“Por una ra­zón o por otra, hay gen­te que se nie­ga a es­cu­char­nos”

La ban­da ma­dri­le­ña li­de­ra­da por Willy Bár­ce­nas, que se ha con­ver­ti­do en uno de los fe­nó­me­nos mu­si­ca­les del mo­men­to, re­gre­sa a la «tie­rri­ña» por par­ti­da do­ble. El jue­ves que vie­ne es­ta­rán en San­tia­go y el sá­ba­do en Vi­go.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - EN PORTADA . ENTREVISTA - TEX­TO: MA­RÍA VIDAL WILLY BÁR­CE­NAS

En­tre­ga­do a la cau­sa y sin plan­tear­se un fu­tu­ro en so­li­ta­rio, Gui­ller­mo Bár­ce­nas, co­mo pre­fie­re que le lla­men, se mues­tra eu­fó­ri­co con el mo­men­to pro­fe­sio­nal que atra­vie­sa su ban­da. Esa que mon­tó sin bus­car­lo y con la que ha aca­ba­do ha­cien­do fa­mo­sos a sus ami­gos de siem­pre. A es­tas al­tu­ras quién no co­no­ce a Dron... Las juer­gas en su ca­sa y las aven­tu­ras en Mal­ta o Sierra Ne­va­da han pa­sa­do de ser anéc­do­tas de un gru­po de ami­gos a ser le­tras co­rea­das a pleno pul­món por mi­les de fans. Son cons­cien­tes de que tie­nen al pú­bli­co en­tre­ga­do, una sen­sa­ción que agra­de­cen cuan­do «hay ner­vios o te sa­le un ga­llo», aun­que ad­vier­ten de que ca­da vez tie­nen más vo­ces en con­tra. —¿Có­mo se pa­sa de ser un gru­po al que van a ver 70 per­so­nas a ser un fe­nó­meno que ago­ta en­tra­das y lle­na re­cin­tos en tiem­po ré­cord? —Fe­no­me­nal, por­que ni no­so­tros nos cree­mos lo que nos ha pa­sa­do en so­lo dos años. Ha si­do una lo­cu­ra, lle­nos, lo del Pa­la­cio de los De­por­tes de Ma­drid, gi­ra con Hom­bres G... Lo lle­va­mos bien, con na­tu­ra­li­dad, ha­cien­do la vi­da que ha­cía­mos an­tes y no nos ha cam­bia­do mu­cho la for­ma de ser. —¿Aho­ra vie­ne lo di­fí­cil?

—Lo di­fí­cil pa­ra un gru­po es man­te­ner­se y es lo que vie­ne aho­ra, pe­ro yo ten­go mu­cha fe en el dis­co que sal­drá el año que vie­ne, des­pués del éxi­to de los dos an­te­rio­res, es muy muy bueno, y creo que va a se­guir te­nien­do éxi­to. Ade­más, te­ne­mos una le­gión de fans que son muy fans, es ver­dad que hay un blo­que de gen­te a la que le gus­ta­mos mu­cho y si se­gui­mos ha­cien­do las co­sas bien con la ca­be­za, y si­guen sa­lien­do bue­nas can­cio­nes, yo creo que Ta­bu­re­te va a aguan­tar. —Son unos fans muy en­tre­ga­dos...

—Sí, a ve­ces pa­re­cen fans de otra épo­ca, nos lo di­ce in­clu­so Hom­bres G. Es un pú­bli­co que se de­ja el al­ma, lo sen­ti­mos mu­cho y es muy fá­cil pa­ra no­so­tros, en cuan­to a ner­vios, o co­sas que pue­den pa­sar so­bre el es­ce­na­rio, que ten­gas esa res­pues­ta de la gen­te, que el pú­bli­co es­té tan en­tre­ga­do, que da igual si te sa­le un ga­llo o di­gas una gilipollez, el ca­so es que es una fies­ta don­de to­do el mun­do es­tá me­ti­do y ha­ce que sea in­creí­ble. —¿Ha­béis da­do en la te­cla co­rrec­ta?

—Sí, pe­ro sin bus­car­lo, por­que es­to no es un pro­duc­to pen­sa­do ni ma-

qui­na­do por na­die, al fi­nal son las can­cio­nes que yo com­pu­se du­ran­te años en mi vi­da, co­noz­co a dos mú­si­cos co­mo son Jokin y An­chón, nos jun­ta­mos, gra­ba­mos el dis­co, pe­ro to­do de una for­ma muy na­tu­ral, ha­cién­do­lo no­so­tros, po­co a po­co y creo que lo he­mos he­cho bas­tan­te bien la ver­dad. —¿No­tas más res­pon­sa­bi­li­dad?

