EL PRI­MER AÑO DE TSI­PRAS EN EL GO­BIERNO A LOS PIES DE BRU­SE­LAS

Las pro­me­sas de Sy­ri­za se han di­lui­do en­tre re­cor­tes de pen­sio­nes, pri­va­ti­za­cio­nes y subida de im­pues­tos El Eu­ro­gru­po re­co­no­ce que los pro­ble­mas vol­ve­rán a Ate­nas por el grue­so de su deu­da

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Cris­ti­na Porteiro Co­rres­pon­sal en Bru­se­las

Re­cor­te de pen­sio­nes, pri­va­ti­za­cio­nes y subidas de im­pues­tos. Es el pri­mer año de Tis­pras en el Go­bierno grie­go. Ha te­ni­do que desoír a las ur­nas pa­ra evi­tar el grexit.

El man­da­ta­rio he­leno tu­vo que tra­gar sa­li­va, desoír a las ur­nas y fir­mar un acuer­do de du­ras con­di­cio­nes El pre­si­den­te grie­go se de­fien­de pa­ra jus­ti­fi­car una nue­va vuel­ta de tuer­ca a las ya mal­tre­chas pen­sio­nes del país

«Sy­ri­za se rin­dió de for­ma mi­se­ra­ble an­te los acree­do­res (...) Aho­ra Gre­cia es­tá des­alen­ta­da», ase­gu­ra con fu­ria y pe­sar el ex diputado de la for­ma­ción de iz­quier­das Cos­tas La­pa­vit­sas. Lo ha­ce la mis­ma semana en que se cum­ple un año de la vic­to­ria en las ur­nas del par­ti­do de Ale­xis Tsi­pras. La­pa­vit­sas, como tan­tos otros, con­fia­ron en las pro­me­sas de cam­bio, en la po­si­bi­li­dad de tor­cer la vo­lun­tad de los so­cios europeos y en la ca­pa­ci­dad de su par­ti­do de apro­ve­char la opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca que les brin­da­ba el pue­blo grie­go. Pa­sa­ron do­ce me­ses des­de aquel «se aca­bó la aus­te­ri­dad, se aca­bó la troi­ka» y Tsi­pras ce­le­bra su pri­mer aniver­sa­rio de le­gis­la­tu­ra ro­dea­do de pro­tes­tas, huel­gas y ma­ni­fes­ta­cio­nes por las ca­lles de Ate­nas. ¿Qué ha pa­sa­do des­de en­ton­ces? ¿Qué se tor­ció por el ca­mino?

EL DUE­LO PER­DI­DO

«No quie­ro que el Eu­ro­gru­po se con­vier­ta en otro Wa­ter­loo», ad­ver­tía el co­mi­sa­rio de Economía, Pie­rre Mos­ci­vi­ci, en ple­na gue­rra en­tre Ate­nas y los «hal­co­nes» del eu­ro. Tsi­pras tra­tó de man­te­ner a ra­ya a los acree­do­res (FMI, BCE y CE) mien­tras el en­ton­ces mi­nis­tro de Economía, Ya­nis Va­ru­fa­kis, li­dia­ba en la are­na con sus ho­mó­lo­gos más du­ros del eu­ro: Ale­ma­nia, Fin­lan­dia, Ho­lan­da, Es­lo­va­quia y los paí­ses bál­ti­cos. Am­bos plan­ta­ron una lar­ga ba­ta­lla en so­li­ta­rio de seis me­ses pa­ra echar el ce­rro­jo a las po­lí­ti­cas de re­cor­tes de la troi­ka. Lo que no sa­bían en­ton­ces es que la lu­cha es­ta­ba per­di­da de an­te­mano. «Pa­ra su des­gra­cia, no sa­ben có­mo fun­cio­na el Eu­ro­gru­po», co­men­ta­ban fun­cio­na­rios del Con­se­jo días an­tes de que Gre­cia se ju­ga­se la per­ma­nen­cia en el eu­ro. El des­tino del país he­leno ya es­ta­ba es­cri­to mu­cho an­tes de que Sy­ri­za lle­ga­se al po­der. Ni el «oxi» que die­ron los grie­gos en el re­fe­ren­do del 5 de ju­lio a la ofer­ta de la troi­ka ni la im­po­si­ción de con­tro­les de ca­pi­tal en el país que­bra­ron las as­pi­ra­cio­nes del Eu­ro­gru­po que lle­gó a in­vo­car el te­mi­do «grexit».

