La le­tra pe­que­ña de los al­qui­le­res de co­ches

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - Cris­tó­bal Ra­mí­rez

Aba­ra­tar los cos­tes con­for­ma el eterno de­ba­te del tu­ris­mo. Y la cua­dra­tu­ra del círcu­lo, que a ve­ces se con­si­gue, es aba­ra­tar­los sin per­der ca­li­dad y sin men­guar el ca­pi­tal hu­mano de una em­pre­sa. De esa fi­lo­so­fía, y apo­yán­do­se en otra pa­ta más (ba­jos sa­la­rios y con­tra­tos even­tua­les), na­ce el con­cep­to low cost, an­gli­cis­mo per­fec­ta­men­te tra­du­ci­ble a es­pa­ñol por «ba­jo cos­te». El se­ñue­lo pa­ra el via­je­ro es bien co­no­ci­do: un precio ba­jo pa­ra el pro­duc­to prin­ci­pal y una se­rie de pe­que­ños ser­vi­cios com­ple­men­ta­rios que no son gra­tui­tos. El pa­ra­dig­ma clá­si­co: el avión, don­de se pa­ga por ele­gir asien­to o pa­gar con tar­je­ta de cré­di­to, por ejem­plo.

Tam­bién exis­te otra op­ción de ba­jo cos­te: el precio to­do in­clui­do, pe­ro con ca­li­da­des ba­jas. Aquí en­tran mu­chos re­sorts de, por ejem­plo, Re­pú­bli­ca Do­mi­ni­ca­na, don­de al clien­te le po­nen una pul­se­ri­ta y pue­de tra­se­gar ron des­de el ama­ne­cer al ano­che­cer sin te­ner que abrir la car­te­ra.

A la pri­me­ra de esas ca­te­go­rías —precio ba­jo ini­cial y pa­go por ca­da ser­vi­cio que se con­tra­te— per­te­ne­ce una gran com­pa­ñía de al­qui­ler de co­ches de Es­ta­dos Uni­dos. Pe­ro qui­zás su­ce­da con to­das, de ma­ne­ra que no se­ría jus­to apun­tar en una so­la di­rec­ción.

El ca­so —prác­ti­co, real, re­pe­ti­do— es que el clien­te acu­de a una agen­cia de viajes y con­tra­ta el al­qui­ler de un co­che con to­dos los se­gu­ros y op­cio­nes que desee in­clui­dos. Sa­le de la agen­cia con una fac­tu­ra en la que cons­ta que, en efec­to, so­lo tie­ne que abo­nar la ga­so­li­na que con­su­ma.

Una vez en des­tino, la com­pa­ñía le va a pe­dir una tar­je­ta de cré­di­to. Y cuan­do de­vuel­va el vehícu­lo le va a en­tre­gar un re­ci­bo con una can­ti­dad. Y el usua­rio se va a en­con­trar cual­quier co­sa. Por ejem­plo, se­gu­ro de ocu­pan­tes. O se­gu­ro es­pe­cial pa­ra cu­brir ro­tu­ra de pa­ra­bri­sas. O una ta­sa que pa­re­ce ser de ae­ro­puer­to. En fin, la lar­ga re­la­ción se sim­pli­fi­ca así: pa­ra cin­co o seis días de al­qui­ler de un vehícu­lo me­dio va a ver que en la tar­je­ta de cré­di­to apa­re­ce­rá un car­go que no se ale­ja­rá mu­cho de los cien eu­ros. La re­cla­ma­ción pos­te­rior, con­vie­ne de­cir­lo, re­sul­ta di­fí­cil que se trans­for­me en una re­cu­pe­ra­ción de una par­te del di­ne­ro. Pu­ro low cost.

¿Tie­nen ca­pa­ci­dad las agen­cias de viajes de ga­ran­ti­zar que el precio es el precio fi­nal? Por­que el re­sul­ta­do, con­se­cuen­cia del jus­to enojo, es que el tu­ris­ta vuelve los ojos a la agen­cia pre­gun­tán­do­le por qué tie­ne que pa­gar de más cuan­do le han ase­gu­ra­do que iba con to­do cu­bier­to. Y en­tra en la ca­te­go­ría de inevi­ta­ble que se ha­ga la pregunta de si ha si­do en­ga­ña­do o es­ta­fa­do. Y to­do por­que se le ocu­rrió al­qui­lar un co­che.

Ya en otro or­den de co­sas y por cam­biar de tema, trivago.es ha lle­va­do a ca­bo un es­tu­dio so­bre los pre­cios ho­te­le­ros des­de el 1 de ju­nio del año pa­sa­do hasta el de es­te. La con­clu­sión es que Ga­li­cia fi­gu­ra, con As­tu­rias, co­mo la co­mu­ni­dad don­de más eco­nó­mi­co re­sul­ta pa­sar una no­che en un ho­tel: 70 eu­ros de me­dia, a lo cual, sin du­da, con­tri­bu­yó que esos pre­cios ha­yan des­cen­di­do en Lu­go un 8 %. ¿Vol­ve­mos al de­ba­te ini­cial?

Las sor­pre­sas que pue­de de­pa­rar la fac­tu­ra por el al­qui­ler de un vehícu­lo

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.