El ace­ro chino sa­cu­de al mundo

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - CARTAS DESDE EL MUNDO - Sa­ra R. Es­te­lla MI­LES DE TRA­BA­JA­DO­RES EN PA­RO. GUE­RRA DE PRE­CIOS.

La so­bre­ca­pa­ci­dad del sec­tor pro­vo­ca el cie­rre de fá­bri­cas en Chi­na y fuer­za el dum­pin pa­ra in­tro­du­cir en Eu­ro­pa el ace­ro que se pro­du­ce Has­ta Ga­li­cia lo no­ta

Por la ca­rre­te­ra agrie­ta­da y lle­na de so­ca­vo­nes que une los pue­blos que ro­dean la ciu­dad de Tangs­han el es­ca­so tra­sie­go de ca­mio­nes es sig­ni­fi­ca­ti­vo. Es­ta ur­be, si­tua­da a 200 ki­ló­me­tros de Pe­kín, pro­du­jo el año pa­sa­do más to­ne­la­das de ace­ro que to­do Es­ta­dos Uni­dos, pe­ro en los úl­ti­mos me­ses cer­ca de una vein­te­na de fá­bri­cas han ce­rra­do sus puer­tas. La so­bre­ca­pa­ci­dad del sec­tor es un las­tre pa­ra el cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co chino y ya afec­ta tam­bién al res­to del mundo.

A la en­tra­da de la plan­ta de Song­ting, una de las más gran­des de la zo­na, una de­ce­na de guar­dias de se­gu­ri­dad vi­gi­la que na­die en­tre en la fá­bri­ca, pa­ra­da des­de ha­ce me­ses. Con una ca­pa­ci­dad anual pa­ra pro­du­cir 5 mi­llo­nes de to­ne­la­das de ace­ro, el ce­se de su ac­ti­vi­dad ha de­ja­do a más de un mi­llar de tra­ba­ja­do­res en el pa­ro. En la am­plia ave­ni­da que lle­va has­ta la fá­bri­ca, la ma­yo­ría de los co­mer­cios es­tán ce­rra­dos. «Me de­ben mu­cho di­ne­ro», nos di­ce uno de los pro­vee­do­res lo­ca­les de la fá­bri­ca que pre­fie­re no iden­ti­fi­car­se. El pa­no­ra­ma se re­pi­te a po­cos ki­ló­me­tros, jun­to a la plan­ta de An­tai, que echó el cie­rre en oc­tu­bre del año pa­sa­do. Gao Long, de 38 años, per­dió su tra­ba­jo en agos­to y la em­pre­sa le de­be cin­co me­ses de sa­la­rio. «Lle­va­ba 7 u 8 años tra­ba­jan­do en el ace­ro, des­de que abrió la fá­bri­ca», cuen­ta a La Voz y aña­de que «aho­ra la economía no va bien y en los pue­blos no es fá­cil en­con­trar otro tra­ba­jo». Con una hi­ja y una esposa a las que man­te­ner, nos cuen­ta que se con­for­ma­ría con ga­nar al me­nos unos 3.000 o 4.000 yua­nes, el equi­va­len­te a unos 450 eu­ros, e in­clu­so ir­se a tra­ba­jar como peón de al­ba­ñil a más de 2.000 ki­ló­me­tros de su ca­sa. La mis­ma de­ses­pe­ra­ción trans­mi­te otro hom­bre de su mis­ma edad que se une al gru­po de ju­bi­la­dos y pa­ra­dos que pa­sa sus ma­ña­nas al sol. Xia Xu Ge per­dió su tra­ba­jo en oc­tu­bre y des­de en­ton­ces no ha de­ja­do de re­cla­mar los 6 me­ses de suel­do que no le han pa­ga­do. «En­ci­ma ni si­quie­ra po­de­mos vol­ver a de­di­car­nos a la agri­cul­tu­ra como ha­cía­mos an­tes por­que la fá­bri­ca ha con­ta­mi­na­do la tie­rra», afir­ma re­sig­na­do. El cie­rre de las fá­bri­cas es con­se­cuen­cia di­rec­ta de la ne­ce­si­dad de Pe­kín por con­tro­lar el exceso de ca­pa­ci­dad de es­ta in­dus­tria. Se­gún un es­tu­dio de la Cá­ma­ra de Co­mer­cio de la Unión Eu­ro­pea en Pe­kín, la se­gun­da economía mun­dial pro­du­ce 800 mi­llo­nes de to­ne­la­das de ace­ro al año y el sec­tor re­gis­tra una so­bre­ca­pa­ci­dad de 400 mi­llo­nes de to­ne­la­das. Pa­ra equi­li­brar­lo, el Go­bierno chino se ha pro­pues­to re­du­cir su pro­duc­ción en 150 mi­llo­nes de to­ne­la­das du­ran­te los úl­ti­mos cin­co años.

Ade­más, He­bei, la pro­vin­cia en la que se ins­cri­be Tangs­han, es la más con­ta­mi­na­da de to­do el país y es­tá en el pun­to de mi­ra de las au­to­ri­da­des. Se­gún un es­tu­dio de la Uni­ver­si­dad de Nan­jing chi­na, el plan pa­ra re­du­cir la con­ta­mi­na­ción en la pro­vin­cia en los pró­xi­mos dos años su­pon­drá una caí­da del PIB de más de 38 mi­llo­nes de eu­ros y la pér­di­da de más de 190.000 pues­tos de tra­ba­jo.

El azo­te del exceso de pro­duc­ción del gi­gan­te asiá­ti­co ya se no­ta en el res­to de los mer­ca­dos. «Las ex­por­ta­cio­nes de Chi­na pro­vo­can cam­bios en los mer­ca­dos lo­ca­les o lle­van a ca­sos de dum­pin, so­bre to­do en el ace­ro, ya que las ex­por­ta­cio­nes de Chi­na a Eu­ro­pa cre­cie­ron un 50 % el año pa­sa­do», ex­pli­ca­ba es­ta semana Joerg Wutt­ke, pre­si­den­te de la Cá­ma­ra de Co­mer­cio de la Unión Eu­ro­pa en Pe­kín. Ga­li­cia lo no­ta con el im­pac­to en Al­coa. Chi­na ha ex­por­ta­do el ace­ro a un pre­cio más ba­jo que el es­ti­pu­la­do por el mer­ca­do y es­to ha pro­vo­ca­do pro­tes­tas. Ha­ce dos se­ma­nas más de 5.000 tra­ba­ja­do­res y em­pre­sa­rios del sec­tor se ma­ni­fes­ta­ron en Bru­se­las pa­ra pe­dir a las au­to­ri­da­des co­mu­ni­ta­rias que no re­co­noz­can a Chi­na como «economía de mer­ca­do», una de­ci­sión que de­be­rán to­mar du­ran­te es­te año.

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