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Cris­ti­na Al­ca­lá, nue­va ge­ren­te en O Ri­bei­ro

La Voz de Galicia (A Coruña) - de Vinos - - PORTADA - POR PE­PE SEOANE

La nue­va ges­to­ra del con­se­jo re­gu­la­dor del Ri­bei­ro cree que es tan am­plia la di­ver­si­dad ac­tual de los vi­nos que for­man par­te de es­ta de­no­mi­na­ción que po­drían acom­pa­ñar un lar­go me­nú de de­gus­ta­ción

El de Cris­ti­na Al­ca­lá es un via­je de ida y vuel­ta. Vi­vió en Ou­ren­se has­ta los 18 años. Aho­ra es ge­ren­te de la de­no­mi­na­ción de ori­gen Ri­bei­ro. Atrás que­da Ma­drid (y Ca­li­for­nia), los es­tu­dios de so­cio­lo­gía, el pos­gra­do en in­ves­ti­ga­ción de mer­ca­dos, el más­ter en eno­lo­gía y una ac­ti­vi­dad pro­fe­sio­nal y vi­tal que la ha lle­va­do a es­cri­bir so­bre vi­nos, a la ca­ta y la di­vul­ga­ción. —Se in­cor­po­ró al pues­to a me­dia­dos de enero, des­pués de las va­ca­cio­nes. ¿Có­mo han si­do es­tas pri­me­ras se­ma­nas? ¿Al­gu­na sor­pre­sa, o to­do es­tá sien­do se­gún las ex­pec­ta­ti­vas?

—Han si­do muy in­ten­sas, pri­me­ras reunio­nes, re­vi­sar ac­cio­nes pa­sa­das, de­ci­dir las fu­tu­ras, es­ta­ble­cer cri­te­rios, ana­li­zar for­ta­le­zas y de­bi­li­da­des... Y co­no­cer al equi­po hu­mano del con­se­jo. Pa­ra mí es im­por­tar­te tra­ba­jar en sin­to­nía con to­do el per­so­nal y pue­do ase­gu­rar que so­mos po­cos, pe­ro tra­ba­ja­mos mu­cho. En ge­ne­ral, las sen­sa­cio­nes han si­do po­si­ti­vas, creo que la ma­yo­ría quie­re tra­ba­jar en con­sen­so y en la mis­ma lí­nea. Dis­cre­pan­cias ha­brá, como es ló­gi­co y na­tu­ral, pe­ro lo im­por­tan­te es con­se­guir el equi­li­brio en­tre el in­te­rés

ge­ne­ral y el par­ti­cu­lar, pen­sar qué pa­tri­mo­nio vi­ti­vi­ní­co­la que­re­mos de­jar a las fu­tu­ras ge­ne­ra­cio­nes. Por lo de­más, mi­ro ha­cia el fu­tu­ro, no al pa­sa­do.

—¿Tie­ne cla­ro lo que quie­re ha­cer?

—He­mos de apos­tar por po­si­cio­nar los vi­nos del Ri­bei­ro como re­fe­ren­te de ca­li­dad en Es­pa­ña. Blan­cos, pe­ro sin ol­vi­dar tin­tos sin­gu­la­res: hay po­cos, pe­ro no po­de­mos ob­viar­los, al igual que los tos­ta­dos. Pro­mo­ción, már­ke­ting y co­mu­ni­ca­ción en­tran en mis co­me­ti­dos.

—Su per­fil ha­bla de desa­rro­llo y ges- tión de nue­vos ne­go­cios y pro­yec­tos pa­ra em­pre­sas pri­va­das e ins­ti­tu­cio­nes. To­do muy re­la­cio­na­do, ¿no? —La pro­mo­ción ha de es­tar orien­ta­da a la co­mer­cia­li­za­ción y a los con­su­mi­do­res. La fun­ción del con­se­jo es otor­gar las he­rra­mien­tas ne­ce­sa­rias a las bo­de­gas pa­ra su pro­yec­ción co­mer­cial. De­fen­de­mos la mar­ca de ca­li­dad Ri­bei­ro, que sea pa­ra­guas pa­ra to­das. La me­jo­ra en to­da la ca­de­na de va­lor, ca­li­dad, ren­ta­bi­li­dad y com­pe­ti­ti­vi­dad, es fun­da­men­tal. Como lo es pro­fe­sio-

na­li­zar la ges­tión o la pues­ta en va­lor del te­rri­to­rio. Es im­po­si­ble cam­biar de un día a otro, pe­ro Ri­bei­ro es­tá en un buen mo­men­to y hay que apro­ve­char­lo. Hay que di­fe­ren­ciar­se en los mer­ca­dos y hay que ha­cer­lo con in­no­va­ción. El Ri­bei­ro es au­tén­ti­co, tie­ne va­rie­da­des au­tóc­to­nas, tie­ne vi­nos de ca­li­dad y los mer­ca­dos aho­ra re­cla­ma va­lor aña­di­do. Ri­bei­ro es una de­no­mi­na­ción pe­que­ña y con un pre­su­pues­to muy li­mi­ta­do, con­vie­ne no ol­vi­dar­lo, por lo que hay que ren­ta­bi­li­zar muy bien to­do lo que se ha­ce.

