.. con mu­chos re­tos glo­ba­les

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - EN PORTADA - Cris­ti­na Por­tei­ro

El cre­ci­mien­to anémi­co y la in­cer­ti­dum­bre mun­dial lla­man a las puer­tas del 2016 Las eco­no­mías avan­za­das re­pun­tan, las emer­gen­tes tor­nan in­quie­tas los ojos ha­cia Chi­na que con­tie­ne su cre­ci­mien­to

¿He­mos de­ja­do atrás la cri­sis? Aguar­den pa­ra des­cor­char el cham­pán. El 2016 se­rá un año de enor­me in­quie­tud, vo­la­ti­li­dad e in­cer­ti­dum­bre glo­bal. Las ten­sio­nes geo­po­lí­ti­cas y los cam­bios pro­fun­dos en los que se aden­tran eco­no­mías claves co­mo la chi­na an­ti­ci­pan un ini­cio de tem­po­ra­da con tur­bu­len­cias y mar­ca­do por la frá­gil re­cu­pe­ra­ción. «El San­to Grial de la ex­pan­sión ro­bus­ta y sin­cro­ni­za­da si­gue re­sis­tién­do­se», re­co­no­ce el con­se­je­ro eco­nó­mi­co del Fon­do Mo­ne­ta­rio In­ter­na­cio­nal (FMI), Mau­ri­ce Obst­feld.

La eco­no­mía mun­dial echa­rá el cie­rre en el 2015 con un cre­ci­mien­to del 3,1 % del PIB, se­gún el FMI, que pre­vé un re­pun­te anémi­co de cin­co dé­ci­mas más pa­ra el 2016. ¿Quién ti­ra­rá del ca­rro? La In­dia si­gue in­com­bus­ti­ble. Cre­ce­rá al 7,5 % el pró­xi­mo año. Es­pa­ña y sus so­cios eu­ro­peos es­tán se­gu­ros de que el con­jun­to de la Unión Eu­ro­pea lo ha­rá al 2 %, un 1,8 % en la eu­ro­zo­na, pa­ra vol­ver a es­tan­car­se en el 2017. La UE ca­mi­na a tien­tas y en­tre es­pi­nas por el sen­de­ro de una re­cu­pe­ra­ción con raí­ces muy fi­nas. Es­ta­dos Uni­dos apun­ta un po­co más al­to. Es­ti­ma que el PIB po­dría al­can­zar el 2,6 % el pró­xi­mo año y ya ca­lien­ta mo­to­res pa­ra recuperar el tiem­po per­di­do du­ran­te la cri­sis fi­nan­cie­ra. Su gran ri­val, Chi­na, lo ha­rá al 6,8 %. Las re­for­mas lla­man a las puer­tas de Pe­kín. El Go­bierno chino de­be­rá man­te­ner fir­me el ti­món pa­ra na­ve­gar sin con­tra­tiem­pos ha­cia un nue­vo mo­de­lo eco­nó­mi­co sos­te­ni­ble a largo pla­zo. Sus ban­da­zos se po­drán sen­tir en to­das las pun­tas del pla­ne­ta, es­pe­cial­men­te en los paí­ses de Amé­ri­ca La­ti­na, don­de las pers­pec­ti­vas del 2016 son más som­brías. El des­cen­so de los pre­cios de la ener­gía y las ma­te­rias pri­mas gol­pea­rán sus eco­no­mías que cae­rán un 0,3 %, has­ta el 3 % en paí­ses co­mo Bra­sil. Bus­can al­ter­na­ti­vas. Sin las re­for­mas de sus mo­de­los pro­duc­ti­vos, mo­ri­rán en el in­ten­to. La tra­ve­sía no se­rá fá­cil es­te 2016.

EL BCE, ÚNI­CO SAL­VA­VI­DAS

El mo­ti­vo prin­ci­pal por el que la UE y la eu­ro­zo­na no se han hun­di­do to­da­vía en la de­fla­ción es la po­lí­ti­ca mo­ne­ta­ria ex­pan­si­va del Ban­co Cen­tral Europeo (BCE). La ma­gia de Ma­rio Drag­hi, sin em­bar­go, no du­ra­rá pa­ra siem­pre, es ne­ce­sa­rio que los paí­ses con mar­gen pa­ra el es­tí­mu­lo, co­mo Ale­ma­nia, im­pul­sen la in­ver­sión pú­bli­ca: «La eu­ro­zo­na de­be re­pen­sar su po­lí­ti­ca fis­cal», ad­vir­tió es­te mes el ita­liano. Su plan de com­pra de deu­da pú­bli­ca de 60.000 mi­llo­nes de eu­ros men­sua­les se alar­ga­rá has­ta el pró­xi­mo mes de mar­zo, cuan­do el con­se­jo de go­bierno del eu­ro­ban­co de­ci­di­rá si am­plía de nue­vo el pro­gra­ma, con la pre­vi­si­ble opo­si­ción del Bun­des­bank ale­mán. El cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co se des­in­fla en la UE, la pro­duc­ti­vi­dad se es­tan­ca, la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mi­ca es anémi­ca y hay mu­chos ries­gos ex­ter­nos por el ca­mino que pre­sio­na­rán los pre­cios to­da­vía más a la ba­ja, lo que lle­va­rá al BCE a man­te­ner los ti­pos de in­te­rés en mí­ni­mos his­tó­ri­cos y a co­brar más a los ban­cos que no abran el gri­fo del cré­di­to co­mo ya vie­ne ha­cien­do.

