PA­SIO­NES QUE CREAN RI­QUE­ZA

Una afi­ción es un va­lor al al­za en el mer­ca­do la­bo­ral No so­lo por­que las em­pre­sas la valoran a la ho­ra de ele­gir a sus em­plea­dos, tam­bién por­que a ve­ces son una ba­se pa­ra emprender

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Ma­ría Ce­drón

AMABAN LA MÚ­SI­CA, LOS VIDEOJUEGOS, LAS FLO­RES O LA CERVEZA... Y CON­VIR­TIE­RON SUS AFI­CIO­NES EN SU MO­DO DE VIDA, AL­GU­NOS HAS­TA CREAR EM­PRE­SAS CON DE­CE­NAS DE EM­PLEA­DOS. LOS «HOBBIES» COTIZAN AL AL­ZA EN EL MER­CA­DO LA­BO­RAL. BIEN SEA POR­QUE LAS EM­PRE­SAS LOS VALORAN A LA HO­RA DE CON­TRA­TAR O CO­MO VÍA PA­RA EMPRENDER

Ha­ce unos años, en el 2012, el mul­ti­mi­llo­na­rio nor­te­ame­ri­cano Wa­rren Buf­fet to­có a dúo du­ran­te una con­fe­ren­cia en la ciu­dad de los ras­ca­cie­los con John Bon Jo­vi. ¿Quién lo di­ría? Pe­ro jun­tos se atre­vie­ron con The glory of lo­ve. El in­ver­sor in­clu­so bro­meó con el roc­ke­ro di­cién­do­le que ya no ten­dría que vol­ver a lla­mar al gui­ta­rris­ta Ri­chie Sam­bo­ra pa­ra to­car en su ban­da. Aho­ra lo te­nía a él. La úni­ca di­fe­ren­cia es que el Orácu­lo de Omaha, co­mo lo apo­dan, no la to­ca. Tam­po­co el ba­jo. Le va el uke­le­le, un ins­tru­men­to del que, co­mo con­fe­só aquel día, apren­dió a sa­car­le so­ni­do ha­ce más de se­sen­ta años pa­ra con­quis­tar a las chi­cas. Des­de en­ton­ces es su hobby. Pe­ro Buf­fet nun­ca dio el pa­so de con­ver­tir esa afi­ción en un ne­go­cio, aun­que le ha­bría ayu­da­do mu­cho en el hi­po­té­ti­co, y re­mo­to, ca­so de que el mul­ti­mi­llo­na­rio tu­vie­ra que bus­car un nue­vo em­pleo.

Al con­tra­rio que Buf­fet, cada vez hay más em­pre­sa­rios o em­pren­de­do­res que han con­ver­ti­do su hobby en una fuen­te de in­gre­sos. No so­lo eso. En una épo­ca de cons­tan­te cre­ci­mien­to de start ups —la au­di­to­ra Star­tup Ex­plo­re ubi­có el año pa­sa­do a Ga­li­cia en­tre las seis pri­me­ras co­mu­ni­da­des es­pa­ño­las en nú­me­ro de esas com­pa­ñías emer­gen­tes con ba­se tec­no­ló­gi­ca—, un 76 % de los miem­bros de la ge­ne­ra­ción Z sue­ñan con ge­ne­rar in­gre­sos pa­ra vi­vir mon­tan­do em­pre­sas ba­sa­das en sus hobbies, co­mo re­co­ge un ar­tícu­lo de la agen­cia NSB. En­tre las ra­zo­nes que dan es­tá la de que no quie­ren ser em­plea­dos de na­die.

Pe­ro no son so­lo ellos los que apues­tan por esa al­ter­na­ti­va. Mu­chos han crea­do ya em­pre­sas que ge­ne­ran más de una de­ce­na de pues­tos de tra­ba­jo. En Ga­li­cia pue­den ha­llar­se va­rios ejem­plos. De­trás, no so­lo hay jó­ve­nes de me­nos de trein­ta años co­mo Álex Rivas, uno de los CEOs de Gamerswalk.

La ex­pe­rien­cia de los que ya han

da­do ese pa­so es fun­da­men­tal pa­ra los que quie­ran se­guir su ca­mino em­pren­dien­do al­gún pro­yec­to em­pre­sa­rial. Por eso, Álex ha­bla de me­di­tar bien so­bre el con­cep­to ti­me

to mar­ket (la opor­tu­ni­dad o tiem­po opor­tuno de lan­zar al­go al mer­ca­do). El fun­da­dor y di­rec­tor de Esmerarte, Joa­quín Mar­tí­nez, Kin, va más allá y da un to­que de aten­ción a los que quie­ran ini­ciar esa aven­tu­ra: «No 2012 moi­ta xen­te per­de­ra o em­pre­go. O pro­ble­ma tra­tou­se de pa­liar co em­pren­de­men­to, pe­ro iso non o hai que fa­cer can­do to­ca, haino que fa­cer can­do o sin­tes. Hai que ana­li­zar ben as cou­sas, ter un plan de em­pre­sa por­que a idea ten­se que tra­du­cir no mer­ca­do e nes­te mo­men­to moi­to máis. Es­tá ben in­ves­tir, pe­ro cos pés no chan».

