“NO ES­TOY BUS­CAN­DO QUE EL PER­SO­NA­JE CAI­GA BIEN. ES MA­LO HAS­TA LA MÉ­DU­LA”

JA­MES PU­RE­FOY, pro­ta­go­nis­ta de ‘The Fo­llo­wing’ (TNT)

La Vanguardia - Vivir TV - - ENTREVISTA - Pa­tri­cia Puen­tes (Los Án­ge­les)

Cual­quie­ra no pue­de in­ter­pre­tar a Joe Ca­rroll, ese ase­sino en se­rie per­ver­so y se­duc­tor a par­tes igua­les que bus­ca la per­di­ción de Ryan Hardy en The Fo­llo­wing. Y es que no to­do el mun­do pue­de es­tar a la al­tu­ra de Ke­vin Ba­con (Hardy), dar la ta­lla co­mo su an­ta­go­nis­ta te­le­vi­si­vo y lle­gar a con­ven­cer­nos de que un gru­po de ho­mi­ci­das sec­ta­rios no es al­go tan ab­sur­do o dis­pa­ra­ta­do co­mo po­dría so­nar. Ha­bla­mos con el ac­tor que lo ha he­cho po­si­ble, Ja­mes Pu­re­foy, so­bre lo di­fí­cil de po­ner­se en la piel de un de­men­te se­dien­to de san­gre y ven­gan­za se­ma­na tras se­ma­na. ¿Cuán­to sa­be de Joe Ca­rroll, su per­so­na­je en The Fo­llo­wing? Lo su­fi­cien­te co­mo pa­ra in­ter­pre­tar­lo. Lo ve­mos en la cár­cel, pe­ro tam­bién están los flash­backs, que nos van ex­pli­can­do có­mo se con­vir­tió en un ase­sino en se­rie. Es una per­so­na muy com­pli­ca­da. Es in­creí­ble­men­te ca­ris­má­ti­co, muy in­te­li­gen­te, ro­mán­ti­co, y tie­ne una for­ma muy ele­gan­te de de­cir las co­sas. Es mor­daz y en­can­ta­dor.

¿Le cae bien?

Tie­nes que en­con­trar al­go en ca­da per­so­na­je que in­ter­pre­tas. Pa­ra mí lo que des­ta­ca es que es un hombre que no tie­ne más de 40 pul­sa­cio­nes por mi­nu­to. Ade­más, Joe es muy po­de­ro­so y tie­ne la brillante ha­bi­li­dad de con­ver­tir a la gen­te en ase­si­nos. Hay al­go que lo dis­tin­gue del tí­pi­co ase­sino en se­rie, y di­go tí­pi­co un po­co a la li­ge­ra. Pe­ro lo que más mie­do da, de es­te per­so­na­je, es que re­cu­rre a in­ter­net no sólo pa­ra po­ner­se en con­tac­to con otros ase­si­nos en se­rie, sino pa­ra dar con per­so­nas que tie­nen un por­cen­ta­je mí­ni­mo de ase­si­nas en su in­te­rior. Es un manipulador. Si en ti hay una mi­llo­né­si­ma par­te de un 1% de ase­sino, Joe la en­con­tra­rá y la ha­rá sur­gir.

¿Es di­fí­cil po­ner­se en la piel de al­guien así?

Creo que los ac­to­res in­gle­ses so­mos es­pe­cial­men­te bue­nos, cuan­do se tra­ta de me­ter­nos en el per­so­na­je y sa­lir de él en­tre “Ac­ción” y “Cor­ten”. No soy un ac­tor muy de mé­to­do. Tam­po­co en­tien­do del to­do el pro­ce­so que ha­ce que seas el per­so­na­je to­do el tiem­po. Eso no de­ja de ser la in­dus­tria del es­pec­tácu­lo, no es que ten­gas que po­ner realmente to­da tu al­ma en un per­so­na­je. Ten­go hi­jos y una ca­sa don­de vuel­vo ca­da no­che, des­pués de tra­ba­jar.

¿Du­dó en acep­tar el pa­pel? No de­be

de ser al­guien fá­cil de in­ter­pre­tar...

