El ro­mán­ti­co pa­seo das Aceas, en Sa­rria

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - [AL LORO] -

JUAN CAR­LOS MARTÍNEZ | A Sa­rria se va a ver mue­bles, a com­prar ja­mo­nes o a es­ta­ble­cer con­tac­to con an­ti­cua­rios, pe­ro en los úl­ti­mos tiem­pos se va, so­bre to­do, pa­ra ha­cer el Ca­mino. La ciu­dad cre­ció en el cru­ce de dos vías im­por­tan­tes: el Ca­mino fran­cés y la ru­ta en­tre Mon­for­te y Lugo. Aho­ra des­ta­ca como cen­tro de re­cep­ción de pe­re­gri­nos, por los que vie­nen de le­jos y por los que em­pie­zan a an­dar des­de aquí.

«Aquí hay buen za­pa­to», di­ce una com­pa­ñe­ra de ex­cur­sión. No so­lo za­pa­tos: pue­de de­cir­se que en Sa­rria flo­re­ce una in­dus­tria del pie, que tan­to se usa: cal­za­do, pa­ra­far­ma­cia, po­do­lo­gía, ma­sa­jes...

Los pies de los sa­rria­nos cuen­tan con un cam­po de ejer­ci­cio ex­cep­cio­nal: el pa­seo das Aceas, de fir­me blan­do. A ori­llas del río Sa­rria se ha ha­bi­li­ta­do una có­mo­da sen­da que los ve­ci­nos usan a dia­rio. Son cin­co ki­ló­me­tros, ida y vuel­ta, has­ta el mo­lino do Re­guei­ro, pe­ro se pue­de ir más allá. La la­de­ra es­tá cu­bier­ta de bos­que au­tóc­tono. Se dis­tin­guen bien los vie­jos car­ba­llos de los cas­ta­ños cen­te­na­rios, por­que es­tos han si­do po­da­dos du­ran­te si­glos pa­ra apro­ve­char va­ras y pun­ta­les, y los tron­cos son mu­cho más grue­sos que las ra­mas al­tas. Cre­cen cien­tos de fres­nos jó­ve­nes con su si­me­tría ri­gu­ro­sa, como an­te­nas de te­le­vi­sión. Ba­jan­do la vis­ta, los ta­lu­des es­tán pla­ga­dos de flo­res: vio­le­tas, pri­ma­ve­ras y las es­pec­ta­cu­la­res sol­da­con­sol­das, que pa­re­cen un di­se­ño de Art Nou­veau. A mi­tad de pa­seo, un pa­re­dón ro­co­so en­fren­ta al río al­gu­nas cue­vas ocul­tas por he­le­chos enor­mes. Es­tas for­ma­cio­nes —ro­ca, agua, ve­ge­ta­ción exu­be­ran­te— se han imi­ta­do en jar­di­nes ro­mán­ti­cos de to­da Eu­ro­pa. Pe­ro no hay como el ori­gi­nal.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.