DE­SIGUAL­DAD EL GRAN RE­TO DE LA ES­PA­ÑA POSTCRISIS

SI LOS AL­TOS POR­CEN­TA­JES DE PO­BRE­ZA Y RIES­GO DE EX­CLU­SIÓN SO­CIAL SON UN PRO­BLE­MA PA­RA EU­RO­PA, EL CA­SO ES­PA­ÑOL AL­CAN­ZA MA­YO­RES DI­MEN­SIO­NES. EN LOS PEO­RES AÑOS DE LA CRI­SIS, SE SI­TUÓ EN­TRE LOS MÁS AL­TOS DE LA UE, SO­LO POR EN­CI­MA DE GRE­CIA Y LI­TUA­NIA. EL ELE

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Ma­nuel La­go MA­NUEL LA­GO es pro­fe­sor en la E. de R. La­bo­ra­les. UDC.

La UE de­fi­ne a las per­so­nas en ries­go de po­bre­za y/o ex­clu­sión so­cial a las que se en­cuen­tran en al­gu­na de las si­guien­tes si­tua­cio­nes: Aque­llas con in­gre­sos in­fe­rio­res al 60 % de la ren­ta me­dia­na del país, des­pués de las trans­fe­ren­cias so­cia­les; las que vi­ven en ho­ga­res que ca­re­cen de al me­nos 4 de ca­da 9 con­di­cio­nes, que van des­de la po­se­sión de elec­tro­do­més­ti­cos a man­te­ner la vi­vien­da a tem­pe­ra­tu­ra ade­cua­da pa­san­do por po­der pa­gar la vi­vien­da; y ho­ga­res que tie­nen una ba­ja in­ten­si­dad de tra­ba­jo, es­to es, en los que sus miem­bros tra­ba­jan me­nos del 20 % de su po­ten­cial de tra­ba­jo.

Se tra­ta por lo tan­to de un in­di­ca­dor que ade­más de los in­gre­sos in­te­gra otras va­ria­bles y que se de­no­mi­na AROPE (At Risk Of Po­verty or so­cial Ex­clu­sión) so­bre ries­go de po­bre­za y/o ex­clu­sión so­cial. Un ín­di­ce que co­lo­ca a Es­pa­ña en­tre los más al­tos de la eu­ro­zo­na (29,2 %, so­bre el 23,5 % de me­dia en la zo­na eu­ro). Tan so­lo por de­trás de Gre­cia y Li­tua­nia, que for­man el gru­po de los cin­co peo­res jun­to a Por­tu­gal e Ita­lia. En el ex­tre­mo opues­to se si­túan los paí­ses que ade­más de ge­ne­rar ma­yor ri­que­za tie­nen un es­ta­do del bie­nes­tar más desa­rro­lla­do (los nór­di­cos, Fran­cia y Ho­lan­da).

Eu­ros­tat tam­bién pro­por­cio­na la cifra ab­so­lu­ta de las per­so­nas que es­tán en es­ta si­tua­ción de ries­go. En el 2014, en el con­jun­to de los 19 paí­ses de la eu­ro­zo­na ha­bía 77.823.000 per­so­nas con ries­go de po­bre­za y/o ex­clu­sión so­cial. Pe­ro si en Eu­ro­pa hay un pro­ble­ma, en nues­tro país la di­men­sión es to­da­vía ma­yor. En el mis­mo año son 13,4 mi­llo­nes de per­so­nas que vi­ven en Es­pa­ña se en­cuen­tran en es­te um­bral de po­bre­za, lo que con­vier­te a nues­tro país en el cen­tro del pro­ble­ma de la UE, de­bi­do a que so­mos el cuar­to con más po­bla­ción —mul­ti­pli­ca­mos por 14 ve­ces la de Li­tua­nia y por 4 la de Gre­cia— y por lo tan­to lo que su­ce­da es de­ter­mi­nan­te en la cifra con­jun­ta de la Unión. La cifra es im­pac­tan­te.

La ta­sa de ries­go de po­bre­za de Es­pa­ña ya era al­ta an­tes de la cri­sis, pe­ro des­de el 2008 es­ta si­tua­ción se agra­vó. An­tes de la re­ce­sión, el ín­di­ce AROPE era del 23,8 % en nues­tro país y en el 2014 es del 29,2 %, por lo tan­to su­frió un in­cre­men­to de 5,4 pun­tos en los úl­ti­mos 6 años.

