¿CUÁN­TO TIEM­PO DE VI­DA LES QUE­DA A LOS BI­LLE­TES Y MO­NE­DAS?

Paí­ses co­mo Sue­cia o Di­na­mar­ca es­pe­ran en­te­rrar los bi­lle­tes y mo­ne­das en cin­co años La au­to­ri­dad mo­ne­ta­ria cree que el «cash» co­exis­ti­rá con el vir­tual du­ran­te al me­nos una dé­ca­da

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Cris­ti­na Porteiro

VO­CES AU­TO­RI­ZA­DAS ASE­GU­RAN QUE EN UN DE­CE­NIO PO­DRÍA PA­SAR A LA HIS­TO­RIA UN MÉ­TO­DO DE PA­GO CON EL QUE EL HOM­BRE HA CON­VI­VI­DO 2.600 AÑOS; DE HE­CHO, LOS PAÍ­SES DEL NOR­TE SE APRES­TAN YA A EN­TE­RRAR EL DI­NE­RO FÍ­SI­CO EN EL 2021; EL BCE MA­TI­ZA ES­TOS AU­GU­RIOS Y ANUN­CIA UNA TRAN­SI­CIÓN SUA­VE EN LA QUE EL «CASH» CONVIVIRÁ CON LAS TRANSAC­CIO­NES DI­GI­TA­LES

El fin del mun­do, la des­apa­ri­ción del li­bro en pa­pel y el ocaso del di­ne­ro en efec­ti­vo. Son los tres ad­ve­ni­mien­tos más es­pe­ra­dos de los úl­ti­mos 60 años, pe­ro ¿qué hay de pro­ba­ble y de im­pro­ba­ble en es­tas pro­fe­cías? La pri­me­ra ha sa­ca­do los co­lo­res a es­ta­fa­do­res e ilu­mi­na­dos. La se­gun­da se ha con­ver­ti­do en le­yen­da ur­ba­na, pe­ro ¿qué pa­sa con los bi­lle­tes y las mo­ne­das? ¿Des­apa­re­ce­rán de nues­tros mo­ne­de­ros, hu­chas y col­cho­nes?

El sec­tor ban­ca­rio quie­re for­zar el cam­bio. Las transac­cio­nes y pa­gos elec­tró­ni­cos ge­ne­ran más co­mi­sio­nes, re­quie­ren me­nos in­fra­es­truc­tu­ra fí­si­ca y per­mi­ten un ma­yor con­trol y se­gui­mien­to de los in­ter­cam­bios. Pa­ra al­gu­nos paí­ses el fin del efec­ti­vo se eri­ge co­mo el prin­ci­pal alia­do con­tra los eva­so­res fis­ca­les y el cri­men or­ga­ni­za­do. Las em­pre­sas de te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes se fro­tan las ma­nos. Sin em­bar­go, los ciu­da­da­nos se nie­gan a en­te­rrar el mi­le­na­rio mé­to­do de in­ter­cam­bio que les per­mi­te man­te­ner un con­trol más es­tre­cho so­bre sus gas­tos a gol­pe de vis­ta. Se­gún ci­fras del Cam­brid­ge Se­cu­rity Ini­cia­ti­ve, más del 80 % de las transac­cio­nes en el mun­do se si­guen ha­cien­do en efec­ti­vo. El Bun­des­bank ase­gu­ra que el 79 % de los pa­gos que se rea­li­zan en Ale­ma­nia to­da­vía se ha­ce con bi­lle­tes y mo­ne­das. El por­cen­ta­je cae al 52 % en paí­ses co­mo Reino Uni­do y Fran­cia. En el otro ex­tre­mo es­tán los paí­ses es­can­di­na­vos. En No­rue­ga, so­lo el 6 % de la po­bla­ción pre­fie­re sa­car el mo­ne­de­ro.

