Los 46, la me­jor edad pa­ra el se­xo

A PAR­TIR DE LOS 40 nos co­no­ce­mos me­jor, sa­be­mos lo que que­re­mos y nos atre­ve­mos a ha­cer to­do aque­llo que no ex­pe­ri­men­ta­mos a los 20. En la mi­tad de la vi­da vol­ve­mos a re­cu­pe­rar el tiem­po tras la crian­za de los ni­ños y es­ta­mos más des­pe­ja­dos en esa sa­bia m

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PAREJ AS - TEX­TO: AMAN­DA VAL

Amí ya me pa­re­cía que el cuer­po me estaba reac­cio­nan­do de for­ma po­si­ti­va, pe­ro no sa­bía exac­ta­men­te a qué se de­bía, qué ha­bía cam­bia­do por den­tro. Pe­ro aho­ra lo sé. Son los 46 años que es­toy dis­fru­tan­do y que, se­gún he sa­bi­do por un es­tu­dio, se ele­van co­mo la me­jor edad pa­ra el se­xo. Por su­pues­to pa­ra lle­gar a es­ta con­clu­sión han te­ni­do que res­pon­der las per­so­nas que han su­pe­ra­do esa edad, así que los de 20 y 30 que no se me pon­gan ga­lli­tos y ya pue­den em­pe­zar a co­ger pa­pel y lá­piz pa­ra en­tre­nar­se en lo que se­rá un fu­tu­ro pro­me­te­dor. Al­gu­nos in­for­mes, co­mo el de la in­ves­ti­ga­do­ra es­ta­dou­ni­den­se Debby Her­be­nick, apun­tan que el se­xo me­jo­ra con la edad y que a par­tir de los 40 es cuan­do se go­za de ma­yor ex­pe­rien­cia, crea­ti­vi­dad y li­ber­tad. Tal vez por eso, su aná­li­sis con­clu­ye que el 61 % de las mu­je­res en­tre 18 y 34 años lle­ga­ron al clí­max la úl­ti­ma vez que tu­vie­ron una re­la­ción, fren­te al 70 % de las que ha­bían cum­pli­do los 40 y 50.

«Es­tá de­mos­tra­do —in­di­ca la se­xó- lo­ga Na­ya­ra Mal­ne­ro— que la gen­te ma­yor va­lo­ra más su vi­da se­xual, bá­si­ca­men­te por­que ba­jan las exi­gen­cias, se sa­can el te­ma del coi­to de la ca­be­za y em­pie­zan a pro­bar co­sas nue­vas. A par­tir de los 45 es­ta­mos más abier­tos a pro­bar nue­vas ex­pe­rien­cias y eso en el se­xo es muy im­por­tan­te». De la mis­ma opi­nión es Ce­lia Blan­co, pe­rio­dis­ta es­pe­cia­li­za­da en te­mas se­xua­les y au­to­ra del li­bro Con dos ta­co­nes. «La vi­da se­xual —ex­pli­ca Blan­co— em­pie­za a ser bue­na pa­sa­dos los 40. A esa edad la gen­te ha apren­di­do a ex­plo­rar su cuer­po, tam­bién es la edad en la que se atre­ven a im­pro­vi­sar con otras se­xua­li­da­des o a te­ner se­xo con des­co­no­ci­dos, con el be­ne­plá­ci­to de su pa­re­ja, si la tie­nen».

Los 45 y 46 mar­can tam­bién la mi­tad de la vi­da y eso ha­ce que al­gu­nos se re­plan­teen su re­co­rri­do. «Es un mo­men­to de des­cu­bri­mien­to per­so­nal —in­di­ca Mal­ne­ro—, de cam­bios, y es tam­bién una épo­ca en que se mi­ra pa­ra atrás y se va­lo­ra qué se ha lo­gra­do y qué que­da por de­lan­te. Hay al­gu­nos que a esa edad di­cen eso de ‘que me qui­ten lo bai­lao’, pe­ro hay mu­chos otros que em­pie­zan a bai­lar». Los 46 mar­can el ini­cio de otro rum­bo en el cuer­po de la mu­jer, que se apro­xi­ma a la me­no­pau­sia, y aun­que arran­ca una re­vo­lu­ción hor­mo­nal, mu­chas se li­be­ran de «que­dar­se em­ba­ra­za­das, que no es po­co», con­clu­ye Mal­ne­ro.

En cual­quier ca­so, la se­xó­lo­ga avan­za que el de­seo no tie­ne por qué des­cen­der con la edad, lo fun­da­men­tal es no te­ner es­trés —«el peor enemi­go pa­ra el se­xo»— y co­no­cer­se bien a uno mis­mo. Tal vez por eso, su­pe­ra­dos los 40 la ma­yo­ría se en­cuen­tren en ese ins­tan­te en que por un la­do aún son lo su­fi- cien­te­men­te «jó­ve­nes» y por otro, son lo su­fi­cien­te­men­te adul­tos co­mo pa­ra sa­ber bien có­mo, dón­de y con quién dis­fru­tar del se­xo de la me­jor ma­ne­ra. «Mu­chas pa­re­jas tie­nen a los hi­jos ya cria­dos y se vuel­ven a re­en­con­trar a esa edad, la gen­te vuel­ve a te­ner tiem­po pa­ra sí mis­ma y eso es tam­bién un pun­to a fa­vor», di­ce Mal­ne­ro.

Es­ta eta­pa es pa­ra Ce­lia Blan­co de lo más fas­ci­nan­te se­xual­men­te: «Yo es­toy a pun­to de cum­plir los 46 y creo que es aho­ra cuan­do apren­de­mos a fi­jar­nos en lo que de ver­dad nos im­por­ta, ya no es tan­to el fí­si­co o la iden­ti­dad de la per­so­na con la que nos lia­mos. A los 46 ten­go me­nos pu­dor pa­ra re­cla­mar en la ca­ma lo que más me gus­ta y dar lo que me pi­den; creo fir­me­men­te que aho­ra ha­go me­jo­res fe­la­cio­nes que a los 23, pe­ro co­mo ya no me acues­to con los de en­ton­ces, no pue­do con­fir­mar­lo. He apren­di­do a es­cu­char a los que se me­ten en mi ca­ma y sé có­mo lle­gar al or­gas­mo». «A los 23 es­ta­ría más bue­na, pe­ro estaba me­nos em­po­de­ra­da», ex­pli­ca Blan­co. Y aun­que hay gen­te fe­liz e in­fe­liz a cual­quier edad en lo que res­pec­ta al se­xo, el pla­cer de­pen­de mu­cho, di­ce Mal­ne­ro, de lo que ten­gas en la ca­be­za. Tam­bién en el ca­so de los hom­bres: «Ellos cam­bian, es cier­to que no tan brus­ca­men­te co­mo no­so­tras, pe­ro el que sa­be adap­tar­se lo dis­fru­ta más. Hay mu­cho se­xo más allá de la pe­ne­tra­ción». ¡Fe­li­ces 46!

A los 46 ten­go me­nos pu­dor pa­ra pe­dir y dar en la ca­ma lo que más me gus­ta”

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.