Ser la mu­sa de mi ma­ri­do es un au­tén­ti­co lu­jo”

Fue el an­droi­de Lor­na en la se­rie «Plu­tón BRB Ne­ro», tra­pe­cis­ta en «Ba­la­da Tris­te de trompeta», pa­pel por el que es­tu­vo no­mi­na­da al Go­ya co­mo me­jor ac­triz re­ve­la­ción y una sen­sual mei­ga en «Las Bru­jas de Zu­ga­rra­mur­di». Es la ac­triz fe­ti­che del di­rec­tor Ál

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - RES PON DE - TEX­TO: VIR­GI­NIA MA­DRID

Ca­ro­li­naBang (San­ta Cruz de Te­ne­ri­fe, 1985) es ex­plo­si­va co­mo su ape­lli­do, le gus­ta ir al grano y re­co­no­ce que tie­ne mu­cho ca­rác­ter: «Cuan­do me en­fa­do se me no­ta». Aquí y aho­ra es su le­ma vi­tal, es po­si­ti­va por na­tu­ra­le­za y no te­me echar un vis­ta­zo al pa­sa­do de vez en cuan­do, por­que «las equi­vo­ca­cio­nes en­se­ñan mu­cho», ase­gu­ra. La ti­ner­fe­ña es­tá fe­liz e ilu­sio­na­da y se le no­ta, y mu­cho: «Me apa­sio­na mi tra­ba­jo y ade­más voy a ser ma­dre en muy po­qui­to. Es­toy en un mo­men­to es­tu­pen­do». Compagina la pro­duc­ción jun­to a su pa­re­ja, Álex de la Igle­sia, con la in­ter­pre­ta­ción co­mo si tal cosa. Y en bre­ve la ve­re­mos en la se­gun­da tem­po­ra­da de la se­rie Vic­tor

Ros in­ter­pre­tan­do a Ma­da­me de Su­ber­wick, una pe­rio­dis­ta fran­ce­sa ade­lan­ta­da a su tiem­po. ¿Ha­béis ele­gi­do ya el nom­bre de vues­tra hi­ja? «Sí, cla­ro, pe­ro es se­cre­to».

—«El fu­tu­ro ya no es lo que era», jun­to a Da­ni Ro­vi­ra, es tu nue­va pe­lí­cu­la ¿Eres más de pen­sar qué te de­pa­ra­rá el fu­tu­ro o por el con­tra­rio eres más de vi­vir al día?

—Yo soy más de pre­sen­te, de me­tas y ob­je­ti­vos a cor­to pla­zo. Me cen­tro en el hoy, el ma­ña­na ya se ve­rá. Soy muy po­si­ti­va.

—¿Y no mi­ras atrás ni pa­ra to­mar im­pul­so?

Sí, cla­ro que echo la vis­ta atrás. Re­vi­sar nues­tro pa­sa­do es la me­jor es­cue­la pa­ra apren­der de los erro­res co­me­ti­dos y así in­ten­tar no re­in­ci­dir. Las equi­vo­ca­cio­nes en­se­ñan mu­cho.

—Tu fu­tu­ro más pró­xi­mo pa­sa por con­ver­tir­te en ma­má. ¿Pre­pa­ra­da?

—¡Uf! No sé. Es­pe­ro. He lle­va­do un em­ba­ra­zo es­tu­pen­do, es­toy tra­ba­jan­do y eso es una suer­te. Me en­cuen­tro bien, fe­liz e ilu­sio­na­da, pe­ro tam­bién un po­co ner­vio­sa.

—¿Siem­pre tu­vis­te cla­ro que se­rías ma­dre? —

Sí, des­de siem­pre he que­ri­do te­ner hi­jos y for­mar una fa­mi­lia. Con la ma­ter­ni­dad me ha su­ce­di­do co­mo con mi pro­fe­sión; fue un sue­ño y un ob­je­ti­vo a cum­plir.

Ten­go la ma­nía de mi­rar de­ba­jo de la ca­ma ca­da día an­tes de ir­me a dor­mir”

— Sin em­bar­go, es­tu­dias­te ar­qui­tec­tu­ra téc­ni­ca. —

Sí, com­pa­gi­né ar­qui­tec­tu­ra téc­ni­ca con ar­te dra­má­ti­co si­guien­do los con­se­jos de mi ma­dre. Es­tu­diar siem­pre se me ha da­do bien, he si­do bas­tan­te em­po­llo­na. Lle­gué a tra­ba­jar un par de me­ses co­mo ar­qui­tec­ta en un es­tu­dio, pe­ro lo de­jé por­que mi ofi­cio es pu­ra­men­te vo­ca­cio­nal.

— Va­ya­mos a tu ca­rre­ra co­mo ac­triz. ¿Có­mo afron­tas el pro­ce­so de dar vi­da a un nue­vo personaje?

—Tras leer de­te­ni­da­men­te el guion, re­fle­xiono acer­ca de có­mo pien­sa y có­mo ha­bla, qué quie­re, qué le preo­cu­pa y qué pre­ten­de en la vi­da. Y lue­go lo abor­do con el di­rec­tor pa­ra pro­fun­di­zar en el en­fo­que y en su ac­ti­tud.

—¿Tie­nes al­gún personaje que an­he­las in­ter­pre­tar? —

Me ape­te­ce mu­cho ha­cer al­go his­tó­ri­co, por­que al es­tar ba­sa­do en al­guien que exis­tió el tra­ba­jo in­ter­pre­ta­ti­vo se en­fo­ca de otro mo­do, ya que hay que do­cu­men­tar­se mu­cho y bu­cear en la his­to­ria, y tie­ne que ser muy in­tere­san­te.

—¿Con qué di­rec­to­res te gus­ta­ría tra­ba­jar?

—¡Uf! Con Juan An­to­nio Ba­yo­na, Na­cho Vi­ga­lon­do y, aun­que cai­ga en el tó­pi­co, con Pe­dro Al­mo­dó­var. Te­ne­mos unos di­rec­to­res es­tu­pen­dos en nues­tro país y ca­da uno con un es­ti­lo di­fe­ren­te a la ho­ra de con­tar his­to­rias.

— ¿Y có­mo se lle­va lo de ser la mu­sa de tu ma­ri­do?

—Es pre­cio­so y es un au­tén­ti­co lu­jo. Ya son mu­chos años y es fan­tás­ti­co.

— Una ma­nía.

—Mi­rar de­ba­jo de la ca­ma an­tes de ir­me a dor­mir.

— Una vir­tud y un de­fec­to. —

La vir­tud, que soy muy tra­ba­ja­do­ra, me apa­sio­na mi pro­fe­sión. Y el de­fec­to, que ten­go mu­cho ca­rác­ter y no lo es­con­do.

—¿Có­mo te ves den­tro de 20 años? —

Es­pe­ro que tra­ba­jan­do mu­cho y con pro­yec­tos in­tere­san­tes por de­lan­te. Oja­lá que en el fu­tu­ro, al mi­rar ha­cia atrás, pue­da de­cir: «Qué bien se me han da­do los úl­ti­mos años».

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