«La eti­que­ta hu­mor fe­me­nino no me gus­ta, ellos no la tie­nen»

MU­JE­RES CON PO­DER AGUS­TI­NA GUE­RRE­RO DI­SE­ÑA­DO­RA GRÁ­FI­CA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - EMPRESAS - L. Mí­guez

Des­ca­ra­da, vo­lu­ble, ner­vio­sa, apa­sio­na­da... así es el per­so­na­je de La Vo­lá­til, un fe­nó­meno que arran­có co­mo un pe­que­ño dia­rio per­so­nal de una di­se­ña­do­ra grá­fi­ca pa­ra ter­mi­nar con­vir­tién­do­se en un icono que pue­de ver­se es­tam­pa­do en to­do ti­po de ar­tícu­los de de­co­ra­ción y pue­de dis­fru­tar­se a tra­vés de los li­bros que han he­cho fa­mo­sa a su crea­do­ra

Na­ció en Ar­gen­ti­na, pe­ro es bar­ce­lo­ne­sa de adop­ción. Agus­ti­na Gue­rre­ro (Cha­bu­co, mar­zo de 1982) sin em­bar­go pue­de pre­su­mir de que su tra­ba­jo es in­ter­na­cio­nal, ya que sus li­bros de hu­mor grá­fi­co se han tra­du­ci­do a nu­me­ro­sos idio­mas. As­pi­ra, ade­más, a que sea atem­po­ral, co­mo las his­to­rias de Ma­fal­da, y hu­ye de pre­jui­cios so­bre su gran per­so­na­je, La Vo­lá­til. «Es un per­so­na­je fe­me­nino por­que yo soy una mu­jer, pe­ro la eti­que­ta hu­mor fe­me­nino no me gus­ta, ellos no la tie­nen, su tra­ba­jo no se cla­si­fi­ca co­mo hu­mor mas­cu­lino. Creo que lo que ha­ce­mos unas u otros pue­de ha­cer reír a cual­quie­ra. Ha­cer di­fe­ren­cias ha­ce que no pue­da exis­tir la igual­dad».

—¿Có­mo na­ció La Vo­lá­til?

—Na­ció co­mo un blog, un dia­rio ín­ti­mo en el que to­do lo que veía o pen­sa­ba lo di­bu­ja­ba. Hu­bo un día de­ter­mi­nan­te en mi ca­rre­ra, en el que me ro­ba­ron to­dos los di­bu­jos y tra­ba­jos que te­nía y so­lo me que­dó ella. Así que la col­gué en el Fa­ce­book. Y así na­ció el per­so­na­je.

—¿Siem­pre su­po que que­rría di­bu­jar?

—En reali­dad lo mío es re­cien­te, siem­pre ad­mi­ré la gen­te que di­bu­ja to­do en dos mi­nu­tos. Yo es­tu­dié di­se­ño grá­fi­co, pe­ro no se me da­ba muy bien la asig­na­tu­ra de di­bu­jo ar­tís­ti­co. Ne­ce­si­ta­ba sa­car lo que te­nía den­tro y por pu­ra ca­be­zo­ne­ría me pu­se a di­bu­jar. No lo ha­cía bien, pe­ro he lo­gra­do te­ner un per­so­na­je y es­tar con­for­me. El se­cre­to es la cons­tan­cia y no pa­rar de di­bu­jar. Ins­pi­rar­te en otros au­to­res, bus­car ideas y so­bre to­do tra­ba­jar y prac­ti­car mu­cho. Es un círcu­lo vi­cio­so.

—Ha pu­bli­ca­do ya tres li­bros en los úl­ti­mos dos años. Pri­me­ro fue Ni­na, dia­rio de una ado­les­cen­te, lue­go Dia­rio de una vo­lá­til y el úl­ti­mo La Vo­lá­til. Mam­ma Mía!.

—El úl­ti­mo son los nue­ve me­ses de mi em­ba­ra­zo es­cri­tos en tiem­po real. Em­pe­cé muy en­tu­sias­ma­da cuan­do te­nía po­ca ba­rri­ga pe­ro cuan­do cre­ció fue muy du­ro. Lo ter­mi­né diez días an­tes de dar a luz y di co­lor con el be­bé ya con­mi­go. Lo que­ría ha­cer en tiem­po real pa­ra trans­mi­tir mis sen­sa­cio­nes.

—En­ton­ces La Vo­lá­til tie­ne mu­cho de us­ted.

—Bueno, es mu­cho más exa­ge­ra­da, soy más tran­qui­la. El per­so­na­je fue co­gien­do su pro­pia per­so­na­li­dad. Tam­bién me ayu­dó la opi­nión de mi pa­re­ja o ver a mis ami­gas. En oca­sio­nes, las res­pues­tas de la gen­te a tra­vés de las re­des so­cia­les me da ideas.

—Ha con­se­gui­do un per­so­na­je que no en­tien­de de fron­te­ras.

—Soy ar­gen­ti­na y vi­vo en Barcelona. Fui a Mé­xi­co a una con­fe­ren­cia y me de­cían allí que se sen­tían muy iden­ti­fi­ca­dos. Creo que son co­sas que le pue­den pa­sar a mu­chas per­so­nas y creo que ade­más es atem­po­ral. To­do es co­ti­diano, no ha­blo de la ac­tua­li­dad. El hu­mor grá­fi­co pue­de ser muy ac­tual sin ser re­cien­te, co­mo Ma­fal­da. Quino fue un gran re­fe­ren­te, me fi­ja­ba mu­cho en él cuan­do tra­ba­ja­ba en los de­ta­lles.

—¿Es po­si­ble vi­vir del di­se­ño grá­fi­co?

—Al prin­ci­pio cuan­do me lan­cé tra­ba­ja­ba en una tien­da de ro­pa y co­mo free­lan­ce de di­se­ña­do­ra grá­fi­ca. Aho­ra con tres li­bros ya pu­bli­ca­dos me or­ga­ni­zo de otra ma­ne­ra. Bus­co re­cur­sos, ob­je­tos de pu­bli­ci­dad... So­mos so­lo dos, ha­ce­mos de to­do, en­vol­ve­mos ca­len­da­rios, con­tes­ta­mos co­rreos, es mu­cho tra­ba­jo. Tam­bién ten­go a un ami­go co­mo re­pre­sen­tan­te por­que se ven­der­me muy mal. Al fi­nal apren­des a de­le­gar. La edi­to­rial por su par­te tam­bién es­tá muy im­pli­ca­da, yo con el tiem­po es­pe­ro de­di­car­me so­lo a di­bu­jar. Al prin­ci­pio que­ría ha­cer­lo to­do pe­ro aho­ra prio­ri­zo y los más im­por­tan­te es cui­dar de mi be­bé y es­tar tran­qui­la pa­ra po­der tra­ba­jar y di­bu­jar. To­do lo ha­go des­de ca­sa pa­ra po­der cui­dar del be­bé.

Agus­ti­na Gue­rre­ro tra­ba­ja des­de su ca­sa de Barcelona

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