EL MO­DE­LO PRO­DUC­TI­VO ALE­JA A ES­PA­ÑA DEL PLENO EM­PLEO

Ale­ma­nia y la Re­pú­bli­ca Che­ca han si­tua­do la ta­sa de pa­ro por de­ba­jo del 5%; Gre­cia y Es­pa­ña aún su­pe­ran el 20 % El des­em­pleo es­truc­tu­ral en Es­pa­ña su­pera el 17 %, se­gún al­gu­nos es­tu­dios

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - G. Le­mos

ES­TA­DOS UNI­DOS Y DOS PAÍ­SES DE LA UE, ALE­MA­NIA Y LA RE­PÚ­BLI­CA CHE­CA, HAN SI­TUA­DO SU TA­SA DE PA­RO POR DE­BA­JO DEL 5 %.PLENO EM­PLEO. LE­JOS ES­TÁ ES­PA­ÑA DE AL­CAN­ZAR ESE POR­CEN­TA­JE (UN 21,4% EN LA AC­TUA­LI­DAD) AL­GO QUE NO LO­GRÓ NI EN LOS ME­JO­RES MO­MEN­TOS DE CRE­CI­MIEN­TO ECO­NÓ­MI­CO PRE­VIO A LA CRI­SIS DEL 2008. EL DES­EM­PLEO ES­TRUC­TU­RAL Y EL MO­DE­LO PRO­DUC­TI­VO LAS­TRAN ESA PO­SI­BI­LI­DAD

El pa­sa­do fue un año ca­si ré­cord pa­ra el mer­ca­do la­bo­ral en Es­ta­dos Uni­dos. Los 2,65 mi­llo­nes de em­pleos que creó la pri­me­ra economía del mundo re­ba­ja­ron la ta­sa de pa­ro has­ta el 5 %, ci­fra que ha­bi­tual­men­te se con­si­de­ra la ba­rre­ra del pleno em­pleo. La bue­na sa­lud del mer­ca­do la­bo­ral fue, de he­cho, uno de los ar­gu­men­tos de­fi­ni­ti­vos que con­ven­cie­ron a la Re­ser­va Fe­de­ral, el ban­co cen­tral es­ta­dou­ni­den­se, de que ha­bía lle­ga­do el mo­men­to de em­pe­zar a re­ti­rar los es­tí­mu­los y ele­var los ti­pos de in­te­rés por pri­me­ra vez des­de ju­nio del 2006.

Pe­ro el dato de­mues­tra, so­bre to­do, que en la ca­rre­ra de la re­cu­pe­ra­ción Eu­ro­pa se ha que­da­do atrás. Las po­lí­ti­cas mo­ne­ta­rias ex­pan­si­vas, que la Fed adop­tó en el 2009, el año en el que el pa­ro en el país to­có te­cho (lle­gó al 10 % en oc­tu­bre de ese año), no fue­ron se­cun­da­das por el Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo has­ta enero del 2015, cuan­do anun­ció una com­pra ma­si­va de bo­nos pa­ra anes­te­siar a los mer­ca­dos. Has­ta en­ton­ces, las úni­cas ar­mas pa­ra lu­char con­tra la cri­sis de deu­da so­be­ra­na —que, agra­va­da por los pro­ble­mas en la go­ber­nan­za eco­nó­mi­ca de la Unión es­tu­vie­ron a pun­to de ha­cer sal­tar por los ai­res el pro­yec­to de la mo­ne­da co­mún— ha­bían si­do los he­chi­zos ver­ba­les de Drag­hi, como aquel fa­mo­so «ha­ré to­do lo que ha­ya que ha­cer» pro­nun­cia­do en ju­lio del 2012.

Por eso, mien­tras en Es­ta­dos Uni­dos se em­pe­za­ba a crear em­pleo, el pa­ro en la UE si­guió re­pun­tan­do has­ta la pri­ma­ve­ra del 2013, cuan­do lle­gó a si­tuar­se en el 11 % de la po­bla­ción ac­ti­va. Dos años y me­dio des­pués, y pe­se a la me­jo­ría del mer­ca­do la­bo­ral, la bre­cha res­pec­to a EE. UU. no so­lo no se ha re­du­ci­do, sino que se ha en­san­cha­do, y so­lo dos paí­ses pue­den com­pa­rar su si­tua­ción a la de aquel país. Son Ale­ma­nia y la Re­pú­bli­ca Che­ca, los dos úni­cos Es­ta­dos miem­bros que dis­fru­tan tam­bién de pleno em­pleo, con un 4,5 y un 4,6 % de pa­ro, res­pec­ti­va­men­te. En su ca­so, ade­más, el mé­ri­to es do­ble, pues­to que han al­can­za­do ta­sas in­fe­rio­res a las que re­gis­tra­ban al ini­cio de la cri­sis.

