DI­REC­TOS AL CO­RA­ZÓN

2.400 DONANTES LO HAN HE­CHO PO­SI­BLE. LOS TRAS­PLAN­TES, UN SAL­VA­VI­DAS DE SO­LI­DA­RI­DAD, SI­TÚAN A GA­LI­CIA EN LA CIMA DE LA ME­DI­CI­NA ES­PA­ÑO­LA

La Voz de Galicia (A Coruña) - ExtraVoz - - PORTADA - Por Rosa Do­mín­guez Fo­to Víc­tor Me­ju­to

GA­LI­CIA PRE­SU­ME DE RÉ­CORD. EL CHUAC ES EL HOSPITAL QUE MÁS TRAS­PLAN­TES REALI­ZÓ EN ES­PA­ÑA EN EL 2015. «UR­XEN­CIA CE­RO», LA NUE­VA SE­RIE DE VOZ AU­DIO­VI­SUAL, NA­RRA LA VI­DA DE LOS MÉ­DI­COS QUE HA­CEN PO­SI­BLE EL MI­LA­GRO

Es mu­cho más que un nú­me­ro. Ca­si 7.000 per­so­nas en Ga­li­cia vol­vie­ron a vi­vir con ma­yús­cu­las por un ges­to de so­li­da­ri­dad que es­ta semana ha tras­la­da­do el epi­cen­tro de la me­di­ci­na a la es­qui­na ver­de de la pe­nín­su­la. El Hospital A Co­ru­ña (Chuac) ya es el que más tras­plan­tes rea­li­za en Es­pa­ña. Des­de que un gru­po de mé­di­cos —en­tre la ilu­sión y la va­len­tía— apos­ta­se allá por el año 1981 por con­ver­tir el qui­ró­fano en un ta­ller de re­cam­bios vi­ta­les, 6.947 ga­lle­gos han po­di­do re­cu­pe­rar el alien­to.

De­trás es­tán las dos ca­ras de una mis­ma mo­ne­da. Los ros­tros no so­lo de quie­nes han re­ci­bi­do el re­ga­lo de un ór­gano, sino tam­bién los de sus fa­mi­lias y los de aque­llos sin quie­nes no se­ría po­si­ble el úni­co ac­to mé­di­co que no de­pen­de ex­clu­si­va­men­te ni de la pe­ri­cia pro­fe­sio­nal ni de los re­cur­sos sa­ni­ta­rios: los 2.400 donantes que ha da­do Ga­li­cia y sus pa­dres, hi­jos y her­ma­nos, ca­pa­ces de esa ge­ne­ro­si­dad inima­gi­na­ble de po­ner­se en la piel del des­co­no­ci­do que es­pe­ra en vi­lo jus­to cuan­do ya na­da vol­ve­rá a ser igual. En el trá­gi­co mo­men­to en que la muer­te te arre­ba­ta a quien más quie­res.

A 1 de enero, esa ci­fra cua­si­mi­la­gro que es mu­cho más que un nú­me­ro re­su­me tres dé­ca­das en la que la atá­vi­ca Ga­li­cia, en la que el cul­to a la muer­te des­con­fía de en­ce­fa­lo­gra­mas pla­nos, por pri­me­ra vez ha su­pe­ra­do las ta­sas de do­na­ción me­dias de Es­pa­ña, has­ta ro­zar las 40 por mi­llón de ha­bi­tan­tes. Una lec­ción de que ni el en­ve­je­ci­mien­to, ni la dis­per­sión, ni la ru­ra­li­dad, ni si­quie­ra las mei­gas pe­san más que la so­li­da­ri­dad. «El 2015 ha si­do el año de más donantes, 109, y de más tras­plan­tes, 337», sub­ra­ya Ja­cin­to Sán­chez, res­pon­sa­ble de la Ofi­ci­na de Coor­di­na­ción de Tras­plan­tes de Ga­li­cia. Las ci­fras vuel­ven a ha­blar: el au­men­to de la do­na­ción, un 20 %, ha du­pli­ca­do al re­gis­tra­do en el res­to de Es­pa­ña, abrien­do nue­vas opor­tu­ni­da­des que se han tra­du­ci­do, otra vez, en más da­tos: los in­jer­tos re­na­les (167) cre­cie­ron en el úl­ti­mo año un 18 %, un 9 % los he­pá­ti­cos (94), un 25 % los de co­ra­zón (25), los de pán­creas (4) un 50 %, y na­da me­nos que un 77 % los de pul­món (47).

La im­pli­ca­ción ciu­da­da­na no so­lo ha da­do un quie­bro al fi­nal de la exis­ten­cia. Ga­li­cia es, en con­tra de la ten­den­cia del res­to del país, una co­mu­ni­dad en la que ade­más no pa­ran de su­bir las do­na­cio­nes en vi­da, el pe­núl­ti­mo in­ge­nio mé­di­co pa­ra tru­car la in­su­fi­cien­cia re­nal y li­be­rar de vi­vir en­gan­cha­dos a

una má­qui­na a los cien­tos de ga­lle­gos en diá­li­sis. Los tras­plan­tes con ri­ño­nes ce­di­dos en vi­da han subido un 12 % cuan­do en el res­to del es­ta­do des­cien­den y ya su­po­nen el 22 % del to­tal de los prac­ti­ca­dos en la co­mu­ni­dad, ca­si el do­ble que en Es­pa­ña.