Las dis­pa­ri­da­des, es­pe­cial­men­te den­tro de la Unión Eu­ro­pea, di­fi­cul­tan una tran­si­ción rá­pi­da. «No con­se­gui­re­mos dar el sal­to con el ac­tual ni­vel de frag­men­ta­ción del mer­ca­do», ase­gu­ra el ex co­mi­sa­rio de Mer­ca­do, Mi­chel Bar­nier. El Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo (BCE) re­co­no­ce que los pa­gos con tar­je­ta, mo­ne­da vir­tual y trans­fe­ren­cias elec­tró­ni­cas con dis­po­si­ti­vos mó­vi­les y apli­ca­cio­nes au­men­tan a un rit­mo del 8,5 % anual, pe­ro cree que «la so­cie­dad no es­tá pre­pa­ra­da pa­ra fun­cio­nar sin cash. El efec­ti­vo se­gui­rá sien­do in­dis­pen­sa­ble co­mo ins­tru­men­to de pa­go en los años ve­ni­de­ros», zan­ja la au­to­ri­dad ban­ca­ria. «Con­tem­pla­mos un es­ce­na­rio a me­dio pla­zo en el que co­exis­tan múl­ti­ples for­mas de pa­go», re­co­no­cen fuen­tes de Bru­se­las, pe­ro sus equi­pos es­tán tra­ba­jan­do a to­da má­qui­na pa­ra cul­mi­nar el mer­ca­do úni­co di­gi­tal y el pro­pio pre­si­den­te de la Co­mi­sión Eu­ro­pea, Jean Clau­de Junc­ker, anun­ció su in­ten­ción de con­ver­tir a la UE en un es­pa­cio de 5G y wi­fi gra­tis an­tes de que fi­na­li­ce la dé­ca­da, una in­fra­es­truc­tu­ra que fa­ci­li­ta­ría las transac­cio­nes elec­tró­ni­cas. El Con­se­jo Eu­ro­peo de Pa­gos cree que de aquí al 2020 «el efec­ti­vo pue­de ver dis­mi­nui­do su uso, pe­ro en to­dos los lu­ga­res se se­gui­rá usan­do por ra­zo­nes cul­tu­ra­les».

El res­pon­sa­ble de la pla­ta­for­ma de pa­gos vir­tual Pay­Pal, Dan Schul­man, lo nie­ga ta­jan­te­men­te. El pa­sa­do enero ase­gu­ró que que­da mu­cho ca­mino por re­co­rrer, pe­ro que la des­apa­ri­ción del efec­ti­vo «es inexo­ra­ble». Al­gu­nos, co­mo el pre­si­den­te del Deutsche Bank AG, John Cr­yan, es­tán con­ven­ci­dos de que el cash tie­ne fe­cha de ca­du­ci­dad: 12 años. La pro­fe­cía es res­pal­da­da por la OCDE, que ya en el 2002 au­gu­ró que «el des­tino del di­ne­ro es vol­ver­se di­gi­tal».

Hay paí­ses rea­cios a aban­do­nar el pa­pel mo­ne­da. Los aus­tria­cos lle­van una me­dia de 131 eu­ros en sus car­te­ras pa­ra las com­pras del día a día. Los ale­ma­nes, unos 109. Sus mo­ne­de­ros con­tras­tan con el de los ho­lan­de­ses, que sa­len de ca­sa con 45 eu­ros. ¿Por qué? So­lo hay que echar un ojo al desa­rro­llo de nue­vos sis­te­mas de pa­go y al ape­ti­to in­no­va­dor en al­gu­nas par­tes del glo­bo.

