UNA EVI­TA TEC­NO­LÓ­GI­CA EN DI­FI­CUL­TA­DES

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - LA SEMANA - Ma­ris­sa Ma­yer

Des­em­bar­có en Yahoo en el 2012. Su mi­sión: plan­tar ca­ra a los ri­va­les y en­de­re­zar el rum­bo de la com­pa­ñía. Más de tres años des­pués de aque­llo, las co­sas si­guen como es­ta­ban. O peor. Son mu­chos los nu­ba­rro­nes que se cier­nen so­bre el fu­tu­ro de la mul­ti­na­cio­nal tec­no­ló­gi­ca. Y su des­tino, el de Ma­ris­sa Ma­yer, la con­se­je­ra delegada, tam­po­co es­tá pre­ci­sa­men­te cla­ro. Ca­da vez son más las vo­ces que cues­tio­nan su ges­tión. Y ya hay quien ha pe­di­do su ca­be­za. El úl­ti­mo en ha­cer­lo, el fon­do Star­board Va­lue, due­ño del 0,75 % del ca­pi­tal de Yahoo. En una carta he­cha pú­bli­ca ha­ce unos días re­co­no­ce ha­ber per­di­do la con­fian­za en la cú­pu­la de la mul­ti­na­cio­nal. «A pe­sar de tres años de es­fuer­zos y mi­les de mi­llo­nes de dó­la­res gas­ta­dos en ad­qui­si­cio­nes, el equi­po di­rec­ti­vo, que fue con­tra­ta­do pa­ra dar­le vuel­ta al ne­go­cio prin­ci­pal, no ha ob­te­ni­do re­sul­ta­dos acep­ta­bles». Es más, «con sus de­ci­sio­nes han cau­sa­do un gran des­cen­so de la ren­ta­bi­li­dad», sub­ra­ya en su ex­plo­si­va mi­si­va.

Malos tiem­pos, pues, tam­bién pa­ra Ma­yer, to­da una genio de las ma­te­má­ti­cas ve­ne­ra­da has­ta ha­ce no mu­cho por ana­lis­tas e in­ver­so­res. Na­ci­da en Wis­con­sin ha­ce 40 años, fru­to del ma­tri­mo­nio en­tre un in­ge­nie­ro am­bien­tal y una maes­tra de ar­te fin­lan­dés, se gra­duó con ho­no­res en in­ge­nie­ría de te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes en Stan­ford. No tar­dó en lle­gar a Si­li­con Va­lley. Te­nía 24 años cuan­do pu­so el pri­mer pie en Goo­gle. Ve­nía con una be­ca de ve­rano, pe­ro se que­dó. Co­rría 1999. Por aquel en­ton­ces, el bus­ca­dor era po­co más que un pro­yec­to. Sus fun­da­do­res, Larry Pa­ge y Ser­gey Brin, su­pie­ron ver pron­to el dia­man­te — no tan en bru­to— que te­nían de­lan­te. Y la fi­cha­ron. Se con­ver­tía así en el em­plea­do nú­me­ro 20 de la em­pre­sa y en la pri­me­ra mu­jer in­ge­nie­ra en en­trar a for­mar par­te de la com­pa­ñía.

En el 2012 plan­tó a Goo­gle y se fue a Yahoo, de­ci­sión que con­tó con los pa­ra­bie­nes de los ana­lis­tas. La res­pal­da­ban éxi­tos tan ro­tun­dos como Goo­gle News, Ima­ge o Maps. Es­pe­ra­ban que fue­se ca­paz de sa­car a la em­pre­sa del po­zo en el que ha­bía co­men­za­do a aden­trar­se.

Los tra­ba­ja­do­res re­ci­bie­ron la no­ti­cia del fi­cha­je de la ma­ga de la in­te­li­gen­cia ar­ti­fi­cial es­pe­ran­za­dos. Pe­ro Ma­yer no tar­dó en le­van­tar am­po­llas con sus de­ci­sio­nes. En­tre ellas, la or­den de que los em­plea­dos que tra­ba­ja­ban des­de ca­sa vol­vie­sen a la ofi­ci­na. Na­da de te­le­tra­ba­jo. Lue­go vi­nie­ron los des­pi­dos. Mi­les. Y to­do apun­ta a que ha­brá más. La eje­cu­ti­va, ma­dre ha­ce po­co más de un mes de ge­me­las, se ha ga­na­do a pul­so la ene­mis­tad de bue­na par­te de la plan­ti­lla. Tan­to que mu­chos se re­fie­ren a ella con el so­bre­nom­bre de Evi­ta (en alu­sión a Eva Pe­rón, la ex pri­me­ra da­ma de Ar­gen­ti­na) por su am­bi­ción y su abul­ta­do ego. Ella, mien­tras, tra­ba­ja en un nue­vo plan pa­ra con­ten­tar a los ac­cio­nis­tas. Lo ha­rá pú­bli­co en las pró­xi­mas se­ma­nas, cuan­do se co­noz­can los re­sul­ta­dos del úl­ti­mo tri­mes­tre del año.

Aho­ra mu­chos de aque­llos ana­lis­tas que ben­di­je­ron su fi­cha­je, pien­san que se equi­vo­ca­ron. Que qui­zá ha­ya lle­ga­do el mo­men­to de que Yahoo pres­cin­da de Ma­yer. Su des­pi­do le costaría más de 25 mi­llo­nes de dó­la­res a la mul­ti­na­cio­nal.

ABRAL­DES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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