—Sí, hay cier­to mie­do por­que an­tes com­po­nías las can­cio­nes sin es­pe­rar na­da de ellas, con la men­te en blan­co y lo que sur­gie­se, por eso hay can­cio­nes de los dos pri­me­ros dis­cos que son muy per­so­na­les, men­ciono a mis ami­gos, los ba­res a los que iba, y aho­ra que sa­bes que te es­cu­cha tan­ta gen­te, pien­sas más las le­tras, in­ten­tas ha­cer al­go más uni­ver­sal, pe­ro la esen­cia es la mis­ma. —¿Y mie­do a per­der el ti­món?

—Nun­ca se pue­de de­cir es­to no lo ha­ré, pe­ro las po­si­bi­li­da­des de que fir­me­mos por una dis­co­grá­fi­ca son to­tal­men­te im­po­si­bles. De ver­dad, sa­be­mos có­mo fun­cio­nan por den­tro... y creo que no­so­tros lo es­ta­mos ha­cien­do bas­tan­te bien, nos he­mos sa­bi­do ro­dear de gen­te que lle­va­ba años en la in­dus­tria, por­que no­so­tros éra­mos no­va­tos en es­to, gen­te que nos ha sa­bi­do en­se­ñar, que aho­ra tam­bién es­tá den­tro de Vol­te­re­ta Re­cords y nues­tro ob­je­ti­vo —so­lo que aho­ra Ta­bu­re­te da mu­cho tra­ba­jo— es te­ner un buen ca­tá­lo­go de ar­tis­tas, de he­cho aho­ra es­ta­mos ne­go­cian­do con dos, y el ob­je­ti­vo es cre­cer en ese sen­ti­do. Y si el día de ma­ña­na Ta­bu­re­te no es­tá, te­ner eso ahí por­que cree­mos que se pue­den ha­cer mu­chas co­sas. Creo que las discográficas se han que­da­do un po­co an­ti­cua­das. —A tra­vés de las le­tras, nos he­mos he­cho una idea de lo que

has o en vi­vi­do. Sierra No Ne­va­da, sé qué ha­rías pe­ro lo en has Mal­ta pa­sa­do —Cuen­to muy lo bien... que vi­ví, y ha­blo del rey del de Dron con­tra­ban­do, y las fies­tas que es en un su ami­go ca­sa a mío, las sie­te de la ma­ña­na cuan­do ce­rra­ba to­do... —La ca­sa de Dron ya for­ma par­te de un himno. ¿Dón­de es­tá?

—En Ma­drid. Al fi­nal la ca­sa de Dron es un gri­to de gue­rra pa­ra mu­cha gen­te, y pa­ra mí es una de las co­sas más bo­ni­tas de Ta­bu­re­te, el ver co­mo la gen­te can­ta a pul­món Amos del piano bar que ha­bla de mis ami­gos, de mis co­sas, y es­to ha­ce más ilu­sión que una can­ción que has com­pues­to más ge­ne­ral. —Si tus le­tras no mien­ten... eres una bue­na pie­za. — Siiiii, nooo... Bueno una ma­la tar­de la tie­ne cual­quie­ra.

—Y una ma­la no­che.

—Sí, la ver­dad que sí. Y ahí se­gui­mos por­que es­ta­ba to­do más tran­qui­lo, pe­ro aho­ra con la mú­si­ca vuel­ve a ac­ti­var­se la no­che y vuel­ves a sa­lir, a pa­sar­lo muy bien, pe­ro lo bueno es que he­mos for­ma­do una fa­mi­lia, to­dos, los mú­si­cos, los ma­na­gers, y nos lo pa­sa­mos muy bien y he­mos vuel­to a re­na­cer en la fies­ta. —Ir de gi­ra con Ta­bu­re­te es co­mo ha­cer el in­ter­rail.

—Sí, ca­da vez nos va­mos calmando más por­que con tan­tos con­cier­tos se­gui­dos tie­nes que do­si­fi­car­te, pe­ro al fi­nal so­mos gen­te que es­ta­mos en un ran­go de edad con mu­chas ga­nas de dis­fru­tar del mo­men­to. El más pe­que­ño que es An­chón que tie­ne 22 años y el ma­yor que tie­ne 30, y yo ten­go 28. Soy muy op­ti­mis­ta con Ta­bu­re­te, pe­ro hay que dis­fru­tar de es­to. —¿Ha­blas de un fu­tu­ro sin Ta­bu­re­te?

—Lo veo muy im­plan­te­able, in­clu­so el de una ca­rre­ra en so­li­ta­rio, por­que una de las co­sas más im­por­tan­tes de Ta­bu­re­te ade­más de las can­cio­nes es lo que exis­te en­tre to­dos no­so­tros y eso hay que guar­dar­lo bien. —¿Qué le pa­sa a Galicia con Ta­bu­re­te o a Ta­bu­re­te con Galicia?

