Un gra­ti­fi­can­te so­plo de ai­re fres­co

La elec­tró­ni­ca y la mú­si­ca tra­di­cio­nal ga­lle­ga se dan al­go más que la mano en un dis­co que reivin­di­ca el ayer des­de la van­guar­dia

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA . ESTÁ SONANDO - TEX­TO: CAR­LOS CRES­PO

No es la pri­me­ra vez que la mú­si­ca tra­di­cio­nal ga­lle­ga y la elec­tró­ni­ca se cru­zan en el ca­mino. Bien es cier­to que has­ta aho­ra la ma­yor par­te de esas con­fluen­cias ha­bían si­do ge­ne­ra­das por mú­si­cos pro­ve­nien­tes del tron­co del folk, léa­se Bu­di­ño o Mer­ce­des Peón, en­tre otros. En es­ta oca­sión no. Es­ta vez la osa­día ha sur­gi­do de las in­quie­tu­des y, por qué no re­co­no­cer­lo, de cier­ta mo­rri­ña del mú­si­co ca­toi­ren­se afin­ca­do en Ma­drid Ale­jan­dro Gui­llán, a quien co­no­cía­mos co­mo Álex Casanova en su an­te­rior pro­yec­to de cor­te synth­pop. «Yo cre­cí es­cu­chan­do los ce­dés de mú­si­ca tra­di­cio­nal que ha­bía en mi ca­sa. Cuan­do me vi­ne a Ma­drid me los tra­je para ver qué sam­plers o qué ideas po­día ex­traer de ellos», re­la­ta.

El re­sul­ta­do de esa in­ves­ti­ga­ción es Sol­por, la pri­me­ra re­fe­ren­cia dis­co­grá­fi­ca de Baiuca. Nue­ve te­mas en los que la elec­tró­ni­ca y el sus­tra­to or­gá­ni­co del fol­clo­re man­tie­nen un tour de

for­ce apa­sio­nan­te, del que am­bos re­sul­tan vic­to­rio­sos.

Uno de los gran­des acier­tos de Baiuca es no ha­ber caí­do en el jue­go fa­ci­lón y ar­ti­fi­cio­so de in­cor­po­rar sin más unas ba­ses elec­tró­ni­cas a unas me­lo­días tra­di­cio­na­les fá­cil­men­te re­co­no­ci­bles o a la tri­bal ex­pre­si­vi­dad de unas can­ta­rei­ras. No, Baiuca apues­ta por crear una fu­sión, en­ten­di­da en su sen­ti­do más pro­fun­do, en aquel que tras­cien­de a la su­ma­to­ria de ele­men­tos sin­co­pa­dos. Una fu­sión en la que lo or­gá­ni­co y lo elec­tró­ni­co no so­lo con­vi­ven sino que se aú­nan for­man­do un úni­co to­do re­gi­do por las mis­mas le­yes. Y no es, des­de lue­go, ta­rea fá­cil al­can­zar ese com­ple­jo equi­li­brio ca­paz de pro­pi­ciar ins­pi­ra­dos mo­men­tos de tan emo­ti­va bri­llan­tez

Para lo­grar­lo Baiuca des­car­tó en par­te la idea ori­gi­nal de uti­li­zar so­lo sam­plers y re­gra­bó en es­tu­dio bue­na par­te de las vo­ces, ade­más de las flau­tas y al­gu­nas per­cu­sio­nes. Asi­mis­mo evi­tó tam­bién re­cu­rrir úni­ca­men­te a me­lo­días tra­di­cio­na­les sus­ten­ta­das por ba­ses elec­tró­ni­cas y creó cuatro te­mas pro­pios: Mo­rri­ña, Sol­por, Bré­te­ma y Aru­me. Tí­tu­los que evo­can bien a las cla­ras que es­te es un dis­co que se si­túa en las an­tí­po­das de esa asép­ti­ca frial­dad de bue­na par­te de la mú­si­ca elec­tró­ni­ca ac­tual. «Es un dis­co de sen­ti­mien­tos y de sen­ti­dos», con­fie­sa su crea­dor. A pe­sar de las ro­tun­das ba­ses que por mo­men­tos se apo­de­ran de es­tos cor­tes tam­po­co es Sol­por un dis­co con­ce­bi­do para la pis­ta de bai­le. Ni uno de esos dis­cos de tan pro­fun­das co­mo va­cuas at­mós­fe­ras crea­das a ba­se de su­per­po­ner ca­pas y ca­pas de tex­tu­ras so­no­ras. «Siem­pre me ha gus­ta­do ha­cer can­cio­nes», di­ce Ale­jan­dro Gui­llán. Aún así no des­car­ta que al­gu­nos de los te­mas de es­te dis­co sean re­mez­cla­dos. Y es que en mu­chos de ellos hay evi­den­te ma­de­ra de hit. Crea­do des­de el res­pe­to pe­ro sin mie­dos ni com­ple­jos Sol­por es un gra­ti­fi­can­te so­plo de ai­re fres­co. Que bue­na fal­ta nos ha­cía.

«SOL­POR» Nue­ve cor­tes que fusionan ba­ses elec­tró­ni­cas con vo­ces y me­lo­días tra­di­cio­na­les

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