«Era muy pe­tar­de­ro y de­trás de la ca­pi­lla del Cris­to me es­ta­lló uno»

La Voz de Galicia (Arousa) - Especial1 - - El Pregón - M. OTE­RO LA VOZ Die­go Gi­rál­dez Periodista y escritor

Hoy, a las 12.30 ho­ras en la pla­za An­to­nio Pa­la­cios, el escritor y periodista po­rri­ñés Die­go Gi­rál­dez se en­car­ga­rá de pro­nun­ciar el pre­gón que inau­gu­ra­rá las fies­tas del Cris­to. Lo ha­rá su­ce­dien­do a su pa­dre, que ha­bía he­cho lo pro­pio ha­ce cua­tro años. El sen­ti­do del hu­mor y los re­cuer­dos que gra­ba es­ta fies­ta en la me­mo­ria de los po­rri­ñe­ses se­rán los ingredientes bá­si­cos que con­for­ma­rán su dis­cur­so. —Ser pre­go­ne­ro en ca­sa de­be de ser un or­gu­llo.

— Sí, cla­ro. Uno nun­ca se es­pe­ra es­te ti­po de co­sas y lo agra­dez­co mu­cho. Ade­más el or­gu­llo es do­ble por­que mi pa­dre fue pre­go­ne­ro ha­ce cua­tro años, soy el se­gun­do Gi­rál­dez que ha­ce una co­sa así. Lo ha­ré lo me­jor que pue­da. —¿Se­rá su pri­me­ra vez? — Abrien­do unas fies­tas sí. El año pa­sa­do me ha­bían lla­ma­do

pa­ra una fies­ta en Vi­go pe­ro no pu­de ha­cer el pre­gón y me in­vi­ta­ron a inau­gu­rar la fe­ria del li­bro en O Porriño. No ten­go más ex­pe­rien­cia que esa. —¿Ha­brá ner­vios?

— Uno pue­de es­tar acos­tum­bra­do a ha­blar en pú­bli­co por­que los li­bros hay que pre­sen­tar­los y hay que es­tar de gi­ra. Pe­ro es cier­to que una co­sa así emo­cio­na más. Es­tás ha­blan­do pa­ra la gen­te de tu en­torno, ami­gos, fa­mi­lia­res, ve­ci­nos… Es una res­pon­sa­bi­li­dad, cues­ta un po­qui­to más pe­ro al fi­nal sal­drá ade­lan­te. —¿Lo ten­drá pre­pa­ra­do ya, ver­dad?

— Yo soy un ti­po que cuan­do me sien­to a es­cri­bir ten­go que te­ner al­gu­na idea y lle­vo des­de que me lo co­mu­ni­ca­ron ha­ce tres se­ma­nas dán­do­le vuel­tas a la ca­be­za. Voy ano­tan­do co­sas en el mó­vil y cuán­do tu­ve cla­ra la idea me sen­té, pe­ro fue ha­ce dos días (el do­min­go an­te­rior) y ya lo ten­go más o me­nos con­tro­la­do.

—Ade­lán­te­nos al­go.

— Voy a ha­blar de mis re­cuer­dos. No que­ría ha­cer un pre­gón de cor­te li­te­ra­rio por­que pue­de ser muy abu­rri­do. Ha­bla­ré de mis re­cuer­dos en las fies­tas y des­ta­car las co­sas pe­que­ñas que pa­san des­aper­ci­bi­das y que al fi­nal con­for­man un pai­sa­je de re­cuer­dos que for­ma tu pa­sa­do. Des­de es­pe­rar con la fi­cha en la mano pa­ra mon­tar en un co­che de cho­que o des­pués en la ado­les­cen­cia pe­dir más tiem­po a mis pa­dres pa­ra sa­lir de mar­cha. To­dos esos re­cuer­dos que for­man par­te de mi pa­sa­do y de mu­cha gen­te más que es­ta­rán es­cu­chan­do el pre­gón. —¿Cuál es el me­jor re­cuer­do que guar­da? — El peor es de una vez que, en con­tra de mis pa­dres, me fui con unos ami­gos de­trás de la ca­pi­lla del Cris­to. Yo era muy pe­tar­de­ro, com­pré unos con los ami­gos y me re­ven­tó uno en el pul­gar y es­tu­ve bas­tan­te fas­ti­dia­do de ese de­do. El me­jor es más re­cien­te. Mi hi­jo na­ció en las fies­tas del Cris­to. El do­min­go 24, al día si­guien­te de dar el pre­gón, es­tá él de cum­plea­ños.

FO­TO MA­RÍA DÍAZ

El periodista y escritor po­rri­ñés, Die­go Gi­rál­dez, se en­car­ga­rá de dar el pre­gón

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