¡No to­do van a ser pa­ta­tas y acei­tu­nas!

TO­DOS QUIE­REN ME­TER LA MANO en el bol sea de lo que sea. Pe­ro re­vi­sa an­tes de lle­var­los a la bo­ca, pue­des lle­var­te sor­pre­sa, los snacks han de­ja­do de ser ver­des y ama­ri­llos. Eso sí, si­guen sien­do muy sa­la­dos. Al­gu­nos.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - LOCALES - TEX­TO: MA­RÍA VIDAL, CÁN­DI­DA AN­DA­LUZ, TA­NIA TA­BOA­DA Y NOE­LIA SILVOSA

Que nos sir­van una ca­ña o un re­fres­co ya no nos va­le. Nos sa­be a po­co. No sé si os ha pa­sa­do pe­ro en al­gu­nas pan­di­llas (véa­se la mía) los si­tios en los que to­mar al­go se eli­gen en fun­ción de si te po­nen ade­más al­go pa­ra pi­car. Que no ta­pa. Al­go pa­ra echar la mano al cuen­co de ma­ne­ra in­sis­ten­te que nos sa­cie mien­tras nos ba­ja­mos la con­su­mi­ción. Ca­da vez re­sul­ta más ra­ro que el ca­ma­re­ro no re­gre­se a la me­sa con al­go más que lo que he­mos pe­di­do, y le­jos de an­clar­se en las clá­si­cas pa­ta­tas y acei­tu­nas (que bien­ve­ni­das sean) pa­re­ce que an­te los snacks se abre un mun­do de va­rie­da­des por de­lan­te. En el Pa­to Ma­rea­do, en A Co­ru­ña, lle­van 12 años ha­cien­do pa­lo­mi­tas sin pa­rar. Los jue­ves, vier­nes y sá­ba­dos, a par­tir de las cin­co de la tar­de la pa­lo­mi­te­ra es­tá a pleno ren­di­mien­to has­ta las dos de la ma­dru­ga­da. A par­tir de ahí las que es­tán he­chas se sir­ven has­ta el cie­rre. «Va­mos re­po­nien­do boles en las me­sas, siem­pre que el tiem­po lo per­mi­te, has­ta que ve­mos que ya no lle­van las ma­nos a él y que es­tán lle­nos», ex­pli­ca Mi­guel Ro­drí­guez, uno de los pro­pie­ta­rios del lo­cal. Y es que, se­gún di­ce, en­gan­cha más que las pa­ta­tas.

De­ci­dió in­no­var con el maíz des­pués de ver­lo en un lo­cal de Lu­go. «Fui­mos de los pri­me­ros en ha­cer­las en A Co­ru­ña, en aquel mo­men­to no las ha­cía na­die». Qui­zá los hos­te­le­ros re­nie­guen de es­te snack, que pa­re­ce que ha que­da­do «so­lo pa­ra ver pe­lí­cu­las» por el tra­ba­jo que da ser­vir­lo. «Da un po­co de cho­llo, por­que la pa­lo­mi­te­ra es de ti­po in­dus­trial y hay que lim­piar­la to­dos los días, no es co­mo ser­vir pa­ta­tas», co­men­ta Mi­guel, que re­co­no­ce que ha­cien­do nú­me­ros en­tre pro­duc­to y man­te­ni­mien­to pue­de sa­lir igual de ca­ro que otros ape­ri­ti­vos. A día de hoy re­sul­ta ca­si im­po­si­ble pa­sar por Pa­dre Fei­joo y no oler a maíz.

A POR LAS GO­MI­NO­LAS

No es el pro­duc­to es­tre­lla del lo­cal, pe­ro to­dos las quie­ren. En El Tra­ga­luz de Ou­ren­se siem­pre aña­den al­gún pi­co­teo tra­di­cio­nal con la con­su­mi­ción, pe­ro cuan­do se pi­den co­pas, la co­sa cam­bia. Apa­re­cen las go­mi­no­las y to­dos pa­re­cen lan­zar­se a ellas co­mo si no hu­bie­ra un ma­ña­na. Fai­sal Ti­ja­ni es el pro­pie­ta­rio del lo­cal, ubi­ca­do en la pra­za de San Mar­ti­ño en pleno

FOTO: MAR­COS MÍ­GUEZ

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