LOS VA­LO­RES QUE IM­POR­TAN EN LAS ES­TA­DÍS­TI­CAS

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Cris­tó­bal Ra­mí­rez

Con­so­li­dar las ci­fras y fi­jar­se en el gas­to. Son las dos pau­tas que de­ben ser­vir de re­fe­ren­cia pa­ra de­ter­mi­nar la evo­lu­ción de l sec­tor tu­rís­ti­co en Es­pa­ña y en Ga­li­cia. Los nú­me­ros son bue­nos, pe­ro de­ben leer­se bien las es­ta­dís­ti­cas.

Los nú­me­ros son no so­lo fríos, sino en mu­chas oca­sio­nes tam­bién men­ti­ro­sos. Así, de­pen­de del to­tal pa­ra que con una subida de me­dia do­ce­na de uni­da­des se pue­da ti­tu­lar que el in­cre­men­to lle­gó na­da me­nos que al 50 %. Por ejem­plo: el nú­me­ro de es­pa­ño­les que visitan Ti­mor es muy re­du­ci­do, tes­ti­mo­nial. Si un ve­rano le da por ir a uno de esos paí­ses a un gru­po de ami­gos que su­man una do­ce­na, el ti­tu­lar se­ría «el nú­me­ro de es­pa­ño­les que visitan Ti­mor se du­pli­ca en so­lo un año». Pe­ro si van do­ce do­ce­nas más a Lon­dres, el in­cre­men­to se re­du­ce un de­ci­mal con mu­chos ce­ros tras la co­ma.

Por eso hay que to­mar­se siem­pre con pre­cau­ción frases reales co­mo «Es­pa­ña li­de­ra el cre­ci­mien­to de via­jes a No­rue­ga», mien­tras la ofi­ci­na de tu­ris­mo de ese país nór­di­co ha­bla de ci­fras que se in­cre­men­tan de una ma­ne­ra tan asom­bro­sa que ca­si ro­zan el mi­la­gro. Los nú­me­ros ofi­cia­les ha­blan de una subida in­ter­anual del 26 % (2015 con re­la­ción al año an­te­rior), con un re­pun­te a co­mien­zos del 2016 de un 39 %. Se­gu­ro que es cier­to, pe­ro el 2015 ter­mi­nó con 253.063 per­noc­ta­cio­nes de es­pa­ño­les, quie­nes, con to­da se­gu­ri­dad, pa­sa­ron más de una no­che en te­rri­to­rio vikingo, de mo­do que el nú­me­ro de via­je­ros an­da­rá por los 50.000. Si se mi­ran los tres úl­ti­mos años, el aumento es del 45 % en lo que se re­fie­re a Es­pa­ña, el se­gun­do en la lis­ta des­pués de Chi­na.

Por su­pues­to que mejor nú­me­ros ne­gros que ro­jos, que es lo que pa­sa en Ga­li­cia: ca­da mes se ba­te el ré- cord an­te­rior, pe­ro el pro­ble­ma es do­ble. Por una par­te, con­so­li­dar las ci­fras (por su­pues­to, No­rue­ga no las re­pe­ti­rá den­tro de do­ce me­ses), y por otra, fi­jar­se en el gas­to.

En otro or­den de co­sas, una mul­ti­na­cio­nal de co­ches de al­qui­ler ha anun­cia­do que va a con­tra­tar a 200 tra­ba­ja­do­res en Es­pa­ña pa­ra su red de 180 ofi­ci­nas. «Nues­tros em­plea­dos son quie­nes de­fien­den de ma­ne­ra di­rec­ta los va­lo­res de nues­tra mar­ca y el gru­po ha de­po­si­ta­do en ellos to­da la con­fian­za pa­ra ofre­cer un ser­vi­cio ba­sa­do en la ca­li­dad y la ex­ce­len­cia», de­cla­ró su di­rec­to­ra de Re­cur­sos Hu­ma­nos.

Y hay que re­pe­tir: por su­pues­to que es mejor leer eso que lo con­tra­rio. Pe­ro acla­ra­do el de­ta­lle, las em­pre­sas de al­qui­ler de co­ches se en­cuen­tran en un es­ce­na­rio in­có­mo­do de ta­ri­fas muy ba­jas, lo que, pa­ra­dó­ji­ca­men­te, no be­ne­fi­cia al tu­ris­ta. En ge­ne­ral, aque­llas siem­pre ocul­tan al­gún con­cep­to que las va a in­cre­men­tar. Roza lo im­po­si­ble abo­nar so­lo lo que se lee en la res­pec­ti­va web o lo que le di­cen a la agen­cia de via­je: se­gu­ros, un co­bro en oca­sio­nes desor­bi­ta­do por el com­bus­ti­ble y, lo que roza lo es­per­pén­ti­co, el in­cen­ti­vo eco­nó­mi­co a sus tra­ba­ja­do­res en cier­tos ca­sos pa­ra que en el mo­men­to de ir a re­co­ger el co­che re­ser­va­do in­sis­tan has­ta la sa­cie­dad pa­ra que por «po­co di­ne­ro» cam­bie a un modelo su­pe­rior. Por no de­cir que los suel­dos de los em­plea­dos son muy ba­jos. Y ello pro­du­ce una in­só­li­ta ro­ta­ción, co­mo sa­be bien quien va de vez en cuan­do a un gran ae­ro­puer­to, ya que ja­más en­con­tra­rá las mis­mas ca­ras. ¿Por qué?

| XOÁN SO­LER

Las em­pre­sas de al­qui­ler de co­ches tie­nen un es­ce­na­rio de ta­ri­fas ba­jas

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