“LA TE­LE­VI­SIÓN Y LOS CÓ­MICS VAN DE LA MANO POR EL TI­PO DE HIS­TO­RIAS QUE CUEN­TAN”

La Vanguardia - Vivir TV - - ENTREVISTA - Pa­tri­cia Puen­tes (Los Án­ge­les)

Cuan­do es­te es­cri­tor de có­mics de 34 años em­pe­zó con su se­rie de zom­bis, en blan­co y ne­gro y ti­tu­la­da The Wal­king Dead (Pla­ne­ta DeA­gos­ti­ni), po­co po­día ima­gi­nar­se que, diez años más tar­de, sus no­ve­las grá­fi­cas se ha­brían con­ver­ti­do en una se­rie de te­le­vi­sión de éxi­to in­ter­na­cio­nal. Ro­bert Kirk­man no sólo es el crea­dor del mun­do que ha ins­pi­ra­do a es­te pro­gra­ma de te­le­vi­sión, sino que, ade­más, ejer­ce de pro­duc­tor de la se­rie y es­cri­be, al me­nos, uno o dos ca­pí­tu­los ca­da tem­po­ra­da. Con­ver­sa­mos con él so­bre la ido­nei­dad de los có­mics pa­ra su adap­ta­ción al me­dio te­le­vi­si­vo y las di­fe­ren­cias en­tre las ver­sio­nes grá­fi­ca y ca­tó­di­ca del uni­ver­so apo­ca­líp­ti­co que ha crea­do.

¿Se ima­gi­na­ba que su có­mic lle­ga­ría a ser una se­rie de es­tas di­men­sio­nes?

Sor­pren­den­te­men­te, no [ri­sas]. Me ha pi­lla­do com­ple­ta­men­te des­pre­ve­ni­do, y me gus­ta, no le voy a men­tir, es emo­cio­nan­te. Me en­can­ta que la gen­te es­té dis­fru­tan­do con la se­rie y que es­té com­ple­ta­men­te de­di­ca­da a to­do lo que ten­ga que ver con The Wal­king Dead. Es muy guay.

Uno de los ma­yo­res pe­li­gros de una se­rie co­mo és­ta es la ele­va­da mor­ta­li­dad de los per­so­na­jes.

Es ma­la suer­te, pe­ro es el ti­po de his­to­ria que es­ta­mos con­tan­do. Nues­tros per­so­na­jes están vi­vien­do en un mun­do muy pe­li­gro­so, hay mu­chas po­si­bi­li­da­des de que el re­par­to que te­ne­mos en es­tos mo­men­tos no es­té al com­ple­to la tem­po­ra­da que vie­ne, y va a ser así ca­da vez que em­pe­ce­mos una. Pe­ro to­dos los que tra­ba­jan en la se­rie sa­ben que se están me­tien­do en The Wal­king Dead, sa­ben a lo que se ex­po­nen, es lo que hay. La al­ter­na­ti­va se­ría no re­tra­tar ese mun­do de for­ma rea­lis­ta, don­de es muy pe­li­gro­so vi­vir.

¿Es di­fí­cil ma­tar a se­gún qué per­so­na­jes, que se con­vier­ten en fa­vo­ri­tos del pú­bli­co?

No po­de­mos de­jar que eso nos in­flu­ya, no po­de­mos du­dar ni de­cir: “Bueno, a la gen­te le gus­ta es­ta per­so­na, no nos la va­mos a car­gar”. Si la his­to­ria es­tá yen­do en una di­rec­ción de­ter­mi­na­da y la na­rra­ti­va se va a be­ne­fi­ciar de la pér­di­da de un per­so­na­je, va­mos a ha­cer­lo.

De he­cho, mu­chos de los pro­ta­go­nis­tas ac­tua­les de la se­rie han muer­to en los có­mics.

En el nú­me­ro 100 del có­mic [edi­ta­do en ju­lio de 2012], tu­vi­mos la pri­me­ra muer- te de uno de los per­so­na­jes prin­ci­pa­les, que es­tá re­pre­sen­ta­do por un ac­tor que ac­tual­men­te tra­ba­ja en la se­rie. To­dos los de­más mu­rie­ron, en el có­mic, an­tes de que su­ce­die­ra en la se­rie, y otros per­so­na­jes han ido mu­rien­do en los có­mics, ya con la se­rie emi­tién­do­se, pe­ro cuan­do, en te­le­vi­sión, to­da­vía no ha­bían lle­ga­do a apa­re­cer. Fue di­fí­cil y ex­tra­ño escribir una es­ce­na en la que el per­so­na­je mue­re y co­noz­co al ac­tor que lo in­ter­pre­ta, e in­clu­so am­bos se pa­re­cen, fí­si­ca­men­te.

