¿Se­gu­ro que ves bien?

La Voz de Galicia (A Coruña) - Salud - - Por­ta­da - LAU­RA G. DEL VA­LLE

SO­LO EL 21 % de los es­pa­ño­les se re­vi­sa la vis­ta de ma­ne­ra anual, y quie­nes lo ha­cen qui­zás no se­pan que pa­ra con­sul­tar al of­tal­mó­lo­go el mo­men­to per­fec­to es el de la vuel­ta a la ru­ti­na, cuan­do po­ne­mos nues­tros ojos ba­jo pre­sión. Co­ge ca­rre­ra an­tes de la cues­ta de sep­tiem­bre pa­ra evi­tar la vis­ta can­sa­da y con­tro­lar los azo­tes del or­de­na­dor

Los días de pla­ya, ocio y dis­fru­te ve­ra­nie­go es­tán a pun­to de lle­gar a su fin pa­ra dar pa­so a la cues­ta de sep­tiem­bre, que pa­ra mu­chos es to­da­vía más em­pi­na­da que la de enero. Com­prar li­bros del co­le, pa­gar ma­trí­cu­las uni­ver­si­ta­rias y po­ner­se de nue­vo a pun­to en el gim­na­sio. Pe­ro, ¿qué hay de nues­tra sa­lud? La vis­ta es uno de los sen­ti­dos más va­lo­ra­dos y que aca­rrea pro­ble­mas más te­dio­sos a quie­nes su­fren al­gu­na de­fi­cien­cia ocu­lar. No obs­tan­te, se­gún el úl­ti­mo ba­ró­me­tro de sa­lud ocu­lar glo­bal, so­lo el 40 % de la po­bla­ción de paí­ses desa­rro­lla­dos re­vi­sa su vis­ta anual­men­te, y en con­cre­to, en Es­pa­ña, la ci­fra no lle­ga al 25 %. Así que es ho­ra de to­mar me­di­das, y es­tos días de vuel­ta a la ru­ti­na son el mo­men­to más ade­cua­do. Ave­ri­güe­mos el mo­ti­vo.

Mu­chas per­so­nas du­dan so­bre si acu­dir al of­tal­mó­lo­go en ve­rano, cuan­do uno tie­ne la vis­ta des­can­sa­da y ape­nas es­tá rea­li­zan­do es­fuer­zos, o ha­cer­lo una vez se ha in­mis­cui­do de lleno en las ta­reas la­bo­ra­les. Lo cier­to es que la me­jor épo­ca es cuan­do he­mos vuel­to al tra­ba­jo y rea­li­za­mos nues­tras ac­ti­vi­da­des dia­rias con el or­de­na­dor, so­bre to­do aque­llas per­so­nas que re­ba­san la ba­rre­ra de los cua­ren­ta años, que ya tie­nen la vis­ta can­sa­da, es la oca­sión ideal pa­ra que al me­di­ción de las diop­trías sea per­fec­ta. Lo ex­pli­ca el of­tal­mó­lo­go Car­los Mén­dez, di­rec­tor del Cen­tro de Ojos de A Co­ru­ña. No obs­tan­te, man­tie­ne es­te ex­per­to: «Los ni­ños es me­jor lle­var­los a re­vi­sión en ve­rano, pa­ra que em­pie­cen el cur­so a pun­to. Hay que te­ner en cuen­ta que a par­tir de los tres años de­be­rían ir a la con­sul­ta una vez al año pa­ra evi­tar po­si­bles pro­ble­mas con el ojo va­go que más ade­lan­te pue­den ser irre­ver­si­bles». Ade­más, apun­ta que «aho­ra que los más pe­que­ños de­jan de rea­li­zar mu­chas ac­ti­vi­da­des en la ca­lle pa­ra pa­sar más tiem­po con dis­po­si­ti­vos elec­tró­ni­cos, tam­bién es más pro­ba­ble que apa­rez­can pe­que­ñas hi­per­me­tro­pías y as­tig­ma­tis­mos». El pro­ce­so de aco­mo­da­ción tam­bién pa­sa es­pe­cial fac­tu­ra, ya que son po­cos los ni­ños que res­pe­tan en la ac­tua­li­dad aque­llo «no te pon­gas tan cer­ca de la te­le», tan pro­pio de los abue­los de an­ta­ño, y que en la prác­ti­ca se tra­du­ci­ría en una dis­tan­cia de 5 me­tros. «Can­sa mu­chí­si­mo me­nos, pe­ro po­cos cum­plen es­ta nor­ma», co­men­ta Mén­dez.

Tum­ban­do mi­tos

Si bien ir al ocu­lis­ta en sep­tiem­bre tie­ne múl­ti­ples ven­ta­jas pa­ra es­tar lis­to a la ho­ra de re­to­mar la ru­ti­na, es po­si­ble que al­guno que otro que es­ti­ra las va­ca­cio­nes has­ta bien em­pe­za­do el no­veno mes del año ten­ga que acu­dir al es­pe­cia­lis­ta por otras ra­zo­nes.

Los días de pis­ci­na y sol pa­san es­pe­cial fac­tu­ra a los ojos más sen­si­bles. De es­ta ma­ne­ra, es po­si­ble que du­ran­te es­ta es­ta­ción más de uno ten­ga que li­diar con la con­jun­ti­vi­tis, una de las pa­to­lo­gías más co­mu­nes del ve­rano. Sín­to­mas co­mo el pi­cor, el es­co­zor, el ojo ro­jo y el la­grimeo pue­den dar la voz de alar­ma. Y pa­ra ali­viar es­tas mo­les­tias na­da me­jor que ti­rar de co­li­rios o un clá­si­co: la­var los ojos con man­za­ni­lla. Por otro la­do, pe­se a la creen­cia po­pu­lar de que el agua del mar es no­ci­va pa­ra los ojos, na­da más le­jos de la reali­dad. De he­cho, ac­túa co­mo un bál­sa­mo y pue­de usar­se co­mo me­di­ca­men­to.

Otro de los tó­pi­cos que sal­tan en re­fe­ren­cia a la vis­ta cuan­do cam­bia­mos de es­ta­ción es el te­ma de las ga­fas de sol. Car­los Mén­dez ex­pli­ca que hay mu­cha con­fu­sión res­pec­to a la pro­tec­ción de los ojos. «La luz so­lar no es bue­na pa­ra los ojos y de­be­mos pro­te­ger­nos siem­pre que po­da­mos. Aun­que en Ga­li­cia te­ne­mos po­cas ho­ras de sol y no es lo mis­mo vi­vir aquí que en An­da­lu­cía no hay que pa­sar es­te te­ma por al­to. No en­tien­do que mu­cha gen­te es­té tan con­cien­cia­da con la pro­tec­ción cor­po­ral cuan­do lle­ga el ve­rano y use ga­fas de sol con cris­ta­les inade­cua­dos o ni si­quie­ra use ga­fas». Por otro la­do, Mén­dez tam­bién quie­re avi­sar a los que se en­cuen­tran en el otro ex­tre­mo: «Si los hay des­cui­da­dos tam­bién exis­ten los so­bre­pro­tec­to­res que les po­nen ga­fas siem­pre a ni­ños muy pe­que­ños, que des­pués no son ca­pa­ces de adap­tar­se a la luz so­lar».

Hay mu­cha gen­te con­cien­cia­da con la pro­tec­ción de la piel fren­te al sol, pe­ro se ha­bla po­co de lo que su­fre la vis­ta con la luz”

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