La ren­ta an­ti­gua ge­ne­ra con­tras­tes, con­vi­vien­do el pa­go de 20 y 1.200 eu­ros en el mis­mo edi­fi­cio

Las dos ca­ras del al­qui­ler con­vi­ven en los ba­rrios, el cen­tro y la Ciu­dad Vie­ja

La Voz de Galicia (A Coruña) - A Coruña local - - PORTADA - MI­LA MÉN­DEZ

No pue­de pre­ci­sar la edad que tie­ne el edi­fi­cio. «Más de cien años, creo que dos­cien­tos», y eso que a sus 85, Pi­lar Dié­guez Me­réns con­ser­va una me­mo­ria en­vi­dia­ble. Tie­ne pues­ta la ra­dio, que se es­cu­cha des­de fue­ra. Es el al­ma de su ca­lle. En la Ciu­dad Vie­ja «so­mos una fa­mi­lia», des­cri­be. In­vi­ta a pa­sar con una son­ri­sa. «Mi ca­sa es el pa­so de pea­to­nes. Los tu­ris­tas siem­pre se ha­cen fo­tos con las plan­tas», pre­su­me de su ho­gar. Tie­ne go­te­ras. «Lle­vo tiem­po pi­dien­do que re­pa­ren el te­cho, pe­ro...», con unos cu­bos se va arre­glan­do. Es la úl­ti­ma in­qui­li­na que que­da en el in­mue­ble de tres al­tu­ras. «Ten­go con­tra­to has­ta que cum­pla los 110». Son­ríe cuan­do pro­nun­cia la fe­cha.

Pa­ga 76 eu­ros de al­qui­ler. La su­ya es una de las co­no­ci­das co­mo ren­tas an­ti­guas. Lle­va 47 años vi­vien­do den­tro de unas pa­re­des a las que sus ma­ce­tas de­vuel­ven la vi­da que el de­te­rio­ro ab­sor­be. Co­bra 378 eu­ros de una pen­sión no con­tri­bu­ti­va. «Siem­pre tra­ba­jé, pe­ro no co­ti­za­ron por mí», re­co­no­ce. Fue asis­ten­ta en ca­sas y em­plea­da de la des­apa­re­ci­da Lim­pie­zas Ur­ba­nas. «En la Se­gu­ri­dad So­cial des­cu­brie­ron que mi co­ti­za­ción se la ha­bían pues­to a otro com­pa­ñe­ro», la­men­ta.

El due­ño es un ban­co

«Es­to lo com­pró Cai­xa Ga­li­cia. Com­pra­ron to­das las ca­sas de es­ta es­qui­na. Las ti­ra­ron e hi­cie­ron la re­si­den­cia de an­cia­nos. En es­ta, co­mo es­tá­ba­mos to­dos al­qui­la­dos, no pu­die­ron», ex­pli­ca. «Ha­ce dos años fir­mé el con­tra­to con Aban­ca. Es de 20 años. Me subie­ron la ren­ta, an­tes era de 50 eu­ros. Ca­da año me su­man otros dos eu­ros, más o me­nos, pe­ro, ¿que es eso? Muy po­co», le res­ta im­por­tan­cia. «Co­mo sa­ben que soy ma­yor —aña­de Pi­lar— es­tán es­pe­ran­do. No ven­den es­ta ca­sa por­que quie­ren am­pliar la re­si­den­cia. Yo les di­je que me iba a una ha­bi­ta­ción de su cen­tro, pe­ro al ban­co no le in­tere­só, co­mo lo lle­va otra em­pre­sa...». Pi­lar es­tá al tan­to de to­do. Do­mu­sVi, la mar­ca sur­gi­da de la fu­sión de Ge­ria­tros —has­ta el 2012 de NCG Ban­co— y Sar­qua­vi­tae, ges­tio­na la re­si­den­cia La Ciu­dad.

Cam­bio de nor­ma­ti­va

En 1995 en­tró en vi­gor la nue­va ley de arren­da­mien­tos ur­ba­nos. Las ren­tas an­ti­guas, has­ta en­ton­ces con­ge­la­das, tu­vie­ron que ac­tua­li­zar­se a los pre­cios del mer­ca­do en aque­llas ca­sas don­de se su­pe­ra­ba un um­bral de in­gre­sos. En los lo­ca­les co­mer­cia­les, si eran so­cie­da­des, la ac­tua­li­za­ción fue obli­ga­to­ria pa­ra to­dos. Se les dio un pla­zo que ter­mi­nó en el 2015, cuan­do ce­rra­ron mu­chos ba­jos em­ble­má­ti­cos en A Co­ru­ña, co­mo la tien­da de ca­mi­sas Ga­la. «No se vol­vió a ha­cer otra ac­tua­li­za­ción más que la del 94. Aho­ra so­lo se apli­ca la subida del IPC», cri­ti­ca Car­me­la La­van­dei­ra, del Co­le­gio Ofi­cial de Ad­mi­nis­tra­do­res de Fin­cas en Ga­li­cia. «Aún exis­ten mu­chas ren­tas an­ti­guas. So­bre to­do en vi­vien­das. Exis­ti­rán has­ta que los arren­da­ta­rios fa­llez­can. An­tes se po­dían trans­mi­tir al cón­yu­ge o a los hi­jos», acla­ra la abo­ga­da Asun­ción Ji­mé­nez de Llano Za­to. Ha re­pre­sen­tan­do a las dos par­tes. «Los pro­pie­ta­rios sue­len asu­mir la si­tua­ción. No se les pue­de pe­dir más. Hay más pre­sio­nes ha­cia los in­qui­li­nos cuan­do se ven­de el in­mue­ble con ellos den­tro a otra so­cie­dad. Jue­gan a no re­pa­rar na­da, a de­jar en rui­na el edi­fi­cio pa­ra que se va­yan», di­ce Ji­mé­nez de Llano. La ren­ta an­ti­gua agu­di­za con­tras­tes. Co­mo que en un mis­mo edi­fi­cio del cen­tro «te en­cuen­tras pi­sos res­tau­ra­dos con un al­qui­ler de más mil eu­ros, 1.200 in­clu­so, con otros que si­guen igual que ha­ce cien años y por los que se pa­gan 20 eu­ros al mes», sub­ra­ya.

Pi­lar guar­da el con­tra­to que fir­mó con «el se­ñor Fran­cis­co», en el 72. «Co­noz­co gen­te que pa­ga 80 eu­ros por un pi­so pre­cio­so y tie­ne una bue­na pen­sión. Me da pe­na, ten­dría que sa­lir de ellos pa­gar más», con­fie­sa. Que­dó viu­da jo­ven con dos hi­jos. Ha sa­bi­do ti­rar pa­ra ade­lan­te. «Si me que­jo, es de vi­cio», se des­pi­de.

MAR­COS MÍ­GUEZ

Pi­lar, en su pi­so de la Ciu­dad Vie­ja. Es la úl­ti­ma in­qui­li­na que que­da en el in­mue­ble.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.