ES­CAN­DI­NA­VIA, ADIÓS AL PA­PEL

Di­na­mar­ca, Sue­cia y No­rue­ga en­ca­be­zan el pe­lo­tón de paí­ses a fa­vor de una tran­si­ción más rá­pi­da al di­ne­ro vir­tual. Sin ir más le­jos, el Go­bierno sue­co pro­pu­so en el año 2014 ter­mi­nar con el efec­ti­vo y va ca­mino de con­se­guir­lo. Des­de el 2009 al 2015 la cir­cu­la­ción de co­ro­nas sue­cas ha caí­do un 25 %. Cua­tro de ca­da cin­co com­pras en Sue­cia se ha­ce de for­ma elec­tró­ni­ca y más del 50 % de las su­cur­sa­les ban­ca­rias no acep­tan ope­ra­cio­nes ni de­pó­si­tos de di­ne­ro en efec­ti­vo. Los suecos pre­fie­ren tar­je­tas y apli­ca­cio­nes mó­vi­les de pa­go pa­ra rea­li­zar sus com­pras. El va­lor de las ope­ra­cio­nes en cash ha caí­do has­ta el 2 % del to­tal el año pa­sa­do y los ex­per­tos apun­tan que a ese rit­mo, el país po­dría dar el sal­to vir­tual en los pró­xi­mos cin­co o seis años. Na­die es­ca­pa a las ven­ta­jas del co­mer­cio elec­tró­ni­co, ni si­quie­ra las Igle­sias. Al­gu­nas ya dis­po­nen de ce­pi­llo di­gi­tal. El ve­cino da­nés emu­ló la ju­ga­da y anun­ció eu­fó­ri­co el ocaso del efec­ti­vo pa­ra oc­tu­bre del 2015. Una olea­da de ata­ques ci­ber­né­ti­cos en el mes de agos­to obli­gó a re­plan­tear la es­tra­te­gia; pa­ra en­ton­ces, el ban­co cen­tral ya es­ta­ba im­pri­mien­do nue­vos bi­lle­tes.

A pe­sar del tras­piés, el Go­bierno tam­bién re­for­mó la ley que obli­ga­ba a co­mer­cios y res­tau­ran­tes a acep­tar efec­ti­vo. Son tan­tos los ne­go­cios que se han su­ma­do a la san­ta cru­za­da con­tra el efec­ti­vo, que los da­ne­ses ya se han he­cho a la idea de que los bi­lle­tes y las mo­ne­das des­apa­re­ce­rán. No­rue­ga va a la za­ga de sus ve­ci­nos. Sus ban­cos quie­ren que el efec­ti­vo pa­se a ser his­to­ria y al­guno ha pe­di­do al Go­bierno que lo prohí­ba. «No te­ne­mos pla­nes de cam­biar la ley en es­te mo­men­to (...) Hay mu­chos, in­clu­yen­do an­cia­nos, que quie­ren se­guir uti­li­zan­do el efec­ti­vo y de­be ser per­mi­ti­do», ase­gu­ró el por­ta­voz del mi­nis­tro de Fi­nan­zas, To­re Vam­raak.

Y EN ES­PA­ÑA, ¿QUÉ?

¿Qué ocu­rre en paí­ses co­mo Ale­ma­nia? Pa­ra los ger­ma­nos, al igual que sus pa­res ita­lia­nos y es­pa­ño­les, el efec­ti­vo si­gue sien­do el rey. So­lo el 21 % de las ope­ra­cio­nes se ha­cen con mé­to­dos al­ter­na­ti­vos al cash. No se tra­ta de una bre­cha ge­ne­ra­cio­nal. Dos de ca­da tres jó­ve­nes pre­fie­ren el efec­ti­vo, se­gún un in­for­me del Bun­des­bank.

El ma­yor mie­do que im­pi­de dar el sal­to sin pa­ra­caí­das ha­cia un mun­do sin efec­ti­vo es el ro­bo y la su­plan­ta­ción de iden­ti­dad. Los sis­te­mas de se­gu­ri­dad vi­gen­tes no ga­ran­ti­zan que los ciu­da­da­nos pue­dan con­ser­var sus cuen­tas si exis­te un ata­que a la red. Otro ries­go es el de co­lap­so. Si la red se cae o no fun­cio­nan los lec­to­res bio­mé­tri­cos o sim­ple­men­te una ban­da elec­tro­mag­né­ti­ca se des­gas­ta, el con­su­mi­dor se en­cuen­tra blo­quea­do.

¿Y qué pa­sa­rá con esa par­te de la po­bla­ción en­ve­je­ci­da que no tie­ne co­no­ci­mien­to o ac­ce­so a sis­te­mas de pa­go vir­tua­les? El efec­ti­vo es en es­te sen­ti­do un sis­te­ma más in­clu­si­vo. La en­cru­ci­ja­da, sin du­da, es­tá a la vuel­ta de la es­qui­na.

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