JOSEMA YUS­TE

EL AC­TOR ES­TÁ TRIUNFANDO CON SU ÚL­TI­MA OBRA, ‘TAXI’, EN PLENO CEN­TRO DE MA­DRID JUN­TO A ‘EL MONAGUILLO’. SIEM­PRE TRA­BA­JA EN PA­RE­JA POR­QUE LE GUS­TA MÁS COM­PAR­TIR QUE LU­CIR­SE SO­LO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - SUMARIO - JOSEMA YUS­TE FO­TOS: M. VAQUERO

“Ten­go el ego jus­ti­to”.

Cel éxi­to a sus es­pal­das, vol­ver al tea­tro La La­ti­na con

Taxi es apos­tar so­bre se­gu­ro. Me­ti­do has­ta el cue­llo en es­te mon­ta­je, Josema se mues­tra co­mo un hom­bre com­pro­me­ti­do no so­lo con su pú­bli­co sino tam­bién con su país. Con cien mil es­pec­ta­do­res, es­tá vis­to que su apues­ta por Taxi ha si­do más que un acier­to. Al ser pro­duc­tor tie­nes otra vi­sión y con­fie­so mi ale­gría al sa­ber que la ven­ta an­ti­ci­pa­da va me­jor aun que la tem­po­ra­da an­te­rior. Eso me pone muy con­ten­to al igual que la ba­ja­da por fin del IVA. Pro­ta­go­ni­za, di­ri­ge, pro­du­ce, adap­ta el guion... Es que soy ma­yor y quie­ro man­dar y no te­ner a na­die por en­ci­ma. Es­cu­cho aten­ta­men­te los consejos pe­ro, al fi­nal, yo ten­go la úl­ti­ma pa­la­bra. Eso me da tran­qui­li­dad pa­ra ha­cer lo que me da la ga­na. Pa­ra mí que us­ted siem­pre ha he­cho lo que ha que­ri­do. Bueno, no creas, con Mi­llán en

Mar­tes y Tre­ce no siem­pre po­día. Es ver­dad que mu­chas ve­ces yo he ele­gi­do, pe­ro tam­bién mi pe­ron

so­na­li­dad es­tá muy de­fi­ni­da y por eso ca­si siem­pre me han es­cu­cha­do los di­rec­to­res. ¿Ha te­ni­do que de­cir mu­chas ve­ces «no»? Al­gu­na vez ha con­fe­sa­do que es muy in­se­gu­ro. Pue­do ser­lo. Cuan­do to­mo una de­ci­sión, la va­lo­ro mu­cho an­tes. Di­ri­gir no es na­da fá­cil y an­tes no me ha­bía atre­vi­do. ¿Re­pe­ti­rá? Des­de que mon­té mi pro­duc­to­ra de tea­tro ha­ce unos años, es­toy con­ten­to y muy bien ubi­ca­do en es­te me­dio. A par­tir de aho­ra, lo que yo ha­ga lo di­ri­gi­ré yo. Lo sien­to pe­ro va a ser así. Sé lo que quie­ro y lo que la gen­te es­pe­ra de mí, y por eso se­gui­ré por es­te ca­mino. Siem­pre tra­ba­ja con una pa­re­ja pro­fe­sio­nal. ¿Mie­do a la so­le­dad en el es­ce­na­rio? Es­tu­ve 17 años con Mi­llán y lue­go siem­pre tra­ba­jo en equi­po. Me gus­ta ha­cer­lo con otro có­mi­co, co­mo ha si­do en el pa­sa­do con Flo­ren­tino Fer­nán­dez, Fe­li­su­co y Da­vid Fer­nán­dez o, co­mo aho­ra, con ‘el Monaguillo’, Ser­gio Fer­nán­dez. Creo que el pú­bli­co lo agra­de­ce y ga­na. Ten­go el ego jus­ti­to y me gus­ta más com­par­tir

