Mo­nar­quías cu­li­na­rias

La Voz de Galicia (A Coruña) - Gastronomia y Vinos - - A Sorbos - JO­SÉ MA­NUEL VILABELLA

Es­pa­ña es un país re­pu­bli­cano que tie­ne una mo­nar­quía cons­ti­tu­cio­nal. Co­mo la co­sa del tra­ba­jo es­tá muy mal, hay que re­ci­clar­se, rein­ven­tar­se y ex­cep­to los pro­pie­ta­rios de far­ma­cias to­dos te­ne­mos que es­tar aten­tos pa­ra que no nos qui­ten el pues­to e igual que el rey emé­ri­to se ga­nó el cu­rro, en su día, Fe­li­pe VI es­tá tra­ba­jan­do en ello y la prin­ce­sa Leo­nor le di­ce a sus ami­gui­tas: «Pues yo voy a ser rei­na, si aprue­bo la re­vá­li­da del no­ble pue­blo es­pa­ñol que, co­mo di­ce el abue­li­to, hay que apli­car­se mu­cho que el que fue a Se­vi­lla per­dió la si­lla». An­tes a los ma­los re­yes se les cor­ta­ba la ca­be­za; aho­ra no, aho­ra se les des­pi­de, se les man­da a las fi­las del pa­ro. So­mos un país re­pu­bli­cano ex­cep­to en la res­tau­ra­ción pú­bli­ca y en el gre­mio de la ali­men­ta­ción. Las mo­nar­quías son in­con­ta­bles. Exis­te el rey del ja­món, el del la­cón, la rei­na del co­ci­di­to ma­dri­le­ño, el mo­nar­ca del vino de Ju­mi­lla, el prín­ci­pe de las ros­qui­llas de anís, el ar­chi­du­que de las ga­lle­tas Ma­ría. Ha­ce años co­no­cí en Mon­do­ñe­do al rey de las tar­tas; era un ca­ba­lle­ro muy sim­pá­ti­co, de gran­des pa­ti­llas. «Aquel de allí es el prín­ci­pe, mi he­re­de­ro», me di­jo se­ña­lan­do a su hi­jo. Creo que fa­lle­ció ha­ce al­gún tiem­po y que el que co­no­cí de prín­ci­pe de­be de lle­var con es­ti­lo, pe­ro sin pa­ti­llas, la co­ro­na de las tar­tas min­do­nien­ses. Con los prín­ci­pes ocu­rre co­mo con los vie­jos ami­gos mi­li­ta­res; de­jas de ver­los cua­ren­ta años y al que tra­tas­te de te­nien­te es ya ge­ne­ral. Un ami­go mío de ju­ven­tud, de cuan­do ha­ce se­sen­ta años vi­vía en La Co­ru­ña, es Chi­pón de la Cal­za­da; la úl­ti­ma vez que me to­mé un vino con él fue el día an­te­rior de ir­se a la Aca­de­mia Mi­li­tar. No le he vuel­to a ver des­de en­ton­ces y una ami­ga co­mún me dio no­ti­cias su­yas. Hi­zo un ca­rre­rón y aho­ra es­tá re­ti­ra­do por­que los mi­li­ta­res, co­mo los ar­ti­cu­lis­tas, no se ju­bi­lan nun­ca. Des­de aquí le man­do un sa­lu­do, mi co­ro­nel. Es­tos ar­tícu­los que pu­bli­co ca­da mes en La Voz de Ga­li­cia me sir­ven pa­ra re­cu­pe­rar vie­jas amis­ta­des y en­te­rar­me de luc­tuo­sos su­ce­sos. Pi­ru­lo An­tón, Emi­lio Vi­la y Luis Araujo son los su­per­vi­vien­tes de una pan­di­lla de gen­te di­ver­ti­da, cul­ta, me­ló­ma­na. Pa­seá­ba­mos dia­ria­men­te el Can­tón Gran­de y la ca­lle Real de arri­ba aba­jo, y allí, sí, en se­me­jan­te si­tio, nos enamo­rá­ba­mos pa­ra to­da la vi­da. A mí, al fir­man­te, le rom­pió el co­ra­zón una jo­ven que se lla­ma­ba Car­mi­ta y se­sen­ta años des­pués se lo de­vol­vió re­cau­chu­ta­do, co­mo nue­vo, la­tien­do co­mo un vie­jo re­loj de fal­tri­que­ra. Son los mi­la­gros de la ve­jez; esos que nun­ca, ja­más, sa­len en las pá­gi­nas del Ho­la.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.