No, de he­cho, a Vic­to­ria Beck­ham ya la ha­bía imi­ta­do años atrás. Ga­né, jun­to con un gru­po de com­pa­ñe­ros del ins­ti­tu­to, un con­cur­so de imi­ta­cio­nes ha­cien­do de las Spi­ce Girls, aun­que en aque­lla oca­sión era Em­ma. Pe­ro Vicky Beck­ham tam­po­co es el col­mo de la ex­pre­si­vi­dad, ¿no?

Un pro­gra­ma de sá­ti­ra po­lí­ti­ca co­mo Po­lò­nia [TV3] ¿se­ría ima­gi­na­ble fue­ra de Ca­ta­lun­ya?

Yo creo que par­te del éxi­to de Po­lò­nia es que se ha­ce en TV3. En Ca­ta­lun­ya, ese for­ma­to fun­cio­na, gus­ta, es­tá de­mos­tra­do. En Es­pa­ña, la for­ma de ha­cer te­le­vi­sión es dis­tin­ta. Qui­zá aho­ra se­ría un buen mo­men­to pa­ra sa­car pun­ta a to­do lo que pa­sa en la pri­me­ra pla­na po­lí­ti­ca de nues­tro país, aun­que pro­gra­mas co­mo El in­ter­me­dio lo to­can de for­ma su­bli­me.

Por cier­to, Crac­kò­via [TV3] ¿es el Pun­to pe­lo­ta de Ca­ta­lun­ya? Lo di­go por­que es el pro­gra­ma de­por­ti­vo al que acu­den los te­les­pec­ta­do­res des- pués de una jor­na­da li­gue­ra... y por el hu­mor.

No sé si la com­pa­ra­ción es vá­li­da, pe­ro, realmente, Crac­kò­via es el pun­to de aná­li­sis y hu­mor de las jor­na­das li­gue­ras y to­do ti­po de en­cuen­tros de­por­ti­vos. En Crac­kò­via, ade­más, el pro­gra­ma Pun­to pe­lo­ta es muy se­gui­do y, a me­nu­do, es pro­ta­go­nis­ta de sus sket­ches.

Ha di­cho us­ted en al­gu­na en­tre­vis­ta que las imi­ta­cio­nes sue­len es­tar vin­cu­la­das a la ac­tua­li­dad. Po­si­ble­men­te, por eso su obra Yes, we Spain... is dif­fe­rent va evo­lu­cio­nan­do tras lle­gar al ter­cer año de gi­ra, ¿no?

Efec­ti­va­men­te. De he­cho, ése fue uno de los ob­je­ti­vos que me mar­qué al ini­cio de la gi­ra. De­bía ser una obra ce­rra­da, con un plan­tea­mien­to, un nu­do y un desen­la­ce, pe­ro que fue­ra cam­bian­te, evo­lu­ti­va, adap­ta­da a la reali­dad y la ac­tua­li­dad de las ciu­da­des por las que pa­sa­ba y de las noti- cias que ocu­pa­ban las pri­me­ras pla­nas. Re­cuer­do que, por ejem­plo, el día que el Ba­rça ju­ga­ba la fi­nal de la Cham­pions, nos las in­ge­nia­mos pa­ra ir me­tien­do el re­sul­ta­do en­tre las frases de los tex­tos de los per­so­na­jes.

“Soy la duquesa Ga Ga, pe­ro a mi Al­fon­so le ha­go vi­brar”... ¡Y la au­tén­ti­ca duquesa de Al­ba en el pa­tio de bu­ta­cas!

¡Le en­can­tó! Me co­men­tó per­so­nal­men­te que su ma­ri­do y ella ha­bían dis­fru­ta­do vien­do có­mo el pú­bli­co reía y aplau­día con su apa­ri­ción. Realmente, creo que es uno de los pun­ta­les de la fun­ción, jus­to en el mo­men­to en el que apa­re­ce la duquesa de Al­ba.

Con Se­ño­ras que... [Neox] ¿le di­vier­te es­pe­cial­men­te ac­tuar sin te­ner una imi­ta­ción en men­te?

Por su­pues­to. Eso re­fuer­za la crea­ción del per­so­na­je. A mí, el pro­ce­so de ela­bo­ra­ción y crea­ción de un per­so­na­je es lo que más me apa­sio­na de mi tra­ba­jo. En las imi­ta­cio­nes, pue­de re­sul­tar más fá­cil por­que se tra­ta de co­piar lo que ves o lo que oyes. Aun­que, en la obra, tam­bién he tra­ba­ja­do ese as­pec­to, por­que… ¿se ima­gi­na a Es­pe­ran­za Agui­rre can­tan­do ti­po bur­les­que? ¿O a Ra­joy bai­lan­do al rit­mo del Gan­gnam Sty­le? ¡Pues en Yes, we Spain is dif­fe­rent lo ve­rá!

Por cier­to, imi­ta a más de 400 per­so­na­jes, ¡pe­ro en un anun­cio de yo­gur le ve­mos ha­cer de us­ted! ¿De ver­dad no le pi­die­ron nin­gu­na imi­ta­ción?

Bueno, le doy una ex­clu­si­va. Lle­vo, exac­ta­men­te, 492 per­so­na­jes. Así que en bre­ve lle­ga­ré a los 500. Res­pec­to a la cam­pa­ña de Da­no­ne, pa­ra mí fue un pla­cer co­la­bo­rar con ellos por­que apos­ta­ron por mí, sin vo­ces, sin imi­ta­cio­nes y sin per­so­na­jes. Con­fia­ron en mi ima­gen co­mo re­fle­jo de su mar­ca. Les es­toy muy agra­de­ci­do.

Sea sin­ce­ro: ¿en to­das las ce­nas y fies­tas le pi­den imi­ta­cio­nes?

[Ri­sas] Pues, sin­ce­ra­men­te, no. De­bo re­co­no­cer que a me­nu­do soy yo el que voy me­tien­do chas­ca­rri­llos o co­men­ta­rios con vo­ces de per­so­na­jes, en se­gún qué si­tua­cio­nes, pe­ro en ca­sa y en mi vi­da pri­va­da pro­cu­ro de­jar el tra­ba­jo a un la­do. ¡Si no me vol­ve­ría lo­co!

Eli­ja uno o dos de sus per­so­na­jes pa­ra des­pe­dir es­ta en­tre­vis­ta y en­viar un men­sa­je a nues­tros lectores.

Pues, por ejem­plo, Bo­ris Iza­gui­rre di­ría: “¡Pe­ro bueno, chi­cos! No os lo per­dáis… Yes, we Spain is dif­fe­rent de gi­ra… En su ter­cer año… 300.000 es­pec­ta­do­res en 200 fun­cio­nes… Cuán­to gla­mour”. Y una de mis úl­ti­mas in­cor­po­ra­cio­nes, Ma­rio Va­que­ri­zo, di­ría: “Sí, ca­ri, y so­bre to­do… ¡sal­go yo! Eso sí, el La­tre no da cer­ve­zas du­ran­te la fun­ción. ¡Ol­vi y yo no nos lo va­mos a per­der!”.

© J. IRUN

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