—¿Se ve en­tran­do a rom­per?

—No soy de en­trar, como se sue­le de­cir, en plan ele­fan­te en ca­cha­rre­ría. Soy mu­jer de con­sen­so, de es­cu­char: me lle­vo bien con el sec­tor pro­duc­ti­vo, con los me­dios... Mi pri­me­ra in­ten­ción es co­no­cer bien el te­rreno, lo bueno y lo re­gu­lar, por­que tam­po­co creo que ha­ya co­sas ma­las. Es­cu­char, ver, pi­sar el te­rreno y to­mar de­ci­sio­nes. —Hay un de­ba­te re­cu­rren­te que se ali­men­ta so­bre las pro­fun­das di­fe­ren­cias en la ca­li­dad de los ri­bei­ros, con una eti­que­ta que igual am­pa­ra vi­nos de me­nos de tres eu­ros como los que pasan de trein­ta. En al­gún mo­men­to hu­bo quien pi­dió que se di­fe­ren­cia­ra la ca­li­dad con dis­tin­tas con­tra­eti­que­tas. —Creo que no es un problema el del pre­cio. Si com­pa­ras Ri­bei­ro con otras de­no­mi­na­cio­nes en las que pasan es­tas co­sas, la di­fe­ren­cia es bas­tan­te más acu­sa­da en otras. En es­te ca­so, con la ca­pa­ci­dad que tie­ne y la ima­gen con­so­li­da­da del Ri­bei­ro, el problema es otro, es que fue­ra de Ga­li­cia y de Es­pa­ña es in­su­fi­cien­te­men­te co­no­ci­da. La di­ver­si­dad en­ri­que­ce. Res­pe­to al ela­bo­ra­dor pe­que­ño y al gran­de, la con­vi­ven­cia no so­lo es ne­ce­sa­ria sino im­pres­cin­di­ble si Ri­bei­ro quie­re avan­zar. Hay que ha­cer un tra­ba­jo orien­ta­do a la ca­li­dad y to­das las bo­de­gas es­tán de acuer­do. Ri­bei­ro tie­ne his­to­ria y tie­ne mu­cho que con­tar. Hay mu­chos mer­ca­dos, no lo ol­vi­de­mos. Creo que me­ter­nos en es­tas dis­cu­sio­nes no ayu­da a pro­gre­sar. —Lle­ga a la ge­ren­cia en un mo­men­to de tran­si­ción, en el que ha­brá cam­bio de pre­si­den­cia en día y las elec­cio­nes es­tán a unos me­ses. —A tí­tu­lo per­so­nal, en vez de pro­du­cir­me in­co­mo­di­dad, si lo veo de una for­ma egoís­ta ca­si me agra­da. Es­toy te­nien­do un tiem­po pa­ra po­ner­me al día y así em­pe­za­re­mos a tra­ba­jar prác­ti­ca­men­te al mis­mo tiem­po el pre­si­den­te y yo. Va a ser des­de un prin­ci­pio bus­car con­sen­so. No sé quién se­rá, pe­ro se­gu­ro que se­rá bueno. —Ten­drá que tra­tar mu­chos asun­tos con la ad­mi­nis­tra­ción. No sé si ha te­ni­do al­gún con­tac­to o si ha te­ni­do tiem­po de per­ci­bir ca­ri­ño ha­cia el Ri­bei­ro, mu­cho o po­co... —Soy op­ti­mis­ta. Creo que hay una lí­nea de tra­ba­jo de­fi­ni­da y ob­je­ti­vos de la ad­mi­nis­tra­ción que com­par­to. Ri­bei­ro me­re­ce ser más apo­ya­da, en los úl­ti­mos años se ha es­for­za­do mu­cho por me­jo­rar con el úni­co ob­je­ti­vo de orien­tar sus es­tra­te­gias ha­cia la ca­li­dad y pro­fe­sio­na­li­za­ción; y eso se no­ta en la pro­yec­ción ac­tual de sus vi­nos. So­mos una de­no­mi­na­ción his­tó­ri­ca, un re­fe­ren­te en Ga­li­cia y lo se­re­mos a ni­vel na­cio­nal. Fue­ra de Es­pa­ña, tí­mi­da­men­te em­pe­za­mos a co­se­char éxi­tos. Ri­bei­ro es una apues­ta se­gu­ra.

—¿Por qué cree que la han ele­gi­do?