El 13 de ju­lio, Tsi­pras tra­gó sa­li­va, desoyó a las ur­nas y aca­bó fir­man­do un acuer­do « de con­di­cio­nes es­pan­to­sas » , se­gún el ex di­rec­tor del FMI, Do­mi­ni­que Strauss-Kahn, a cam­bio de ne­go­ciar un ter­cer res­ca­te por un pe­río­do de tres años y por la can­ti­dad de 86.000 mi­llo­nes de eu­ros.

UN ACUER­DO DO­LO­RO­SO

La ca­pi­tu­la­ción de Tsi­pras se lle­vó por de­lan­te la cre­di­bi­li­dad del par­ti­do y abrió una enor­me cri­sis en Sy­ri­za. Va­ru­fa­kis, fue­ra del Go­bierno, se des­mar­có de la de­ci­sión del pri­mer mi­nis­tro.

Tsi­pras se sa­cu­dió a los miem­bros dís­co­los y anun­ció elec­cio­nes an­ti­ci­pa­das en sep­tiem­bre pa­ra re­fren­dar el apo­yo al pro­gra­ma pac­ta­do. «Tie­ne que ex­pli­car a la gen­te por qué fa­lla­mos en la ne­go­cia­ción y lle­ga­mos a es­te re­sul­ta­do», pe­día abier­ta­men­te el diputado de su par­ti­do, Ale­xios Mi­tro­po­ulos.

A pe­sar del re­vue­lo in­terno, Tsi­pras re­va­li­dó la vic­to­ria. Un res­pal­do pa­ra en­cau­zar de nue­vo a Gre­cia por la tra­di­cio­nal sen­da de los ajus­tes que di­la­pi­da­ron a lo lar­go de los úl­ti­mos cin­co años una cuarta par­te de la economía del país. Las mis­mas re­for­mas que hun­die­ron el gas­to pú­bli­co un 25 %, pa­ra­li­zan­do la economía y dis­pa­ran­do la deu­da de un te­rri­to­rio don­de la in­ver­sión des­de la cri­sis del 2007 se des­plo­mó un 64 %. El círcu­lo «vir­tuo­so» de la aus­te­ri­dad ha­bía vuel­to a Gre­cia.

Des­de en­ton­ces, Tsi­pras gobierna a gol­pe de ca­len­da­rio y re­for­ma. Aho­ra ya no re­ci­be a los hom­bres de ne­gro de la troi­ka en Ate­nas, sino a los de la cuá­dri­ga (CE, BCE, FMI y Me­de). La «res­tau­ra­ción de los de­re­chos la­bo­ra­les, el re­cha­zo a re­cor­tar sa­la­rios y pen­sio­nes» ya no son «lí­neas ro­jas». En oc­tu­bre en­tra­ron en vi­gor los pri­me­ros re­cor­tes: Su­pre­sión del des­cuen­to del IVA a las is­las, ba­ja­da del sub­si­dio al ga­só­leo de los agri­cul­to­res y cam­bios en el sis­te­ma de pen­sio­nes. El par­la­men­to aprue­ba un pri­mer pa­que­te de re­for­mas pa­ra des­blo­quear 2.000 mi­llo­nes de eu­ros au­men­tan­do im­pues­tos, la edad de ju­bi­la­ción has­ta los 67 años y au­men­tan­do los ti­pos de in­te­rés del 3 al 5 % a ciu­da­da­nos mo­ro­sos con Ha­cien­da. Arran­ca el pro­ce­so de pri­va­ti­za­ción del puer­to El Pi­reo. En no­viem­bre lle­ga ley de eje­cu­ción hi­po­te­ca­ria pa­ra ayu­dar a la re­es­truc­tu­ra­ción de los ban­cos (12.000 mi­llo­nes de eu­ros), afec­ta­dos por la hui­da de de­pó­si­tos el la pri­me­ra mi­tad del año. Tsi­pras salva del desahu­cio al 25% de los ciu­da­da­nos hi­po­te­ca­dos, des­blo­quea 2.000 mi­llo­nes de eu­ros, pe­ro si­gue per­dien­do apo­yos. Se que­da a dos dipu­tados de per­der la ma­yo­ría. Lle­ga di­ciem­bre y con él, los pre­su­pues­tos del 2016. Más subida de im­pues­tos, co­ti­za­cio­nes a la Se­gu­ri­dad So­cial y re­cor­tes en las pres­ta­cio­nes so­cia­les. El ob­je­ti­vo es con­se­guir un su­pe­rá­vit de 5.700 mi­llo­nes de eu­ros.

