“La pu­bli­ci­dad me ha en­se­ña­do que soy un ca­ra­du­ra”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - VA POR ELLOS -

som­bre­ro, gui­ta­rras, un mun­do de via­jes, va­rios te­mas que pue­den oír en YouTu­be. En­tre ellos, Tu nom­bre, que to­ca pa­ra no­so­tros en su ca­sa. Con se­gu­ri­dad pe­ro cier­ta ti­mi­dez: «La pu­bli­ci­dad me ha des­cu­bier­to mi la­do ca­ra­du­ra, que ten­go mu­cho mo­rro —cuen­ta Edu, al­ma de Los Már­ti­res del Cam­po­san­to—. La pri­me­ra vez que me pu­se de­lan­te de una cá­ma­ra... ¡te di­ré! Me hi­zo sen­tir­me se­gu­ro de mí mis­mo y pen­sar: ‘Me pue­do me­ter en cual­quier pa­pel, desen­vol­ver­me en cual­quier si­tua­ción’». Sin em­bar­go, ex­po­ner­se en sus can­cio­nes, en ese pro­yec­to tan su­yo que cua­ja­rá en un dis­co tras el ve­rano, le im­po­ne: «Ahí no, no soy tan ca­ra­du­ra. Soy yo. En las can­cio­nes que es­cri­bo hay mu­cho so­bre mí, mis vi­ven­cias. Ha­ce unos días de­bu­ta­mos en la Mar­di Gras, ¡fue una pa­sa­da!, pe­ro los diez pri­me­ros se­gun­dos de con­cier­to es­ta­ba asus­ta­dí­si­mo».

DEL FRÍO AL ROCK

Él, que lo vi­ve, di­ce que tras un anun­cio hay es­fuer­zo y ta­len­to. «Los 39 se­gun­dos que ves pue­den su­po­ner 5 días de gra­ba­ción», a ve­ces en du­ras con­di­cio­nes. Edu Cal­va­rio se ha mo­ja­do por su ofi­cio. Se ba­ñó a me­nos dos gra­dos, si­mu­lan­do el ve­rano en una Ita­lia in­ver­nal: «En es­ta pro­fe­sión hay que tra­ba­jar du­ro». ¿Se pue­de vi­vir de es­to? «Sí, se pue­de. Tie­nes que es­tar dis­pues­to a mo­ver­te, tra­ba­jar y a per­der el mie­do». Por­que es­ta es una pro­fe­sión de ries­go. Así la des­cri­be Edu. Y ma­ti­za: «A ve­ces sí lo es. En ese anun­cio que co­men­to, te­nía que ti­rar­me al agua dos o tres ve­ces... eso en prin­ci­pio. ¡Hi­ci­mos 59 to­mas! Y pa­ra­mos por­que me pu­se azul. Tu­vie­ron que po­ner­me sue­ro pa­ra que mi cuer­po en­tra­se en ca­lor». Él da la ca­ra sin do­bles: «El ac­tor de pu­bli­ci­dad no los tie­ne. Aquí te su­gie­ren al­go y tú ve­rás si te lan­zas y lo ha­ces. Pe­ro el ries­go es di­ver­ti­do».

A sus 38, con ese es­ti­lo tan ca­rac­te­rís­ti­co, y el vi­rus de la crea­ti­vi­dad en el cuer­po, su ba­ga­je in­clu­ye gran­des cam­pa­ñas a ni­vel mun­dial. «A ve­ces mi ima­gen asus­ta —con­fie­sa— en anun­cios pa­ra ban­cos, por ejem­plo, en que se pi­de un as­pec­to for­mal. Pe­ro yo no ac­túo mal. Se­rio, pei­na­do y tra­jea­do soy di­fe­ren­te». Él se ha sen­ti­do es­pe­cial­men­te a gus­to en la piel del roc­ke­ro de la vie­ja es­cue­la que in­ter­pre­tó en Sue­cia pa­ra Au­di. Y una vez, so­lo una, «en­ga­ña­do» en un anun­cio pa­ra un par­ti­do con el que no se iden­ti­fi­ca.

Edu es­tá ha­cien­do tem­blar A Coruña con Los Már­ti­res. El fe­nó­meno Cal­va­rio pro­me­te ca­mino.

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