LA FED RE­TI­RA ES­TÍ­MU­LOS

Mien­tras el BCE in­ten­ta ha­cer cir­cu­lar el di­ne­ro en una Eu­ro­pa a ra­len­tí, la Re­ser­va Fe­de­ral de Es­ta­dos Uni­dos (FED) ca­mi­na en di­rec­ción opues­ta. El pró­xi­mo año da­rá por ter­mi­na­do el plan de es­tí­mu­los que pu­so en mar­cha en el 2006. Su eco­no­mía ha re­mon­ta­do el vue­lo y al­can­za­rá ca­si el pleno em­pleo. El mo­men­to es el pro­pi­cio pa­ra de­jar que eche a an­dar por sí so­la. La FED se re­ti­ra­rá a un la­do y anun­cia­rá va­rias subidas de los ti­pos de in­te­rés. El au­men­to de los cos­tes de fi­nan­cia­ción no se­rán un pro­ble­ma al otro la­do del Atlán­ti­co don­de los in­di­ca­do­res ma­cro­eco­nó­mi­cos son po­si­ti­vos. Sí pue­de di­fi­cul­tar la ac­ti­vi­dad ex­por­ta­do­ra que se be­ne­fi­cia­rá por otro la­do de los acuer­dos co­mer­cia­les que ha se­lla­do el Go­bierno de Ba­rak Oba­ma pa­ra le­van­tar obs­tácu­los al li­bre co­mer­cio.

CHI­NA CAM­BIA DE MAR­CHA

El gi­gan­te asiá­ti­co ha es­ti­ra­do al má­xi­mo su ac­tual mo­de­lo pro­duc­ti­vo ba­sa­do en la fa­bri­ca­ción e in­ver­sión, pe­ro su fu­tu­ro de­pen­de aho­ra de un cam­bio de mar­cha más lar­ga. Cre­ci­mien­to mo­des­to y más sos­te­ni­do en el tiem­po es lo que busca Pe­kín. Su eco­no­mía si­gue pi­san­do el freno y se es­ti­ma que en el 2016 su PIB se al­za­rá un 6,3 %, le­jos de las ci­fras de dos dí­gi­tos de la pri­me­ra década del 2000. El país se pre­pa­ra pa­ra aden­trar­se es­te año en una nue­va eta­pa. Atrás que­da la Chi­na de las ma­nu­fac­tu­ras y ex­por­ta­cio­nes, el Go­bierno apues­ta por un mo­de­lo ba­sa­do en el con­su­mo do­més­ti­co y los ser­vi­cios. La tran­si­ción de­be­rá ha­cer­se con su­mo cui­da­do pa­ra evi­tar des­ca­la­bros y ahu­yen­tar la vo­la­ti­li­dad. Las du­das so­bre el éxi­to del ate­rri­za­je sua­ve de Chi­na man­tie­ne a los in­ver­so­res ex­tran­je­ros en aler­ta. Mu­chos de ellos se es­tán des­ha­cien­do de sus ac­ti­vos an­te las du­das de que el plan fun­cio­ne.

MA­TE­RIAS PRI­MAS A LA BA­JA

Sin nin­gu­na du­da lo que se­gui­rá mar­can­do el pró­xi­mo cur­so eco­nó­mi­co es el des­cen­so con­ti­nua­do de los pre­cios de las ma­te­rias pri­mas y la ener­gía, de­bi­do al pa­rón de la ac­ti­vi­dad en Chi­na, des­tino del 40 % de los re­cur­sos na­tu­ra­les co­mer­cia­li­za­dos en el mun­do, se­gún el FMI. La irrup­ción del frac­king en Es­ta­dos Uni­dos tam­bién ha ro­to las re­glas de jue­go del mer­ca­do glo­bal del pe­tró­leo. La po­ten­cia nor­te­ame­ri­ca­na se ha con­ver­ti­do en uno de los prin­ci­pa­les pro­duc­to­res de hi­dro­car­bu­ros del mun­do obli­gan­do a los paí­ses de la OPEP a ba­jar los pre­cios.