2016, VUEL­VE LA TEN­SIÓN

Las pers­pec­ti­vas pa­ra es­te año no son ha­la­güe­ñas. Bru­se­las es­ti­ma que el PIB grie­go re­tro­ce­de­rá es­te año un 1,3 %, el des­em­pleo au­men­ta­rá una dé­ci­ma has­ta el 25,8 % y la deu­da se­gui­rá en má­xi­mos. Tsi­pras no ha re­co­rri­do ni la pri­me­ra par­te del ca­mino, lo más du­ro es­tá por lle­gar. Pa­ra ce­rrar la pri­me­ra re­vi­sión del pro­gra­ma de res­ca­te, que se es­tá eva­luan­do es­tos días en Ate­nas, de­be­rá «acla­rar» de­ta­lles de la re­for­ma fis­cal y del fon­do de pri­va­ti­za­cio­nes.

Y lo más pro­ble­má­ti­co, dar una vuel­ta de tuer­ca al sis­te­ma de pen­sio­nes que ab­sor­bía has­ta aho­ra el 17 % del PIB na­cio­nal. Se con­tem­pla el au­men­to de las con­tri­bu­cio­nes de los au­tó­no­mos, así como la re­duc­ción de las cuan­tías de en­tre el 15 y el 30 % des­de el 2018 pa­ra aho­rrar es­te año 1.800 mi­llo­nes de eu­ros (1 % PIB). Los ju­bi­la­dos no acep­ta­rán nue­vos re­cor­tes en sus pa­gas, ya lle­van do­ce des­de el ini­cio de la cri­sis. Los sin­di­ca­tos se han echa­do a la ca­lle y anun­cian huel­gas. Tsi­pras, en la cuer­da flo­ja, se de­fien­de: «Un país con una po­bla­ción ac­ti­va de me­nos de 4 mi­llo­nes de per­so­nas no pue­de sostener a 2,5 mi­llo­nes de pen­sio­nis­tas».

Sus crí­ti­cos ha­cen otra lec­tu­ra: «Sy­ri­za es­tá im­ple­men­tan­do una por una las po­lí­ti­cas de aus­te­ri­dad que en otro tiem­po con­de­na­ba (...) Han re­for­za­do la idea, a lo lar­go de Eu­ro­pa, de que na­da pue­de cam­biar y que la aus­te­ri­dad es el úni­co ca­mino po­si­ble», de­nun­cia La­pa­vit­sas. Los ciu­da­da­nos no es­tán con­ven­ci­dos y el res­pal­do a Sy­ri­za cae por de­ba­jo del 20 %. Los in­gre­sos dis­po­ni­bles se han des­plo­ma­do un 25 % en el úl­ti­mo año y el con­trol de ca­pi­ta­les to­da­vía per­sis­te, li­mi­tan­do a 60 eu­ros dia­rios la re­ti­ra­da de di­ne­ro por per­so­na.

LA PE­SA­DI­LLA SE RE­PI­TE

Con es­te pa­no­ra­ma, el Eu­ro­gru­po asu­me que más pron­to que tar­de, los pro­ble­mas vol­ve­rán a Gre­cia. Por de­lan­te que­da el ca­pí­tu­lo más es­pi­no­so del acuer­do: La re­es­truc­tu­ra­ción de la deu­da griega. Es­tá pre­vis­to que las ne­go­cia­cio­nes se abran en mar­zo. Tsi­pras se jue­ga una de las po­cas pro­me­sas que con­ser­va in­vio­la­bles. La ne­ce­si­dad apre­mia. La deu­da pú­bli­ca al­can­za­rá es­te año el te­cho del 200 % del PIB. Con una economía des­trui­da y sin mar­gen pa­ra es­tí­mu­los fis­ca­les, se­rá muy di­fí­cil re­du­cir esa car­ga a tiem­po sin que las­tre el cre­ci­mien­to y el em­pleo. Si no se ali­via el pe­so a los grie­gos, la zo­na eu­ro se verá abo­ca­da a re­pe­tir la mis­ma pe­sa­di­lla del 2015. Lo ad­vir­tió ha­ce me­ses el FMI, pi­dien­do una con­do­na­ción «sus­tan­cial» de la deu­da. La cues­tión es, ¿es­tán los acree­do­res dis­pues­tos a re­nun­ciar a su par­te del di­ne­ro pres­ta­do?

| REUTERS | RU­BEN SPRICH

El di­ri­gen­te grie­go par­ti­ci­pó re­cien­te­men­te en el fo­ro de Da­vos pa­ra ha­blar so­bre el fu­tu­ro de Eu­ro­pa

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