“La política no son los par­ti­dos, sino lo co­ti­diano”

Su dis­co de de­but «45 ce­re­bros y 1 co­ra­zón» los ha con­ver­ti­do en fa­vo­ri­tos de la crí­ti­ca, enamo­ra­da de su pro­pues­ta

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA | CONCIERTOS - TEX­TO: JAVIER BE­CE­RRA

Es­tu­vie­ron el año pa­sa­do en A Co­ru­ña, cuan­do eran uno de esos pro­yec­tos atrac­ti­vos que em­pe­za­ba a es­tar en bo­ca de to­dos. Aho­ra re­gre­san a Ga­li­cia con­ver­ti­dos en el dis­co na­cio­nal del año del 2017 gra­cias a su com­bi­na­ción de pa­sa­do y pre­sen­te. Con Ma­ría ha­bla­mos de su éxi­to.

—Su mú­si­ca ge­ne­ra cier­to mis­ti­cis­mo que per­mi­te es­ta­ble­cer una con­ce­sión emo­cio­nal muy di­rec­ta. ¿Al in­ter­pre­tar­la lo sien­ten?

—A mí me gus­ta mu­cho que me ha­gas es­ta pre­gun­ta, por­que me in­tere­sa mu­cho to­do lo que tie­ne que ver con es­to, pe­ro vi­vi­do des­de un lu­gar muy co­ti­diano. No se tra­ta del mis­ti­cis­mo del er­mi­ta­ño que vi­ve fue­ra de la so­cie­dad, sino el mis­ti­cis­mo en el ha­cer el amor, en el com­par­tir, en el ha­cer lo que te gus­ta, con­vi­vir den­tro de la más absoluta ab­sur­di­dad de es­tar flo­tan­do en me­dio del es­pa­cio. Y más en la es­qui­zo­fre­nia del mun­do en el que vi­vi­mos. En­ton­ces, cla­ro que sí, cla­ro que sen­ti­mos ese mis­ti­cis­mo. Em­pe­za­mos los con­cier­tos co­mo una bo­fe­ta­da, con 45 ce­re­bros y

un co­ra­zón. Arran­ca­mos ca­si des­en­te­rran­do una can­ción y una voz. De ahí va­mos ha­cia de­lan­te.

—Den­tro de esa co­ti­dia­nei­dad, hay una co­sa que lla­ma la aten­ción de su voz: pa­re­ce muy nor­mal.

—No ha­bía can­tan­do nun­ca. Aho­ra he apren­di­do mu­cho, ten­go un profesor bue­ní­si­mo pe­ro la téc­ni­ca por la téc­ni­ca, ni el vir­tuo­sis­mo por el vir­tuo­sis­mo, que sue­le ser lo que se va­lo­ra cuan­do se in­ter­pre­ta una can­ción a mí no me ha in­tere­sa­do nun­ca. A mí so­lo me in­tere­sa pa­ra de­cir una co­sa y, den­tro de eso, te pue­de ser­vir can­tar mal en un mo­men­to da­do. Yo es don­de me si­túo.

—¿Re­no­va­do­res del folk? ¿Con­ti­nua­do­res de una tra­di­ción? ¿De cons­truc­to­res del pa­sa­do?

—No­so­tros siem­pre he­mos di­cho que no re­cu­pe­ra­mos ni ac­tua­li­za­mos, sino que re­mez­cla­mos. Co­ge­mos ese ma­te­rial y lo hacemos nuestro in­ter­vi­nién­do­lo, ha­cien­do nue­vas can­cio­nes a par­tir de ahí. Eso al prin­ci­pio. Lue­go he­mos he­cho can­cio­nes pro­pias. Yo no sé muy bien qué eti­que­ta usar. A mí me pa­re­ce más in­tere­san­te ge­ne­rar dis­cur­so que no pa­se ne­ce­sa­ria­men­te por esas pa­la­bras. En nuestro ca­so lo que he­mos tra­ba­ja­do es có­mo nos re­la­cio­na­mos con es­te ti­po de me­mo­ria. Pe­ro te­nien­do en cuen­ta que es el pre­sen­te. ¿Te­ne­mos mie­do de ha­blar de los 45 ce­re­bros y

1 co­ra­zón [una can­ción que tra­ta so­bre una fo­sa co­mún del fran­quis­mo]? A ve­ces la peor cen­su­ra es la que nos im­po­ne­mos. Creo que los pro­ce­sos po­lí­ti­cos, so­cia­les y cul­tu­ra­les que ha vi­vi­do es­te país es­tán en el día a día y sos­tie­nen la idea de có­mo nos re­la­cio­na­mos con la reali­dad, la de per­so­nas de 30 años en el 2018.

—Pa­sa con us­te­des, con Sil­via Pé­rez Cruz o Na­cho Ve­gas. Ar­tis­tas que pa­re­cen co­nec­tar con un an­he­lo po­lí­ti­co que es­tá en el pú­bli­co. ¿Lo ven?

— Sí. En nuestro ca­so no es que en un dis­co ha­ya­mos de­ci­di­do tra­tar un te­ma po­lí­ti­co. No­so­tros ve­ni­mos de ese plan­tea­mien­to con la vi­da. En­ten­de­mos que la política no son los par­ti­dos, sino lo co­ti­diano. Eso lo he­mos apren­di­do del fe­mi­nis­mo. La vi­da co­ti­dia­na es don­de pa­sa to­do, don­de es­tá la reali­dad. No­so­tros ve­ni­mos de ex­pe­rien­cias co­lec­ti­vas muy po­ten­tes en Bar­ce­lo­na. Por eso hacemos la mú­si­ca que hacemos, no al re­vés.

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