EL FO­RO MU­JE­RES & CIA, RE­FE­REN­TE DE LOS SEC­TO­RES PRO­DUC­TI­VOS

Un fo­ro don­de las di­rec­ti­vas pue­dan unir­se, sus em­pre­sas com­par­tir ex­pe­rien­cias y en­tre to­dos fo­men­tar la igual­dad. Así em­pe­zo el por­tal crea­do por es­ta ar­gen­ti­na que en la actualidad ya acu­mu­la más de 24.000 sus­crip­to­ras y cu­yo rán­king de em­pre­sa­rias se

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - L. Míguez

La mu­jer y el po­der son el cen­tro de su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal des­de siem­pre, así que no es de ex­tra­ñar que el dis­cur­so de Mer­ce­des Wullich, (Buenos Ai­res, 1956) sea tan re­fle­xi­vo y mo­ti­va­dor. Tie­ne un ob­je­ti­vo ocul­to, que sus hi­jas y nie­tas no ten­gan que pe­lear lo que ella aún ba­ta­lla aho­ra.

—¿Có­mo sur­gió la ini­cia­ti­va de Mu­je­res &Cía?

—Yo era pe­rio­dis­ta en Ar­gen­ti­na y allí hi­ce la pri­me­ra re­vis­ta pa­ra di­rec­ti­vas en el 94. En el año 2000 me tras­la­dé a Es­pa­ña y em­pe­cé a con­tac­tar con mu­je­res di­rec­ti­vas. Vi que ha­bía hue­co pa­ra una pu­bli­ca­ción pa­ra mu­je­res y por ello na­ció Mu­je­res y Cía en el 2008. No fue du­ro por­que ya te­nía mu­cha ex­pe­rien­cia al res­pec­to, era al­go ne­ce­sa­rio y me ge­ne­ró mu­cha ilu­sión. Muy pron­to tu­vi­mos apo­yos de em­pre­sas y fui­mos ca­mi­nan­do po­co a po­co.

—Han con­se­gui­do que su rán­king sea un re­fe­ren­te en el sec­tor em­pre­sa­rial.

—La ver­dad es que era una idea que te­nía de ha­ce mu­chos años. Uno de mis hi­jos me la re­cor­dó cuan­do yo no te­nía tiem­po, pe­ro me di­jo que al­gún día se la ve­ría a otro y me arre­pen­ti­ría. Me ani­mó re­co­men­dán­do­me que no la hi­cie­ra per­fec­ta, que la hi­cie­ra po­si­ble. Así que en la edi­ción del 2011 em­pe­za­mos y año a año ha ido co­rri­gién­do­se.

—¿Có­mo es la selección?

—Mu­je­res&Cía bus­ca per­fi­les nue­vos to­do el año. Con­ta­mos con la ayu­da de JPMe­dia pa­ra re­vi­sar los me­dios. Ade­más, tam­bién es­tá abier­ta la po­si­bi­li­dad a que las em­pre­sas, or­ga­ni­za­cio­nes y las pro­pias di­rec­ti­vas pre­sen­ten can­di­da­tu­ras. Pa­ra es­ta pa­sa­da edi­ción re­ci­bi­mos ca­si 500 pro­pues­tas. De en­tre ellas el ju­ra­do, for­ma­do por 50 hom­bres y mu­je­res di­rec­ti­vos, eli­gen 80. Des­pués hay una vo­ta­ción on­li­ne abier­ta en la que se es­co­gen otras diez, una por ca­da ca­te­go­ría. A ma­yo­res, Mu­je­res & Cía eli­ge tam­bién a otras diez mu­je­res, así se com­ple­ta el top 100. Nin­gu­na mu­jer pue­de apa­re­cer más de tres años, en ese caso pa­sa a ser ho­no­rí­fi­ca y así deja hue­co a las si­guien­tes ge­ne­ra­cio­nes.

—¿Qué iniciativas desa­rro­llan ade­más de su fa­mo­so rán­king?

—Que­re­mos que las em­pre­sas com­pro­me­ti­das es­tén en con­tac­to pa­ra in­ter­cam­biar ex­pe­rien­cias, po­ner en va­lor las prác­ti­cas que rea­li­zan, ha­cer jor­na­das de li­de­raz­go fe­me­nino... Tam­bién ofre­ce­mos for­ma­ción en di­fe­ren­tes ha­bi­li­da­des, fo­ros es­pe­cí­fi­cos pa­ra mu­je­res, pa­ra que ha­gan un

lobby. En el caso de las mu­je­res, siem­pre fue más com­pli­ca­do por los com­pro­mi­sos a ma­yo­res que nos echa­mos en­ci­ma, pe­ro aun­que es di­fí­cil de en­ten­der es muy ne­ce­sa­rio te­ner una red de apo­yo con otras mu­je­res que pue­den ayu­dar­nos, dar­nos re­co­men­da­cio­nes... Pa­ra eso ha­ce fal­ta en­cuen­tros, com­par­tir ha­bi­li­da­des y ga­nar se­gu­ri­dad.