Es ese mis­mo pe­río­do, el ín­di­ce pa­ra el con­jun­to de la eu­ro­zo­na tam­bién au­men­tó, pe­ro lo hi­zo con una in­ten­si­dad mu­cho me­nor: pa­só del 21,7 % al 23,5 %, lo que su­po­ne un in­cre­men­to de 1,8 pun­tos. Si com­pa­ra­mos es­ta va­ria­ción con la de Es­pa­ña el re­sul­ta­do es muy ne­ga­ti­vo: el in­di­ca­dor de po­bre­za cre­ció tres ve­ces más aquí que en la me­dia de los paí­ses de la eu­ro­zo­na.

Es­ta peor evo­lu­ción se tras­la­da a un em­peo­ra­mien­to del di­fe­ren­cial ne­ga­ti­vo pa­ra no­so­tros: en el 2008, el ín­di­ce AROPE era ape­nas 2 pun­tos más al­to en Es­pa­ña, una di­fe­ren­cia que se ele­vó a 5,7 pun­tos cua­tro años des­pués. La con­clu­sión es evi­den­te, Es­pa­ña ya era un país con un ele­va­do ni­vel de po­bre­za y de­sigual­dad in­clu­so an­tes de la cri­sis, pe­ro la re­ce­sión y las po­lí­ti­cas de los go­bier­nos han he­cho que el pro­ble­ma se agra­va­se, au­men­tan­do la di­fe­ren­cia con la me­dia, ale­ja­dos de los paí­ses más desa­rro­lla­dos y for­man­do par­te del gru­po de los que tie­nen los peo­res ín­di­ces.

Las es­ta­dís­ti­cas de Eu­ros­tat ex­pre­san el fe­nó­meno de la po­bre­za no so­lo en ta­sas sino que tam­bién en per­so­nas afec­ta­das y es­tas ci­fras per­mi­ten apre­ciar me­jor el dra­ma que se vi­ve en Es­pa­ña.

Des­de el 2008, el nú­me­ro de per­so­nas en si­tua­ción de ries­go au­men­tó en Es­pa­ña en 2.616.000, has­ta al­can­zar la cifra más al­ta des­de que se rea­li­za es­ta es­ta­dís­ti­ca, 13.402.000 per­so­nas en ries­go de po­bre­za y la ex­clu­sión so­cial.

El cre­ci­mien­to es muy ace­le­ra­do y sos­te­ni­do en el tiem­po: ha cre­ci­do to­dos los años y acu­mu­la un in­cre­men­to del 23 %. En ese mis­mo pe­río­do, en los 18 res­tan­tes paí­ses del eu­ro, esa po­bla­ción des­fa­vo­re­ci­da au­men­tó en ape­nas 4 mi­llo­nes de per­so­nas, equi­va­len­te a un in­cre­men­to re­la­ti­vo del 6,7 %. Un dato final: 40 de ca­da 100 ciu­da­da­nos eu­ro­peos que ca­ye­ron en es­ta si­tua­ción de ries­go de po­bre­za en la zo­na eu­ro des­de que em­pe­zó la cri­sis son es­pa­ño­les.

DES­EM­PLEO Y BA­JOS SA­LA­RIOS

En el aná­li­sis de por qué el ín­di­ce AROPE es más al­to y so­bre to­do por­qué evo­lu­cio­na peor en Es­pa­ña que en la me­dia de la eu­ro­zo­na des­ta­can dos fac­to­res fun­da­men­ta­les: el al­to ni­vel de des­em­pleo y la de­va­lua­ción de los sa­la­rios en los úl­ti­mos años.

El ín­di­ce AROPE mi­de cuál es el ries­go se­gún la re­la­ción de las per­so­nas con la ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca, con tres si­tua­cio­nes más des­ta­ca­das: las per­so­nas que tie­nen em­pleo, las que es­tán des­em­plea­das y las que ya es­tán ju­bi­la­das.

El co­lec­ti­vo con ma­yor ries­go de po­bre­za y/o ex­clu­sión so­cial es el de las per­so­nas des­em­plea­das: más del 60 % de las per­so­nas sin tra­ba­jo en Es­pa­ña es­tán en ries­go (3 mi­llo­nes de los 5 en pa­ro).