EL IN­VIERNO DE LOS EMER­GEN­TES

El gi­ro de ti­món que es­tá dan­do Chi­na no es­tá sen­tan­do na­da bien a los paí­ses emer­gen­tes, es­pe­cial­men­te a los de Amé­ri­ca La­ti­na, vol­ca­dos en la ex­por­ta­ción de ma­te­ria pri­ma al gi­gan­te asiá­ti­co. El in­vierno ace­cha a sus eco­no­mías, que en los úl­ti­mos cin­co años se han ido en­frian­do y se es­ti­ma que cie­rren el 2015 con un re­du­ci­do mar­gen de cre­ci­mien­to del 0,5% fren­te al 6,2 % del 2010. La de­pen­den­cia res­pec­to a las ex­por­ta­cio­nes de re­cur­sos na­tu­ra­les al­can­za el 98,2 % en el ca­so de paí­ses co­mo Ve­ne­zue­la, que es­te año ya ha per­di­do la mi­tad de los in­gre­sos por ven­ta de pe­tró­leo. Pa­ra­dó­ji­ca­men­te el mal de los emer­gen­tes se­rá el re­sor­te de las eco­no­mías más avan­za­das pa­ra vol­ver a cre­cer en el 2016, y es­pe­cial re­vul­si­vo pa­ra una eco­no­mía tan de­pen­dien­te de las fuen­tes de ener­gía co­mo la es­pa­ño­la. Bra­sil y Ru­sia, dos de los BRIC, tam­bién es­tán en nú­me­ros rojos. El PIB del pri­me­ro cae­rá es­te año un 3 % y se ave­ci­na la tor­men­ta per­fec­ta: Caí­da del pre­cio de las ma­te­rias pri­mas, enor­me deu­da, ba­jo con­su­mo e in­cer­ti­dum­bre. Mos­cú es­ti­ma que el des­plo­me ru­so se­rá de ca­si el 4 % por la ba­ja­da del pre­cio de los hi­dro­car­bu­ros y las san­cio­nes de la Unión Eu­ro­pea que se alar­ga­rán otros seis me­ses. La apre­cia­ción del dó­lar tam­bién aña­di­rá más ries­gos a los emer­gen­tes cu­yo en­deu­da­mien­to en mo­ne­da ex­tran­je­ra en los úl­ti­mos años au­men­tó no­ta­ble­men­te. «Las con­di­cio­nes ex­ter­nas son ca­da vez más di­fí­ci­les pa­ra la ma­yo­ría de las eco­no­mías emer­gen­tes», re­co­no­ce el FMI.

ACUER­DOS CO­MER­CIA­LES

El 2016 ven­drá mar­ca­do tam­bién por las alian­zas en el co­mer­cio in­ter­na­cio­nal. Es­ta­dos Uni­dos, frus­tra­do por los es­ca­sos avan­ces con su so­cio europeo pa­ra ce­rrar el acuer­do tras­atlán­ti­co de li­bre co­mer­cio (TTIP), in­ten­ta apun­ta­lar su po­si­ción en el Pa­cí­fi­co gra­cias a otro acuer­do ge­me­lo fir­ma­do el pa­sa­do mes de oc­tu­bre y en el que par­ti­ci­pan al­gu­nos de los emer­gen­tes asiá­ti­cos, que cre­ce­rán en con­jun­to a un 6,4 %. La ma­nio­bra gi­ra el eje del co­mer­cio mun­dial ha­cia la are­na más di­ná­mi­ca del mun­do don­de la UE tie­ne per­di­da la man­ga y don­de Es­ta­dos Uni­dos dispu­ta la he­ge­mo­nía a Chi­na.

MONS­TRUOS DOR­MI­DOS

No se pue­de per­der de vis­ta otros ries­gos que pue­den vol­ver a sa­cu­dir el mun­do en ca­de­na. Dos de ellos la­ten dor­mi­dos en el co­ra­zón de la Unión Eu­ro­pea. El pri­me­ro de ellos es bien co­no­ci­do: La deu­da grie­ga (168 % del PIB). La UE si­gue sin alum­brar una so­lu­ción pa­ra ali­viar su car­ga des­pués de ce­rrar en fal­so el ter­cer res­ca­te a Gre­cia. De no ha­cer­lo, Ate­nas vol­ve­rá a co­par ti­tu­la­res más pron­to que tar­de. Sin ese ali­vio, no po­drá cre­cer a un rit­mo ra­zo­na­ble en dé­ca­das.

El otro ries­go aga­za­pa­do es el del re­fe­ren­do bri­tá­ni­co de per­te­nen­cia a la UE, pre­vis­to pa­ra el pró­xi­mo ve­rano. Si los cálcu­los del pri­mer mi­nis­tro, Da­vid Ca­me­ron, se tuer­cen y sa­le el «no», las con­se­cuen­cias eco­nó­mi­cas en tér­mi­nos de pér­di­das de mer­ca­do e in­ver­sión son in­cal­cu­la­bles pa­ra el Reino Uni­do y sus so­cios eu­ro­peos.

La UE ca­mi­na a tien­tas y en­tre es­pi­nas ha­cia una re­cu­pe­ra­ción con unas raí­ces muy fi­nas

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