No, por­que es un dra­ma muy bueno. No du­dé en ab­so­lu­to. Es­ta tem­po­ra­da, ha­bía leí­do una can­ti­dad ho­rri­ble de pi­lo­tos y me pi­die­ron que hi­cie­ra al­gu­nos. Y el pi­lo­to de es­ta se­rie fue el que me pa­re­ció que fun­cio­na­ba de prin­ci­pio a fin. El guión era brillante. He leí­do mu­chos th­ri­llers, en los que deseas que ha­ya gi­ros ines­pe­ra­dos has­ta que no lle­gues a sa­ber qué va a pa­sar a con­ti­nua­ción. Al fi­nal, quieres que­dar­te sin alien­to y emo­cio­na­do, es­pe­ran­do a ver el pró­xi­mo ca­pí­tu­lo. Y creo que es­ta se­rie cum­ple to­dos esos re­qui­si­tos. Ade­más, pue­de ha­cer pen­sar a la au­dien­cia: “¿Qué pa­sa­ría si al­guien hi­cie­ra al­go así?”. Da mu­cho mie­do.

¿Có­mo en­cuen­tra la os­cu­ri­dad pa­ra po­ner­se en la piel de Ca­rroll?

Gra­cias al guión. Siem­pre me han en­can­ta­do los guio­nis­tas y, pa­ra mí, un guión de ca­li­dad es la cla­ve de to­do. Ke­vin [Wi­lliam­son, el crea­dor de la se­rie] es muy buen es­cri­tor y sa­be có­mo cons­truir y de­cons­truir una his­to­ria. Ade­más, es­cri­be muy bue­nos diá­lo­gos. Y, al fi­nal, aca­ba sien­do cues­tión de de­cir esas lí­neas de diá­lo­go. La ver­dad es que es el per­so­na­je más os­cu­ro que he in­ter­pre­ta­do, no es un ase­sino en se­rie que cai­ga bien. En te­le­vi­sión ya te­ne­mos a otros ase­si­nos en se­rie que sí que caen bien: Dex­ter, por ejem­plo, ma­ta a gen­te que no nos im­por­ta que mue­ra. Pe­ro lo que Joe ha­ce no es ele­gan­te, ni sexy, no hay na­da pla­cen­te­ro en ello.

¿Cree que a la au­dien­cia po­dría lle­gar a caer­le bien, a pe­sar de ello?

Si les cae bien, tal vez ten­gan que pre­gun­tar­se al­gu­nas co­sas. Es cier­to que es en­can­ta­dor y tie­ne mu­cho ca­ris­ma, con un sen­ti­do muy ele­va­do de la poe­sía, la li­te­ra­tu­ra, la be­lle­za... An­tes ha­bía in­ter­pre­ta­do a tíos ma­los y, a ve­ces, con­si­gues que a la gen­te les gus­ten, a pe­sar de lo ma­los que son. Pe­ro, en es­te ca­so, no es­toy per­si­guien­do eso. Si lle­ga­mos a ese pun­to, no me pue­den cul­par, no es­toy bus­can­do que el per­so­na­je cai­ga bien. Es ma­lo has­ta la mé­du­la. Pe­ro tam­bién es cier­to que eso a mu­cha gen­te le gus­ta y le pa­re­ce fas­ci­nan­te, so­bre to­do en Es­ta­dos Uni­dos. Cuan­do lle­gas a Es­ta­dos Uni­dos, te lla­ma la aten­ción ese amor pro­fun­do ha­cia la vio­len­cia y esa in­co­mo­di­dad ab­so­lu­ta ha­cia el amor y el se­xo. Es muy ex­tra­ño, nun­ca he aca­ba­do de en­ten­der­lo.

¿Qué tal ha si­do tra­ba­jar con Ke­vin Ba­con?

Creo que Ke­vin Wi­lliam­son quie­re que ha­ya al me­nos una in­ter­ac­ción por epi­so­dio en­tre nues­tros per­so­na­jes. Que el pro­ta­go­nis­ta y el an­ta­go­nis­ta es­tén en la mis­ma ha­bi­ta­ción. Un po­co, es co­mo una par­ti­da de ajedrez gi­gan­te: cuan­to más es­ce­nas así ten­ga­mos, me­jor se­rá la se­rie. A mí me en­can­ta tra­ba­jar con Ke­vin [Ba­con], es un ac­tor por definición. Cuan­do es­ta­mos jun­tos, no hay ego, to­do lo que ha­ce­mos es por el bien de los per­so­na­jes.

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