No es el úni­co que lla­ma a ser cau­to. El con­sul­tor Jo­sé Ma­nuel Alar­cón, di­rec­tor ge­ne­ral y fun­da­dor, en­tre otras, de la em­pre­sa es­pe­cia­li­za­da en e-lear­ning Kra­sis, apun­ta que al con­ver­tir en una fuen­te de in­gre­sos prin­ci­pal un hobby, «mu­chas ve­ces las per­so­nas que lo ha­cen pier­den la fun­ción de vál­vu­la de es­ca­pe que esa ac­ti­vi­dad im­pli­ca­ba pa­ra ellos. Ade­más, no po­drán ha­cer­lo so­lo cuan­do les ape­tez­ca, y de la ma­ne­ra que les ayu­de, sino que al de­pen­der de ello, a ve­ces ten­drán que ha­cer co­sas que no les gus­tan tan­to, o na­da, con lo que aña­di­rán pre­sión de­bi­do al he­cho de pro­fe­sio­na­li­zar­se por­que no hay ac­ti­vi­da­des eco­nó­mi­cas pa­ra afi­cio­na­dos. No ocu­rri­rá en to­dos los ca­sos, pe­ro a me­dio o lar­go pla­zo una ac­ti­vi­dad pla­cen­te­ra pue­de con­ver­tir­se en al­go que ya no lo es tan­to». La cues­tión es, por tan­to, me­di­tar con cal­ma lo que se ha­ce pa­ra no aca­bar en fra­ca­so.

UN PUN­TO EN EL CURRÍCULO

Pe­ro aun­que esos hobbies no aca­ben con­ver­ti­dos o tra­du­ci­dos en una em­pre­sa, el he­cho de te­ner amor por el desa­rro­llo de una ac­ti­vi­dad, o más, fue­ra del tra­ba­jo ayu­da, y mu­cho, a en­con­trar un em­pleo. De he­cho, son cada vez más las com­pa­ñías que valoran más a los can­di­da­tos con afi­cio­nes. Es más, no lle­gan ni a en­tre­vis­tar a aque­llos que no las tie­nen.

Lo sa­be bien el fun­da­dor de Sk­yLab Co­ders, que tra­ba­jó ca­tor­ce años en In­fo­jobs. «La pri­me­ra pre­gun­ta que les ha­go a las per­so­nas que quie­ren en­trar en la es­cue­la de pro­gra­ma­ción que ges­tiono es: ‘¿Tie­nes al­gu­na afi­ción?’ ¿Por qué? Por­que eso me va a de­cir mu­chas co­sas so­bre ellos, so­bre to­do mues­tran que son per­so­nas con ga­nas de apren­der y con fa­ci­li­dad pa­ra la mo­ti­va­ción. Eso es fun­da­men­tal cuan­do al­guien quie­re de­di­car­se a pro­gra­mar, un pues­to en el que hay que es­tar for­mán­do­se cons­tan­te­men­te». Pe­ro no va­le te­ner un hobby cual­quie­ra. «Es­tar ti­ra­do to­da una tar­de vien­do pe­lí­cu­las no lo es. Otra co­sa es pin­tar fi­gu­ras o ha­cer un tra­ba­jo crea­ti­vo», aña­de. Y po­ne un ejem­plo muy cla­ro: un en­tre­na­dor de un equi­po mo­des­to que ha­ce esa ac­ti­vi­dad du­ran­te el tiem­po li­bre, la in­for­ma­ción que trans­mi­te es que es una per­so­na con ca­pa­ci­dad de lle­var equi­pos com­pli­ca­dos.

Sea de una ma­ne­ra o de otra, es que te­ner un hobby re­sul­ta en­ri­que­ce­dor. ¿Con­ver­tir­lo en un mo­do de vida? De­pen­de. So­lo hay que pen­sar bien lo que se ha­ce. Es­tas per­so­nas lo han he­cho. Son fe­li­ces.

Más de un 70 % de los jó­ve­nes de la ge­ne­ra­ción Z quie­ren con­ver­tir sus pa­sa­tiem­pos en un mo­do de vida

«Non hai que emprender can­do to­ca pa­ra saír do pa­ro, hai que fa­ce­lo can­do no­tas den­tro que é o mo­men­to»

JUAN. S. G

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