No es el ca­so de Es­pa­ña que, pe­se a la re­duc­ción de los úl­ti­mos me­ses, se man­tie­ne como el se­gun­do país de la UE con ma­yor vo­lu­men de des­em­pleo, un 21,4 %, una ci­fra so­lo su­pe­ra­da por Gre­cia (24,5 %), pe­ro que es dos pun­tos in­fe­rior a la de ha­ce un año. Y es que, en so­lo do­ce me­ses, más de me­dio mi­llón de per­so­nas aban­do­na­ron las lis­tas del pa­ro.

Con es­tos da­tos, ¿es realista pen­sar que se pue­da al­can­zar el pleno em­pleo en Es­pa­ña? Si en­ten­de­mos es­te como una ta­sa de pa­ro por de­ba­jo del 5 %, como se ha acep­ta­do tra­di­cio­nal­men­te, la co­sa pin­ta di­fí­cil. En pri­mer lu­gar, por el ele­va­do ni­vel de des­em­pleo es­truc­tu­ral en nues­tro país, aquel que no de­pen­de de los vai­ve­nes de la economía sino de la es­truc­tu­ra pro­duc­ti­va del país y que al­gu­nos or­ga­nis­mos, como el BBVA han es­ti­ma­do que se si­tua­rá en­tre el 17 y el 18 % aun cuan­do se con­so­li­de la re­cu­pe­ra­ción. Y, por otro, por los efec­tos co­la­te­ra­les de la crea­ción de em­pleo en otras va­ria­bles como la in­fla­ción.

EM­PLEO Y PRE­CIOS

De he­cho, los eco­no­mis­tas ma­ne­jan otro con­cep­to: el de la ta­sa de pa­ro no ace­le­ra­do­ra de la in­fla­ción (Nai­ru, por sus si­glas en in­glés). Es­ta se­ría la pro­por­ción de des­em­pleo que ha­bría que sostener en una economía pa­ra man­te­ner a ra­ya la evo­lu­ción de los pre­cios den­tro de los lí­mi­tes que los ban­cos cen­tra­les con­si­de­ran acep­ta­bles (un cre­ci­mien­to en el en­torno del 2 % anual, se­gún el man­da­to del BCE), al en­ten­der que una crea­ción ex­ce­si­va de em­pleo ele­va­ría la pre­sión de la de­man­da so­bre los pre­cios y po­dría dis­pa­rar los sa­la­rios. Esa ta­sa Nai­ru va­ría sen­si­ble­men­te en fun­ción de la reali­dad de ca­da mer­ca­do la­bo­ral y, así, en el ca­so de Es­pa­ña, el pres­ti­gio­so ins­ti­tu­to eco­nó­mi­co ale­mán IFO la si­túa ac­tual­men­te en el 21,4 %, el mis­mo ni­vel del des­em­pleo real, mien­tras que en Ale­ma­nia se­ría del 6,3 %, ca­si dos pun­tos por en­ci­ma de la ta­sa que se re­gis­tra ac­tual­men­te en el país. Lo mis­mo ocu­rre en Es­ta­dos Uni­dos, cu­ya ta­sa de pa­ro real se ha si­tua­do ya por de­ba­jo de la Nai­ru es­ti­ma­da por la Re­ser­va Fe­de­ral y el pro­pio IFO.

Y, sin em­bar­go, la in­fla­ción si­gue con­te­ni­da, gra­cias en par­te a fac­to­res ex­ter­nos como el des­plo­me del pre­cio del cru­do. Vien­tos de co­la que ha­cen que mu­chos eco­no­mis­tas de­fien­dan que to­da­vía que­da un tre­cho pa­ra lle­gar al pleno em­pleo, in­clu­so en paí­ses que lle­van una ca­be­za de ven­ta­ja en la re­cu­pe­ra­ción.

Pe­ro, ¿qué efec­to tie­ne el pleno em­pleo en el mer­ca­do la­bo­ral? En Es­ta­dos Uni­dos han pues­to la lu­pa en las úl­ti­mas se­ma­nas en el ca­so de Ne­bras­ka, don­de el pre­si­den­te Oba­ma ha ini­cia­do una gi­ra pa­ra de­fen­der su le­ga­do y en cu­ya ca­pi­tal, Lin­coln, el pa­ro ha caí­do has­ta el en­torno del 2 %. ¿La con­se­cuen­cia? Los sa­la­rios han cre­ci­do una me­dia del 10 % en el úl­ti­mo año, cin­co ve­ces más que en el con­jun­to del país. Ta­sas que, en Es­pa­ña, de mo­men­to son so­lo una qui­me­ra.

En la ca­pi­tal de Ne­bras­ka, con un pa­ro que fri­sa el 2 %, los sa­la­rios han cre­ci­do un 10 % en el úl­ti­mo año, cin­co ve­ces más que la me­dia de EE.UU. La me­jo­ría del mer­ca­do la­bo­ral, con 2,65 mi­llo­nes de em­pleos más, ha de­ci­di­do a la Fed a ele­var los ti­pos por pri­me­ra vez en nue­ve años

JUAN. S. G

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