—No lo sé. No me re­sul­ta có­mo­do ha­blar de mí mis­ma. Soy una per­so­na dis­cre­ta y hu­mil­de. Sé que me apo­ya­ron por una­ni­mi­dad y me ha­ce sen­tir có­mo­da. Su­pon­go que por pro­fe­sio­na- li­dad, por mi tra­yec­to­ria y por ser per­so­na de con­sen­so y con la se­rie­dad por de­lan­te. —Des­cien­de el con­su­mo del vino en el mundo real, pe­ro en el vir­tual se per­ci­be ca­da día más in­te­rés. Com­pli­ca­do, ¿no? —Es así. Ca­da vez se ha­bla más de vino y ca­da vez se be­be me­nos. Es la reali­dad. Fo­men­tar el con­su­mo res­pon­sa­ble es obli­ga­do. No creo que se va­yan a con­se­guir los ni­ve­les de con­su­mo de ha­ce dé­ca­das. El con­su­mo se es­ta­bi­li­za­rá en can­ti­dad y me­jo­ra­rá en ca­li­dad. En ese re­to estamos todos y tam­bién el Ri­bei­ro. —¿Co­no­ce el con­flic­to de Val­deo­rras a cuen­ta de ren­di­mien­tos, ex­ce­sos y san­cio­nes?

—Por res­pe­to y pro­fe­sio­na­li­dad, pre­fie­ro no in­mis­cuir­me en asun­tos in­ter­nos de otros con­se­jos. So­lo desear que to­do se re­suel­va pron­to. —Por cier­to, na­da que ver con Ri­bei­ro, ni con Ga­li­cia, pe­ro una bo­de­ga de pe­so como Ar­ta­di ha aban­do­na­do, por de­ci­sión pro­pia, el con­se­jo re­gu­la­dor de Rio­ja. —Co­noz­co bien la his­to­ria. No es una de­ci­sión que me es­can­da­li­ce. En ab­so­lu­to. Hay dis­tin­tos in­tere­ses. Rio­ja Ala­ve­sa, de he­cho, es una sub­zo­na. Los vi­nos son di­fe­ren­tes. La gen­te de Rio­ja Ala­ve­sa se sien­te riojana, pe­ro ha lle­ga­do un mo­men­to en el que sien­ten la ne­ce­si­dad de pro­mo­cio­nar­se ellos mis­mos. Pa­re­ce que po­lí­ti­ca­men­te tie­nen apo­yos. —En la de­no­mi­na­ción ca­va tam­bién ha ha­bi­do ba­jas, aunque en ese ca­so con la re­co­lo­ca­ción en otras so­bre es­pa­cio geo­grá­fi­co en vez del ge­né­ri­co de ca­va. ¿Es­tá en cri­sis el mo­de­lo de las de­no­mi­na­cio­nes de ori­gen? —El ca­va es en sí mis­ma una de­no­mi­na­ción par­ti­cu­lar por­que en su crea­ción, y por mo­ti­vos di­ver­sos, no se ba­só ex­clu­si­va­men­te en el con­cep­to de te­rri­to­rio, pues se ela­bo­ra ca­va en va­rias zo­nas de Es­pa­ña. No creo que es­té en cri­sis el mo­de­lo de las de­no­mi­na­cio­nes de ori­gen pe­ro sí se es­tá vi­vien­do un mo­men­to in­tere­san­te al res­pec­to. Hay que re­fle­xio­nar so­bre su pa­pel y avan­zar, como lo ha­ce el sec­tor. Creo que las de­no­mi­na­cio­nes son im­pres­cin­di­bles por­que son mu­cho más que un ór­gano de con­trol, que es de don­de vie­nen la ma­yor par­te de las crí­ti­cas; es la de­fen­sa del ori­gen, pa­tri­mo­nio, pai­sa­je, te­rri­to­rio, au­ten­ti­ci­dad y ca­li­dad di­fe­ren­cia­da. Es cu­rio­so, en Es­pa­ña se ha­bla de cri­sis de las DO, tam­po­co es al­go nue­vo, mien­tras en al­gu­nos paí­ses del lla­ma­do Nue­vo Mundo in­ten­tan desa­rro­llar un mo­de­lo si­mi­lar. — ¿Qué ti­po de vino le gus­ta y echa de me­nos en la carta del Ri­bei­ro? —Me gus­tan mu­chos ti­pos de vi­nos, me pue­do emo­cio­nar igual con un vino de un pe­que­ño vi­ti­cul­tor o con uno de un gran ela­bo­ra­dor. Ri­bei­ro ofre­ce vi­nos ge­nui­nos y gas­tro­nó­mi­cos. La di­ver­si­dad de los vi­nos de Ri­bei­ro po­dría acom­pa­ñar a un lar­go me­nú de­gus­ta­ción. —¿En qué di­vi­sión de­be as­pi­rar a ju­gar el Ri­bei­ro? ¿En la ‘Cham­pions’, como en su día di­jo con dis­cu­ti­ble for­tu­na un pre­si­den­te del Go­bierno, que si­tua­ba a Es­pa­ña en la Cham­pions Lea­gue de la economía mun­dial? —Como no soy muy afi­cio­na­da al fút­bol no lo di­ría, je. Ri­bei­ro tie­ne su pro­pia iden­ti­dad y un ca­mino tra­za­do: ca­li­dad, re­va­lo­ri­za­ción del te­rri­to­rio, re­no­va­ción ge­ne­ra­cio­nal, con­vi­ven­cia. No hay na­da más uni­ver­sal que lo lo­cal ge­nuino, y Ri­bei­ro lo es. No es una as­pi­ra­ción, es una reali­dad. Ri­bei­ro pue­de ser lo que quie­ra ser.

SANTI M. AMIL

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