Soy como una na­va­ja sui­za, sir­vo pa­ra to­do”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RESPONDE - TEX­TO: VIRGINIA MA­DRID

Le pierde la ópe­ra y sien­te de­bi­li­dad por los ba­rí­to­nos. Es pe­rio­dis­ta por su cu­rio­si­dad in­na­ta y el pla­cer de es­cu­char his­to­rias. Es­ta to­do­te­rreno ha da­do has­ta las cam­pa­na­das. «Me pierde la bo­ca, a ve­ces soy un po­co lo­ro», con­fie­sa.

Lajor­na­da pa­ra Mar­ta Fer­nán­dez (Ma­drid, 1973) co­mien­za muy tem­prano, a las seis de la ma­ña­na. Desa­yuno, du­cha y a la te­le. «En­tro a las ocho y me gus­ta ir en tren, por­que así voy es­cu­chan­do la ra­dio y le­yen­do tran­qui­la­men­te los pe­rió­di­cos», ex­pli­ca es­ta pe­rio­dis­ta que de ni­ña mon­ta­ba sus pro­pias re­vis­tas en ca­sa. Hoy tra­ba­ja en equi­po pa­ra de­ci­dir qué no­ti­cias y te­mas se abor­da­rán en el in­for­ma­ti­vo del me­dio­día en Cua­tro. «En­se­gui­da voy a ma­qui­lla­je y pe­lu­que­ría. Pre­fie­ro es­tar tu­nea­da des­de el prin­ci­pio. Si hay que sa­lir co­rrien­do, por­que sal­ta la no­ti­cia, me­jor que me pi­lle lis­ta y pre­pa­ra­da». Des­pués, to­ca otra reunión de edi­ción y re­pa­so de con­te­ni­dos e imá­ge­nes. «Me es­cri­bo mis en­tra­di­llas y en­tra­mos en di­rec­to». ¿Ner­vios? «No, ya pa­sa­ron. Lo que hay es ese pi­co de adre­na­li­na que te man­tie­ne aler­ta». Fe­liz y sa­tis­fe­cha con el mo­men­to pro­fe­sio­nal que es­tá vi­vien­do en es­tos mo­men­tos, no pien­sa en nue­vos re­tos. «Me sien­to una pri­vi­le­gia­da en po­der con­tar las no­ti­cias en una de las prin­ci­pa­les ca­de­nas del país. Me que­do como es­toy». Eso sí, cuan­do se tra­ta de ha­blar de amo­res, se im­po­ne – Sí, des­de pe­que­ña qui­se ser pe­rio­dis­ta. Y eso que en mi fa­mi­lia no ha ha­bi­do nin­guno. De he­cho, re­cuer­do que de ni­ña es­cri­bía no­ti­cias di­ver­ti­das y mon­ta­ba mis pro­pias re­vis­tas e in­ten­ta­ba ven­dér­se­las a mis fa­mi­lia­res. La ga­nas de apren­der, el pla­cer de es­cu­char his­to­rias y mi cu­rio­si­dad pro­vo­ca­ron que eli­gie­ra es­te ofi­cio.

– Tu tra­yec­to­ria re­fle­ja que has pi­ca­do un po­co de aquí y otro po­co de allá.

– Sí. He si­do re­por­te­ra, he he­cho cul­tu­ra, deportes, aho­ra soy pre­sen­ta­do­ra de in­for­ma­ti­vos ¡y has­ta he da­do las cam­pa­na­das! Y lo me­jor de to­do es que en to­das las fa­ce­tas he apren­di­do mu­cho. Siem­pre di­go que soy como una na­va­ja sui­za que sir­ve pa­ra to­do. Creo que el buen pe­rio­dis­ta de­be sa­ber sa­car­le la mi­ga al asun­to, es­té don­de es­té.

-¿Te atre­ve­rías con un «reality»?

– ¡Nooo! No so­lo no me veo, sino que pa­ra con­du­cir un pro­gra­ma de es­te ti­po hay que te­ner un ta­len­to es­pe­cial, como el de Mer­ce­des Mi­lá, que es una gran co­mu­ni­ca­do­ra. Es­te for­ma­to te­le­vi­si­vo re­quie­re te­ner unas ap­ti­tu­des con­cre­tas... Yo no me veo.