A CO­RU­ÑA, SAN­TIA­GO Y VI­GO

«No he­mos to­ca­do te­cho», re­cal­ca Sán­chez, que alu­de ade­más a otras fuen­tes de ór­ga­nos. «El pro­gra­ma de donantes a co­ra­zón pa­ra­do, que has­ta aho­ra se ha­ce en A Co­ru­ña, se va a ex­ten­der a los hos­pi­ta­les de San­tia­go y Vi­go es­te mis­mo año», anun­cia.

Las bue­nas no­ti­cias acer­ca del li­de­raz­go ga­lle­go, a pe­sar de con­tar con un cen­so más re­du­ci­do que el de otras au­to­no­mías tra­di­cio­nal­men­te más tras­plan­ta­do­ras, son mo­men­to pa­ra un re­pa­so que sa­ca a la luz las vuel­tas de tuer­ca da­das pa­ra sor­tear obs­tácu­los y res­pon­der a una de­man­da cre­cien­te que, ade­más, se ha ido en­fren­tan­do a una ofer­ta ca­da vez más es­ca­sa. Re­cuer­da el coor­di­na­dor au­to­nó­mi­co que no ha­ce tan­to, en los 90, bue­na par­te de los ór­ga­nos la­men­ta­ble­men­te se re­co­gían en el asfalto. Los ac­ci­den­tes de trá­fi­co, el úl­ti­mo año, ape­nas es­tán de­trás del 3,7 % de las do­na­cio­nes. De ahí la ne­ce­si­dad de re­cu­rrir a la coor­di­na­ción pa­ra evi­tar la pér­di­da de donantes en las ucis y los ser­vi­cios de ur­gen­cias. La san­gría de la ca­rre­te­ra, aho­ra fre­na­da, fue des­en­ca­de­nan­do un pau­la­tino au­men­to de la edad me­dia de los donantes, que en po­cos años ha pa­sa­do de los 40 a los ca­si 62 años y más. En el 2015, un 10 % de los tras­plan­tes ya se hi­cie­ron con ór­ga­nos de per­so­nas fa­lle­ci­das de más de 80 años.

El cam­bio de las cir­cuns­tan­cias fue tam­bién mo­du­lan­do si­tua­cio­nes con las que se en­cuen­tran a dia­rio los equi­pos de tras­plan­te. Las ne­ga­ti­vas fa­mi­lia­res a do­nar lle­ga­ron a su­pe­rar en la co­mu­ni­dad el 35 %. El úl­ti­mo año, ba­ja­ron al 22,7 %. «Es­tá cla­ra­men­te en des­cen­so y es im­por­tan­te pa­ra Ga­li­cia; hay que te­ner en cuen­ta nues­tra po­bla­ción: cuan­do los donantes son ma­yo­res, los fa­mi­lia­res a los que te­ne­mos que pre­gun­tar­les si su ser que­ri­do era do­nan­te tam­bién lo son», ex­pli­ca Ja­cin­to Sán­chez. Sin em­bar­go, «ya em­pe­za­mos a ver fa­mi­lias que nos co­mu­ni­can ellos mis­mos que te­nía car­né de do­nan­te».

La nor­ma­li­za­ción de un pro­ce­so que, des­de fue­ra del qui­ró­fano, to­da­vía tie­ne al­go de cien­cia fic­ción, es la cla­ve, a jui­cio del res­pon­sa­ble de tras­plan­tes, de que Ga­li­cia se ha­ya en­ca­ra­ma­do al pó­dium de los tras­plan­tes. «An­tes se veía como un pro­ce­di­mien­to de má­xi­ma gra­ve­dad, en­tre la vi­da y la muer­te; hoy en todos los hos­pi­ta­les hay donantes, en las uni­da­des de crí­ti­cos la do­na­ción for­ma par­te ya de los cui­da­dos al fi­nal de la vi­da, todos co­no­ce­mos a al­guien tras­plan­ta­do, cuan­do no un fa­mi­liar, un ve­cino... se ha­cen todos los días 5, 6, 7 por­que los hos­pi­ta­les tie­nen su­fi­cien­te plas­ti­ci­dad como pa­ra po­der po­ner en mar­cha una ma­qui­na­ria que ya es­tá muy en­gra­sa­da...; hoy —con­clu­ye— se prac­ti­can otras ci­ru­gías mu­cho más com­ple­jas».

UNA FIC­CIÓN MUY REAL. En la ima­gen, al­gu­nos de los ac­to­res de la se­rie «Ur­xen­cia Ce­ro», que se es­tre­na el pró­xi­mo do­min­go y se ins­pi­ra en la reali­dad de los tras­plan­tes

ME­JU­TO | VÍTOR

ES­CE­NA­RIO REAL.

Al­gu­nos de los res­pon­sa­bles y miem­bros del equi­po de tras­plan­tes del Chuac, de A Co­ru­ña. De iz­quier­da a de­re­cha: Ja­vier Agui­rre­za­ba­la­ga, Car­los Se­llés, Jo­sé Ig­na­cio Ri­vas, Tino Ri­ve­ra, Ja­cin­to Sán­chez (coor­di­na­dor au­to­nó­mi­co de Tras­plan­tes de Ga­li­cia), Ma­ri­sa Cres­po, Ángel Alon­so, Ma­ría Cal­vo, Pe­dro Alon­so, Mai­te Bou­za, Miguel So­lla, Salvador Fo­jón, Carmen Fe­rrei­ro, Lu­pe To­rre, Fer­nan­do Mos­tei­ro y An­tón Fer­nán­dez, (coor­di­na­dor de tras­plan­tes del Chuac)

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