En el año 2008 la ta­sa de ries­go en los des­em­plea­dos era del 42 % y en 2014 lle­gó al 60 %, lo que im­pli­ca un in­cre­men­to de ca­si el 50 % en es­tos 6 años. La ra­zón del ma­yor ries­go es­tá en la ge­ne­ra­li­za­ción del pa­ro de muy lar­ga du­ra­ción y el ago­ta­mien­to de las pres­ta­cio­nes con­tri­bu­ti­vas: des­pués de dos años se aca­ban y en el me­jor de los ca­sos se ac­ce­de a una asis­ten­cial, que por su cuan­tía, 426 eu­ros, co­lo­ca a las per­so­nas que la re­ci­ben por de­ba­jo del um­bral de po­bre­za.

Es por lo tan­to el de­te­rio­ro en la co­ber­tu­ra a los des­em­plea­dos lo que dis­pa­ró el ries­go: en el 2008 la ta­sa de co­ber­tu­ra del sis­te­ma era del 70 % y en el 2014 ba­jó has­ta el 58 % y al mis­mo tiem­po, el pe­so de las pres­ta­cio­nes con­tri­bu­ti­vas pa­só del 70 % en el 2008 al 43 % en el 2014.

Pe­ro en Es­pa­ña te­ner tra­ba­jo ya no ase­gu­ra de­jar de ser po­bre: ca­si el 18 % de las per­so­nas ocu­pa­das es­tán en ese um­bral. Ca­si 1 de ca­da 4 per­so­nas con em­pleo de nues­tro país tie­ne in­gre­sos tan ba­jos que lo si­túan en ries­go. La ra­zón que es­tá de­trás de es­te de­te­rio­ro es la de­va­lua­ción sa­la­rial con sus dos com­po­nen­tes: la re­duc­ción de los sa­la­rios reales y el au­men­to del tra­ba­jo a tiem­po par­cial.

En el aná­li­sis de la evo­lu­ción sa­la­rial des­de el 2008 uti­li­zan­do la es­ta­dís­ti­ca de los de­ci­les de la EPA, se com­prue­ba que don­de más se re­du­cen los sa­la­rios es, pre­ci­sa­men­te, en el de­cil 1, el que se co­rres­pon­de con los que me­nos co­bran. En el 2014, ha­bía en Es­pa­ña al­go más de 1,4 mi­llo­nes de asa­la­ria­dos en el de­cil 1, con un sa­la­rio me­dio de 411 eu­ros en 12 pa­gas, es­to es, 4,932 eu­ros bru­tos anua­les, una cuan­tía tan ba­ja que si la per­so­na que la co­bra vi­ve so­la se si­túa por de­ba­jo del um­bral de la po­bre­za. Pe­ro ade­más, hay otros 1,4 mi­llo­nes –– las del de­cil 2–– que in­gre­sa­ron de me­dia 9.828 eu­ros bru­tos anua­les. Co­bran po­co y ca­da vez me­nos, por­que es en es­tos de­ci­les don­de más se re­du­je­ron los sa­la­rios en tér­mi­nos reales con la cri­sis: el 25 % en el de­cil 1 y el 15 % en el de­cil 2. El 94 % de las per­so­nas que es­tán en el de­cil 1 tie­ne un con­tra­to por ho­ras, por­cen­ta­je que es del 46 % en el de­cil 2 y que ba­ja has­ta me­nos del 3 % a par­tir del de­cil 5.

En los úl­ti­mos años el em­pleo a tiem­po par­cial en los de­ci­les de la EPA au­men­tó el 12 % y fue pre­ci­sa­men­te en la re­tri­bu­ción del em­pleo con es­te ti­po de jor­na­da don­de más afec­tó la caí­da sa­la­rial.

La úl­ti­ma ca­te­go­ría que ana­li­za­mos es la de los pen­sio­nis­tas. Son los que tie­nen el me­nor ries­go de po­bre­za y ade­más su ta­sa de ries­go ha me­jo­ra­do de for­ma sen­si­ble en la cri­sis. Si en el año 2008 ca­si el 24 % de los pen­sio­nis­tas es­ta­ba en el um­bral de po­bre­za en el 2014 es del 12 %, es­to es, se ha re­du­ci­do a la mi­tad. ¿Có­mo es po­si­ble es­to, en un pe­río­do en el que las pen­sio­nes han te­ni­do subidas anua­les muy ba­jas? El man­te­ni­mien­to de las pen­sio­nes an­ti­guas y el au­men­to de las nue­vas en un es­ce­na­rio de caí­da de ren­tas en el res­to de la so­cie­dad se tra­du­ce en una me­jo­ra de la po­si­ción re­la­ti­va de los pen­sio­nis­tas que es lo que re­fle­ja esa caí­da del ín­di­ce AROPE pa­ra es­te co­lec­ti­vo.

JUAN. S. G

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