–Vol­vien­do a la in­for­ma­ción. ¿Qué no­ti­cia

te gus­ta­ría dar en di­rec­to?

– Me en­can­ta­ría con­tar que a Tho­mas Pyn­chon, mi es­cri­tor pre­fe­ri­do, le han da­do el Pre­mio No­bel de Li­te­ra­tu­ra.

–¿Con cuál no­tas­te que se te ha­cía un nu­do en la gar­gan­ta?

-¿Una no­ti­cia di­fí­cil? Unas cuan­tas, la ver­dad... La de los aten­ta­dos del 11-M, so­bre to­do por­que yo co­gía el tren a esa ho­ra en Ato­cha y se te pasan mi­les de co­sas por la ca­be­za. Pe­ro hay más, las imá­ge­nes de ni­ños su­frien­do. El pa­sa­do mes de no­viem­bre fui a cu­brir los aten­ta­dos de Pa­rís y el am­bien­te en la Pla­za de La Re­pú­bli­ca era con­mo­ve­dor y muy im­pac­tan­te.

– ¿En­tre­vis­ta­rías ya a...?

– En­re­vis­ta­ría al pre­si­den­te Ba­rack Oba­ma y al Pa­pa Francisco.

–Te de­fi­nes como es­cép­ti­ca y ba­rro­ca y has lle­ga­do a con­fe­sar que sien­tes de­bi­li­dad por los ba­rí­to­nos. Eso im­po­ne, la ver­dad.

– Me gus­ta mu­cho la ópe­ra y me he da­do cuen­ta de que me fas­ci­nan los ba­rí­to­nos y no so­lo por su as­pec­to vo­cal (se ríe). Re­co­noz­co que me atraen mu­cho las vo­ces gra­ves y po­ten­tes. Y ade­más, siem­pre he si­do muy es­cép­ti­ca, sí, de cues­tio­nar­lo to­do. De he­cho, creo que no es­ta­ría mal si todos de vez en cuan­do cul­ti­vá­ra­mos el es­cep­ti­cis­mo ha­cia no­so­tros mis­mos.

– Va­lo­ras la in­te­li­gen­cia como un atrac­ti­vo es­pe­cial.

–Sí, me po­ne mu­cho más la in­te­li­gen­cia, la be­lle­za me pa­re­ce al­go se­cun­da­rio. Al­guien in­te­li­gen­te, in­tere­san­te, que me ilu­mi­ne me po­ne mu­cho más que al­guien muy gua­po.

–¿Pue­de más el co­ra­zón que la ca­be­za?

– Yo soy bas­tan­te car­te­sia­na, ma­te­má­ti­ca y ra­cio­nal. In­ten­to no de­jar­me lle­var por las emo­cio­nes, pe­ro (se que­da en si­len­cio) no sé si lo con­si­go siem­pre.

–¿Pa­ra cuán­do for­mar una fa­mi­lia... más gran­de?

– ¡Uy! Ni me lo he plan­tea­do. ¿Hi­jos? No es al­go en lo que pien­se a me­nu­do y aho­ra no en­tra en mi plan de vi­da.

–Ha­ble­mos de amor.

– De amo­res hay que pro­cu­rar es­tar siem­pre bien.

–Cuen­ta, cuen­ta un po­co...

–Es­toy bien. Cuan­do se tra­ta de te­mas tan per­so­na­les, dis­cre­ción ab­so­lu­ta.

– ¿Qué te pierde?

–El cho­co­la­te y la ópe­ra me fas­ci­nan. ¡Ah! y tam­bién la bo­ca... Ha­blo mu­cho y a ve­ces de más. Soy un po­co lo­ro.

–Un pro­pó­si­to pa­ra es­te año.

– ¡Uf! Ni lo he pen­sa­do. Mi­ra, ha­ce años me plan­teé de­jar de fu­mar y lo cum­plí. No soy de pro­pó­si­tos. So­lo de­seo que sea un buen año, que lo dis­fru­te­mos.

– Tu do­min­go per­fec­to.

– Me iría a dar un pa­seo por el ras­tro o por la Cues­ta de Moyano de Ma­drid, des­pués me to­ma­ría un ape­ri­ti­vo ri­co y aca­ba­ría la tar­de con un ci­ne o una ópe­ra en el Tea­tro Real.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.