Drag­hi con­ce­de a Ale­ma­nia un eu­ro más fuer­te

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - EMPRESAS - Pe­dro Calvo

La pre­gun­ta re­sul­ta obli­ga­to­ria: ¿por qué to­le­ra Drag­hi la re­no­va­da for­ta­le­za del eu­ro si com­pli­ca sus ob­je­ti­vos de fa­bri­car in­fla­ción y reac­ti­var el cre­ci­mien­to en la Eu­ro­zo­na? Con el eu­ro cer­ca de los 1,20 dó­la­res, en má­xi­mos des­de ha­ce más de dos años, la res­pues­ta tie­ne un mar­ca­do acento ale­mán. En Berlín, un eu­ro más vi­go­ro­so no mo­les­ta tan­to.

En ma­yo, la can­ci­ller ale­ma­na, An­ge­la Mer­kel, ele­vó el tono crí­ti­co del Go­bierno ger­mano con res­pec­to al BCE ba­jo la ba­tu­ta de su pre­si­den­te, Ma­rio Drag­hi. En un ges­to inusual, por lo de­li­ca­do del asun­to y la re­le­van­cia de quien lo di­jo, Mer­kel fue ta­jan­te. «El eu­ro es­tá de­ma­sia­do dé­bil», sos­tu­vo, y tam­po­co ocul­tó la que, a su jui­cio, era la cau­sa de esa de­bi­li­dad: la ac­tual po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria del BCE.

Es­ta po­lí­ti­ca con­sis­te en la com­bi­na­ción de los ti­pos de in­te­rés más ba­jos de siem­pre, con los ofi­cia­les en el 0 % y los de de­pó­si­to en el -0,40 %, con una es­tra­te­gia de ex­pan­sión cuan­ti­ta­ti­va (QE, por sus si­glas en in­glés) ba­jo el pro­gra­ma de com­pras de ac­ti­vos (APP) me­dian­te el que el BCE si­gue de­di­can­do 60.000 mi­llo­nes de eu­ros al mes, al me­nos has­ta fi­na­les del 2017, a la com­pra de deu­da en el mer­ca­do.

El men­sa­je de Mer­kel fue cap­ta­do por el mer­ca­do. El eu­ro, que se mo­vía en torno a los 1,12 dó­la­res, sal­tó has­ta los 1,126 dó­la­res. La je­fa ha­bía ha­bla­do y los in­ver­so­res es­ta­ban reac­cio­nan­do. Fal­ta­ba co­no­cer otra res­pues­ta, la del prin­ci­pal in­ter­pe­la­do por las pa­la­bras de Mer­kel, Drag­hi, al que una di­vi­sa más fuer­te le com­pli­ca la vi­da. ¿En qué sen­ti­do? Una mo­ne­da más fuer­te ejer­ce pre­sio­nes des­in­fla­cio­nis­tas, fre­na la ex­por­ta­ción y en­du­re­ce las con­di­cio­nes mo­ne­ta­rias, to­dos ellos efec­tos con­tra­rios al ob­je­ti­vo del BCE de crear in­fla­ción y cre­ci­mien­to en la Eu­ro­zo­na con la pre­ten­sión de afian­zar la re­cu­pe­ra­ción.

Tres me­ses des­pués, el eu­ro ro­za los 1,20 dó­la­res. Si Mer­kel que­ría un eu­ro más fuer­te, ya lo tie­ne. Con la in­fla­ción ale­ma­na mos­tran­do los ni­ve­les más al­tos des­de el 2013 — en ju­lio se si­tuó en el 1,7%, aun­que en fe­bre­ro lle­gó in­clu­so al 2,2%— y con la eco­no­mía as­pi­ran­do a cre­cer más de un 2 % en el 2017 por pri­me­ra vez des­de el 2011, en Berlín no se ve con ma­los ojos que una di­vi­sa más ro­bus­ta ejer­za la fun­ción de con­ten­ción que no desem­pe­ña la ex­pan­si­va po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria de Drag­hi. Y es­to, a me­nos de un mes de las elec­cio­nes fe­de­ra­les ale­ma­nas del 24 de sep­tiem­bre, no es po­ca co­sa pa­ra los in­tere­ses elec­to­ra­les de Mer­kel.

EL DI­LE­MA

Las pre­sio­nes ale­ma­nas con res­pec­to a la con­ti­nui­dad de la ale­gre po­lí­ti­ca de Drag­hi y la evi­den­cia de que, más pron­to que tar­de, el BCE ten­drá que vol­ver ya so­bre sus pa­sos han for­ta­le­ci­do al eu­ro. «La gran cues­tión es có­mo lo­gra­rá Drag­hi in­tro­du­cir una re­duc­ción gra­dual del QE (ta­pe­ring) sin em­pu­jar al eu­ro a ni­ve­les que da­ñen a las eco­no­mías eu­ro­peas, un di­le­ma di­fí­cil in­clu­so pa­ra Su­pe­rMa­rio», ex­po­ne Kons­tan­ti­nos Ant­his, ana­lis­ta de ADS Se­cu­ri­ties

No ha­rá fal­ta es­pe­rar de­ma­sia­do pa­ra com­pro­bar có­mo en­ca­ra Drag­hi es­te di­le­ma. Por­que ten­drá otra opor­tu­ni­dad pa­ra pro­nun­ciar­se el pró­xi­mo 7 de sep­tiem­bre, fe­cha en la que el Con­se­jo de Go­bierno del BCE ce­le­bra­rá una nue­va reunión de po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria. Sin du­da, la for­ta­le­za de la di­vi­sa se­rá la pro­ta­go­nis­ta de la ci­ta. Drag­hi se­rá pre­gun­ta­do por ella. Y sus pa­la­bras se­rán claves pa­ra sa­ber si con­ti­nua­rá su­bien­do o no. O su si­len­cio. Por­que quien ca­lla, otor­ga.

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