—Hay al­go especial. Aho­ra vol­ve­mos otras dos ve­ces, y yo ya no sé las ve­ces que he­mos ido a la tie­rri­ña, pe­ro... Pu­cho, nues­tro má­na­ger y ami­go es de ahí, y pa­sa to­dos los ve­ra­nos ahí. Yo no co­no­cía la tie­rri­ña has­ta que em­pe­zó el gru­po, pe­ro se ha con­ver­ti­do en un si­tio de reunión, ca­da vez que te­ne­mos una se­ma­na li­bre nos va­mos pa­ra allá, siem­pre hay ga­nas de re­pe­tir. En ve­rano nos da­ban 15 des­ti­nos pa­ra ha­cer una gi­ra, y ele­gi­mos dos en Galicia. Es­ta­mos muy a gus­to, an­tes, du­ran­te y des­pués de los con­cier­tos. Se es­tá muy bien.

—¿Qué pa­sa den­tro de un con­cier­to pa­ra que la gen­te se que­de fue­ra? —No sé, pe­ro yo creo que hay un po­co ese efec­to de que si no las com­pras las en­tra­das se aca­ban, y en­ton­ces eso ha­ce que se aca­ben, un po­co bu­cle. —Cuan­do aca­bas un con­cier­to, ¿qué sien­tes?

—Aca­bo can­sa­do, pe­ro de­pen­de. Por ejem­plo, des­pués del pri­mer Pa­la­cio de los De­por­tes que hi­ci­mos es­te año, ter­mi­nas y es­tás eu­fó­ri­co, no pue­des de­jar de sal­tar, de bai­lar, de po­ner co­pas a la gen­te, de gri­tar, de can­tar... pe­ro en me­dio de una gi­ra, lo que quie­res es sen­tar­te en una si­lla y que­dar­te un ra­to sin ha­cer na­da por­que es­tás ex­ta­sia­do. —¿Crees que es el mo­men­to de ce­rrar

el rin­cón «ha­ter» que te­néis en vues­tra web? ¿Que son mi­no­ría, que ya ha­béis con­ven­ci­do? —No son mi­no­ría, aho­ra hay más, pe­ro tam­bién hay más fans. Eso es­tá ahí, lo pu­si­mos al prin­ci­pio pa­ra ha­cer la gra­cia e igual lo qui­ta­mos, pe­ro hay mu­chos ha­ters... —Y mu­chos pre­jui­cios.

—Sí, pe­ro por una ra­zón o por otra hay mu­cha gen­te que se nie­ga a es­cu­char a Ta­bu­re­te, al­go que no pa­sa con otro gru­po. Yo no co­noz­co un gru­po que la gen­te di­ga: «Yo es­to no lo es­cu­cho por­que es­te es hi­jo de...» Es­to so­lo pa­sa en Ta­bu­re­te. —Tan­ta com­pa­ra­ción con Hom­bres G aca­bó en gi­ra, ¿con quién os gus­ta­ría ha­cer otra más ade­lan­te? —La gi­ra nos es­tá en­can­tan­do, he­mos he­cho una amis­tad fan­tás­ti­ca, pe­ro yo creo que las gi­ras me­jor no­so­tros so­los. Pe­ro co­la­bo­ra­cio­nes con mi­llo­nes de ar­tis­tas, Fi­to, por ejem­plo, Bun­bury, Lei­va... —¿Qué mú­si­ca hay en tu iPod?

—De to­do. Aho­ra mis­mo es­toy muy en­gan­cha­do a La Ma­ra­vi­llo­sa Or­ques­ta de Al­cohol, me pa­re­ce el me­jor gru­po que hay aho­ra en Es­pa­ña. —¿Quién era tu Ta­bu­re­te cuan­do eras más jo­ven?

—Es­to­pa. Des­de los 12 años, cuan­do sa­can el pri­mer dis­co, que me lo en­se­ñó mi her­mano, has­ta el cuar­to, fue mi gru­po fa­vo­ri­to.

—De to­dos los fans de­cla­ra­dos abier­ta­men­te de Ta­bu­re­te, ¿hay al­guien que te ha­ya sor­pren­di­do? —No cai­go, no hay mu­chos así que en pú­bli­co se ha­yan de­cla­ra­do... A Ma­rio Va­que­ri­zo, le gus­ta, me sor­pren­de. —Y a una nie­ta del rey tam­bién...

—Sí, pe­ro no me sor­pren­de... Me sor­pren­de­ría que sa­lie­ra Pa­blo Igle­sias di­cien­do que le gus­ta Ta­bu­re­te, aun­que es un po­co ab­sur­do que no le pue­da gus­tar. —Ter­mi­na­mos y no te he pre­gun­ta­do por tu pa­dre.

—Cier­to, es que yo creo que es un te­ma que ya va que­dan­do un po­co atrás, ya ca­si co­mo anéc­do­ta com­pa­ra­do a lo que es­tá ha­cien­do Ta­bu­re­te.

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