—Aho­ra tra­ba­jan tam­bién en el pro­yec­to «En­ga­ge­men».

—La ini­cia­ti­va sur­gió ha­ce ca­si dos años pen­san­do que la ma­yo­ría del po­der al fi­nal lo tie­nen ellos y si no co­la­bo­ran nos va a cos­tar mu­cho lo­grar nues­tros ob­je­ti­vos. Cuan­do ha­bla­mos de di­ver­si­dad y cuo­tas de gé­ne­ro es por di­ver­si­dad, ellos no de­ben en­ten­der­lo co­mo una ame­na­za. Es co­mo con el te­ma de las cuo­tas. No des­car­te­mos las cuo­tas, tal vez las ne­ce­si­ten ellos el día de ma­ña­na. Es ne­ce­sa­rio que ellos se com­pro­me­tan con el cambio.

«To­ca es­tar aler­ta pa­ra que el fu­tu­ro se pa­rez­ca a lo que no­so­tras que­re­mos»

Tal vez no exis­tan tan­tas di­rec­ti­vas fe­me­ni­nas co­mo sus com­pa­ñe­ros mas­cu­li­nos, pe­ro vien­do las ci­fras que usua­rios que mue­ven en el por­tal de Mer­ce­des no hay du­da de que exis­ten y es­tán ahí, aun­que es­tén le­jos de los ob­je­ti­vos mar­ca­dos pa­ra el fu­tu­ro em­pre­sa­rial del país.

—Es au­to­ra del libro «Seis mu­je­res, seis vo­ces», otra mi­ra­da so­bre la mu­jer y el po­der.

—¿Que­da mu­cho por ha­cer?

—Es un te­ma que si­go de cer­ca. La pa­la­bra po­der en el caso fe­me­nino tie­ne una car­ga pe­yo­ra­ti­va que con el hombre no pa­sa. El po­der sir­ve pa­ra ha­cer y sin él es di­fí­cil lle­gar a nin­gún la­do. —Que­da mu­cho. Yo sue­lo de­cir que ya es­toy abu­rri­da por­que lle­vo mu­choas años y hay co­sas que no han cam­bia­do. No me va­le que me di­gan que hay evo­lu­ción por­que ha­ce 50 años es­tá­ba­mos muy mal. Pe­ro es que yo no quie­ro te­ner que ha­blar de es­tos te­mas con mis hi­jas y mis nie­tas. No hay du­da de que he­mos avan­za­do, pe­ro hay que te­ner mu­cho cui­da­do. Las cri­sis son mu­chas ve­ces la ex­cu­sa pa­ra re­tro­ce­der en de­re­chos.

—¿Có­mo ve el fu­tu­ro de las mu­je­res en el sec­tor em­pre­sa­rial?

—Yo soy op­ti­mis­ta, pe­ro creo que te­ne­mos que ser prag­má­ti­cas. Es­pe­ro que el fu­tu­ro sea me­jor aun­que al­gu­nas co­sas creo que ya de­be­rían de es­tar su­pe­ra­das. Siem­pre to­ca­rá es­tar aler­ta pa­ra que el fu­tu­ro se pa­rez­ca a lo que no­so­tras que­re­mos.

—¿Le ha to­ca­do es­cu­char his­to­rias de dis­cri­mi­na­ción?

—Sí, hay em­pre­sas y or­ga­ni­za­cio­nes que es­tán muy bien en al­gu­nos as­pec­tos, pe­ro no en igual­dad de gé­ne­ro. Mu­chas ve­ces es­cu­chan­do a las mu­je­res que tra­ba­jan allí sur­ge la ver­dad. Des­pués in­clu­so hay em­pre­sas a las que no le im­por­ta el te­ma en ab­so­lu­to. Las mu­je­res se tie­nen que im­pli­car en te­ner ma­yor de­ter­mi­na­ción en la lu­cha, por­que no­so­tras tam­bién te­ne­mos que cam­biar. Te­ne­mos la res­pon­sa­bi­li­dad de abrir ca­mino a los que vie­nen de­trás.

—¿Cuán­tas sus­crip­to­ras tie­nen en la actualidad?

—Con­ta­mos con 24.000 sus­crip­to­ras. To­das ellas re­ci­ben una sín­te­sis semanal de las no­ti­cias más im­por­tan­tes y cuan­do te­ne­mos al­gu­na con­vo­ca­to­ria se las in­vi­ta. Tie­nen prio­ri­dad de in­vi­ta­ción y les con­ta­mos las di­fe­ren­tes co­sas que ha­ce­mos en el ám­bi­to de la for­ma­ción.

Mer­ce­des Wullich se tras­la­dó a Es­pa­ña en el año 2000 des­de su Ar­gen­ti­na na­tal

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