¿Se ha en­con­tra­do con fans de los có­mics que no sean se­gui­do­res de la se­rie?

Por suer­te, no hay de­ma­sia­dos. Hay al­gu­nos pu­ris­tas que ado­ran los có­mics y que se que­jan por el sim­ple he­cho de que, por ejem­plo, Carl [Chand­ler Riggs] sea un po­co di­fe­ren­te. De to­dos mo­dos, la ma­yo­ría mi­ra la se­rie.

¿Le gus­ta cam­biar mu­cho las co­sas en re­la­ción a las pá­gi­nas grá­fi­cas ori­gi­na­les?

Lle­vo diez años es­cri­bien­do los có­mics de The Wal­king Dead y es­toy un po­co abu­rri­do [ri­sas]. Soy el pri­me­ro que di­ce: “No, no, ha­ga­mos eso un po­co di­fe­ren­te, ven­ga, ha­ga­mos una lo­cu­ra”. Y to­do el mun­do me di­ce que me cal­me y que no pue­do ha­cer se­gún qué co­sas.

En la ter­ce­ra tem­po­ra­da in­tro­du­cen a dos per­so­na­jes muy po­pu­la­res en­tre los fans: el Go­ber­na­dor y Mi­chon­ne.

Es muy emo­cio­nan­te pen­sar que, por fin, po­dre­mos ver la tra­ma de la cár­cel y al­gu­nos de los per­so­na­jes pre­fe­ri­dos de los fans. Pe­ro he­mos he­cho mu­chos cam­bios, la se­rie su­fre una tran­si­ción muy im­por­tan­te, es­ta tem­po­ra­da. He­mos in­cor­po­ra­do a nue­vos miem­bros en el re­par­to y hay nue­vas localizaciones. Por un la­do, ha­ce ilu­sión, pe­ro, por el otro, tie­nes que ver có­mo li­diar con to­das las nue­vas si­tua­cio­nes y per­so­na­jes.

La se­rie ha acer­ca­do a mu­chos es­pec­ta­do­res a la cul­tu­ra de los có­mics.

Es­toy muy or­gu­llo­so del he­cho que The Wal­king Dead es­té apor­tan­do nue­vos se­gui­do­res al mun­do de los có­mics. Me lo cuen­tan los ven­de­do­res, ven a gen­te en sus tien­das que an­tes no ha­bían vis­to, es gen­te que ha vis­to la se­rie y ha oí­do hablar del có­mic de The Wal­king Dead y quie­re sa­ber más so­bre el te­ma. Creo que es in­creí­ble que nos ha­ya­mos da­do cuen­ta de que la te­le­vi­sión y el mun­do de los có­mics van de la mano por el ti­po de his­to­rias que cuen­tan, por esas na­rra­ti­vas con­ti­nuas de las que se nu­tren. Los có­mics son un me­dio ideal pa­ra tra­du­cir­los a la te­le­vi­sión, y va­mos a ver mu­chas más adap­ta­cio­nes de es­te ti­po, en los pró­xi­mos años.

Escribir no es lo úni­co que ha­ce, en es­ta se­rie. ¿En qué más con­sis­te su tra­ba­jo co­mo pro­duc­tor?

Es­toy siem­pre en el set y no me pier­do las reuniones so­bre efec­tos vi­sua­les. Di­go co­sas co­mo: “No, no. Hay que re­ba­nar esa ca­be­za a la al­tu­ra de los ojos. Que­da­rá más guay”. Co­sas por el es­ti­lo.

Con­tri­bu­ye al look san­grien­to y mo­ri­bun­do de la se­rie, va­ya.

Pien­se que Greg Ni­co­te­ro [el es­pe­cia­lis­ta en maquillaje] y su equi­po son com­ple­ta­men­te esen­cia­les, en la se­rie. No co­noz­co a nin­gún otro equi­po de efec­tos es­pe­cia­les que pue­da ha­cer lo que con­si­guen ellos. Los zom­bis y la es­ca­la de to­do lo que ha­cen un día tras otro es in­creí­ble.

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