Mi­llán y yo nos se­pa­ra­mos por un des­gas­te de la pa­re­ja

que lu­cir­me so­lo. En se­rio, que en­ri­que­ce el re­sul­ta­do. Se no­ta la quí­mi­ca que tie­ne en es­ce­na con el Monaguillo. Sin du­da for­man una bue­na pa­re­ja. ¿Có­mo se fra­guó esa unión? Des­pués de coin­ci­dir un par de ve­ces me di cuen­ta de la ca­pa­ci­dad tan gran­de que te­nía. Sa­bía que su vis có­mi­ca fun­cio­na­ría en to­das par­tes. Cuan­do pre­pa­ré es­te mon­ta­je pen­sé en Pe­dro Re­yes, que era per­fec­to, pe­ro des­gra­cia­da­men­te fa­lle­ció a las tres se­ma­nas del es­treno. Lla­mé a Ser­gio y por fin pu­do ha­cer­lo. Nues­tra quí­mi­ca fun­cio­na den­tro y fue­ra del es­ce­na­rio. Yo ya he pa­sa­do por to­do y Ser­gio es in­te­li­gen­te. En mi com­pa­ñía in­ten­to que ha­ya buen ro­llo por­que eso se trans­mi­te al es­pec­ta­dor. No pi­do amis­tad a na­die pe­ro sí que po­da­mos co­mer jun­tos en las gi­ras y te­ner una pe­que­ña fa­mi­lia mien­tras du­re el tra­ba­jo. ¿Qué le ha­ce gra­cia? Se­gu­ra­men­te lo mis­mo que a cual­quie­ra. Es ver­dad que a ve­ces en el ci­ne me río fue­ra del res­to y mi mu­jer me sue­le dar un co­da­zo. Ten­go un pun­to ab­sur­do den­tro de una his­to­ria cohe­ren­te. ¿Le ha­cen gra­cia los po­lí­ti­cos? No he re­cu­rri­do a ellos pa­ra ha­cer gra­cia. Co­mo en to­dos los sec­to­res, ha­brá gen­te es­tu­pen­da pe­ro cuan­do el po­lí­ti­co to­ca po­der es­toy se­gu­ro de que el 80% de ellos se co­rrom­pe. Es ca­si inevi­ta­ble, es al­go que va in­trín­se­co en el po­der y en el tiem­po. Sien­to des­pre­cio por esas per­so­nas, pe­ro es­toy se­gu­ro que no to­dos son así... Lo de Ca­ta­lu­ña es se­rio. Des­pués de tan­tos años, en­ten­de­ría que los po­lí­ti­cos se sen­ta­ran

“En mi com­pa­ñía, no pi­do amis­tad, pe­ro sí po­der co­mer jun­tos en las gi­ras mien­tras du­re el tra­ba­jo”.

