VI­VIEN­DO EN CA­SA AJE­NA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - LA SEMANA - Brian Chesky

Asus 34 años tie­ne una for­tu­na va­lo­ra­da en 3.300 mi­llo­nes de dó­la­res (unos 3.050 mi­llo­nes de eu­ros), se ha con­ver­ti­do en uno de los em­pren­de­do­res más fa­mo­sos del mundo y es, se­gu­ra­men­te, una de las per­so­nas que me­nos sim­pa­tías des­pier­ta en el sec­tor ho­te­le­ro mun­dial. No es otro que Brian Chesky (Nue­va York, 1981), co­fun­da­dor y con­se­je­ro de­le­ga­do de Airbnb, la web que es­tá re­vo­lu­cio­nan­do la ma­ne­ra de via­jar. Y al­bo­ro­tan­do, cla­ro, a la in­dus­tria tu­rís­ti­ca tra­di­cio­nal. El se­cre­to, de lo más sen­ci­llo: po­ner en con­tac­to a an­fi­trio­nes que al­qui­lan su ca­sa o una ha­bi­ta­ción con po­si­bles via­je­ros que quie­ran alo­jar­se en ellas.

Po­co po­dían ima­gi­nar Chesky y su ami­go y com­pa­ñe­ro de pi­so Joe Geb­bia lo le­jos que lle­ga­ría la idea que tu­vie­ron en oc­tu­bre del 2007. En aque­llos días, el due­ño del apar­ta­men­to en el que re­si­dían en San Francisco ha­bía de­ci­di­do, de la no­che a la ma­ña­na, su­bir­les el al­qui­ler. To­do un con­tra­tiem­po pa­ra el bol­si­llo de los dos jó­ve­nes, sin tra­ba­jo como es­ta­ban y em­bar­ca­dos en dar con el ne­go­cio de sus vi­das.

Sa­bían que ese fin de semana se ce­le­bra­ba un im­por­tan­te con­gre­so de di­se­ño en la ciu­dad. Las pla­zas ho­te­le­ras es­ta­ban ago­ta­das. Y aque­llo les dio una idea. Se les ocu­rrió que po­dían al­qui­lar el sofá de ca­sa y dos col­cho­nes hin­cha­bles ( air­bed en in­glés), com­pra­dos pa­ra la oca­sión. Y ofre­cie­ron en su ca­sa alo­ja­mien­to y desa­yuno ( bed & break­fast, b&b) a tra­vés de una web. To­do pa­ra sa­car al­go de di­ne­ro con el que pa­gar el al­qui­ler. Aca­ba­ba de na­cer Airbnb.

Lue­go, ya con un ter­cer so­cio subido al ca­rro — Nat­han Ble­char­czyk, en­car­ga­do de la par­te tec­no­ló­gi­ca—, lle­gó el mo­men­to de bus­car in­ver­so­res. Di­fí­cil ta­rea la de con­ven­cer­los de que aque­llo de me­ter ex­tra­ños en ca­sa era un buen ne­go­cio. Pe­ro, lo era.

Así que, an­tes de que los fon­dos de ca­pi­tal ries­go lo vie­ran cla­ro y de­ci­die­ran apos­tar por ellos, hi­cie­ron ca­si de to­do. Y la ca­rre­ra por la Ca­sa Blan­ca de Ba­rack Oba­ma y John McCain se con­vir­tió en una de sus fuen­tes de in­gre­sos. Com­pra­ron mil ca­jas de ce­rea­les pa­ra el desa­yuno y di­se­ña­ron un en­vol­to­rio pa­ra ca­da uno de los candidatos. Las ven­die­ron to­das.

Hoy la com­pa­ñía que pi­lo­tan Chesky —hi­jo de dos tra­ba­ja­do­res so­cia­les y li­cen­cia­do en Di­se­ño In­dus­trial en la Es­cue­la de Di­se­ño de Rho­de Is­land, don­de co­no­ció a Geb­bia—y sus dos so­cios, y sin em­bar­go ami­gos— al­go po­co ha­bi­tual en el sal­va­je oes­te al que a ve­ces se ase­me­ja Si­li­con Va­lley— cuen­ta con dos mi­llo­nes de anun­cios en ca­si 200 paí­ses y 34.000 ciu­da­des de to­do el mundo y tie­ne cua­ren­ta mi­llo­nes de hués­pe­des y mil em­plea­dos re­par­ti­dos por to­do el mundo.

Y, des­pués de so­li­vian­tar al sec­tor ho­te­le­ro se­du­cien­do a los tu­ris­tas, han pues­to el ojo en los via­jes em­pre­sa­ria­les. Ya han lan­za­do el ser­vi­cio. Des­de que lo pu­sie­ron en mar­cha, ha­ce seis me­ses, ya lo han uti­li­za­do unas 5.000 com­pa­ñías y 50.000 tra­ba­ja­do­res.

Pe­ro Chesky quie­re más. «En po­cos años se­re­mos mu­cho más que un si­tio en el que alo­jar­se. ¿Por qué, por ejem­plo, no po­de­mos di­se­ñar el via­je en­te­ro de un clien­te?», se pre­gun­ta­ba en unas re­cien­tes de­cla­ra­cio­nes. Es­tá cla­ro que lo su­yo es cre­cer.

ABRAL­DES | http://abral­de­sar­ts­tu­dios.jim­do.com

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