a re­for­mar la Cons­ti­tu­ción, pe­ro ha­cer­lo así de re­pen­te y sin con­tar con el res­to, no. ¿Cree que Es­pa­ña es­tá bien de hu­mor? La gen­te en ge­ne­ral es gra­cio­sa y los es­pa­ño­les ten­de­mos a des­dra­ma­ti­zar y eso ca­si siem­pre es bueno. Los chis­tes nos ha­cen gra­cia has­ta que nos afec­tan en al­go per­so­nal­men­te. Ahí to­do cam­bia. Hoy da la sen­sa­ción de que hay más cen­su­ra in­clu­so en los guio­nes de fic­ción por no he­rir tan­ta sen­si­bi­li­dad. Lo po­lí­ti­ca­men­te co­rrec­to ha ga­na­do. Me sien­to li­bre pa­ra ha­cer lo que quie­ra pe­ro no an­te cier­ta gen­te que hay en Es­pa­ña y que no te per­mi­te na­da. Te po­nen ver­de en Twi­ter, te ajus­ti­cian... Yo es­toy fe­liz al mar­gen de las re­des so­cia­les don­de cri­ti­can sin pie­dad. ¿Y esos son los que se me­ten con los dic­ta­do­res? Hay una em­pa­na­da men­tal enor­me co­mo com­pro­bé el otro día tras ver a Ote­gui en pri­me­ra li­nea de una ma­ni­fes­ta­ción en Ca­ta­lu­ña. ¿Pe­ro es po­si­ble que aplau­dan des­pués de las muer­tes y los aten­ta­dos en Hi­per­cor a ese per­so­na­ji­llo de mier­da? Es alu­ci­nan­te... Creo que esas per­so­nas es­tán to­tal­men­te gri­lla­das. Re­cien­te­men­te Ber­tín Os­bor­ne con­si­guió re­unir a Mar­tes y Tre­ce en su ca­sa. ¿Hay al­gu­na po­si­bi­li­dad de vol­ver a ac­tuar con Mi­llán Sal­ce­do? Mi­llán se ha re­ti­ra­do del to­do. Le lla­mé por una ofer­ta pa­ra ha­cer pu­bli­ci­dad pe­ro me di­jo que no quie­re na­da, que es­tá re­ti­ra­do. ¿Aho­ra que han pa­sa­do los años sa­be exac­ta­men­te por qué se se­pa­ra­ron? Nos can­sa­mos de tan­ta pre­sión. Ten en cuen­ta que ca­da vez nos pe­dían más por el éxi­to de au­dien­cias que te­nía­mos de has­ta un 50 por cien­to, y hu­bo un des­gas­te de la pa­re­ja. La me­dia es du­rar cin­co o seis años y no­so­tros es­tu­vi­mos 17. Creí­mos que era el mo­men­to per­fec­to pa­ra rom­per. En­ton­ces fue cuan­do se de­di­có a su fa­ce­ta de ac­tor. Des­de ni­ño, soy ac­tor vo­ca­cio­nal pe­ro siem­pre en­ten­dí que ha­cer fe­liz a la gen­te era lo más ma­ra­vi­llo­so y lo que me lle­na­ba. Hoy no bus­co un gran per­so­na­je dra­má- ti­co ni sor­pren­der ni un pre­mio... So­lo bus­co ha­cer fe­liz al pú­bli­co. ¿Fue­ra del tra­ba­jo tam­bién es un se­ñor di­ver­ti­do? Bueno, eso tal vez de­be­ría de­cir­lo mi mu­jer... Pe­ro creo que no soy abu­rri­do ya que soy muy ac­ti­vo. Me gus­ta el de­por­te. Aun­que yo di­fe­ren­cio mi vi­da del es­ce­na­rio. No sue­le fre­cuen­tar círcu­los de ac­to­res ni po­ner­se en las ma­ni­fes­ta­cio­nes reivin­di­ca­ti­vas. Cuan­do he te­ni­do que mos­trar mi re­pul­sa a ETA lo he he­cho, pe­ro soy fiel y cohe­ren­te. Por ser ac­tor no ten­go que ser de iz­quier­das por­que no lo he si­do en mi vi­da. Soy un de­mó­cra­ta nor­mal, to­le­ran­te, no soy de líos ni his­to­rias y ten­go cua­tro hi­jos. ¿El pa­so de los años es al­go que le preo­cu­pa? De mo­men­to, a mis 63 años, me en­cuen­tro bien y tam­bién es ver­dad que me cui­do. So­lo be­bo cer­ve­za, no fu­mo, jue­go al golf, te­nis, gim­na­sio... Yo es­toy bien y con­ten­to. ¿Dón­de le pue­do en­con­trar? Se­gu­ra­men­te en Me­nor­ca. En mi ca­si­ta fren­te al mar y si no, pues ju­gan­do al golf.

“Los es­pa­ño­les ten­de­mos a des­dra­ma­ti­zar y eso ca­si siem­pre es bueno”.

“Des­de que mon­té mi pro­duc­to­ra de tea­tro ha­ce unos años, es­toy con­ten­to y muy bien ubi­ca­do. A par­tir de aho­ra, lo que yo ha­ga lo di­ri­gi­ré yo”. “Lla­mé a Mi­llán por una ofer­ta pa­ra ha­cer pu­bli­ci­dad y me di­jo que es­ta­ba re­ti­ra­do”.

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