LOS IMPU­TADOS DE LAS «BLACK» CAR­GA­RON 12,5 MI­LLO­NES EN GAS­TOS

Los 65 impu­tados por usar las tar­je­tas opa­cas de Ca­ja Ma­drid y Ban­kia car­ga­ron a la en­ti­dad 12,5 mi­llo­nes en gas­tos Pa­sa­ron des­de via­jes y sas­tre­rías has­ta ma­sa­jes, el me­tro o la com­pra

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Ana Balseiro

Fac­tu­ra­ron a Ban­kia des­de via­jes y sas­tre­rías has­ta ma­sa­jes, pa­sa­jes para el me­tro, la com­pra o una am­plia va­rie­dad de li­co­res. Los 65 pro­ce­sa­dos por es­tos he­chos han si­do juz­ga­dos en la úl­ti­ma se­ma­na en el mar­co de una in­ves­ti­ga­ción que ha in­cen­dia­do a la opi­nión pú­bli­ca.

Jus­to cuan­do se cum­plen dos años del estallido del es­cán­da­lo, los 65 impu­tados por el ca­so de las tar­je­tas black de Ca­ja Ma­drid y Ban­kia —con los ex­pre­si­den­tes Mi­guel Ble­sa y Ro­dri­go Ra­to a la ca­be­za— se sien­tan en el ban­qui­llo. El «pío, pío, que yo no he si­do» se ha con­ver­ti­do en el ar­gu­men­to re­pe­ti­do por to­dos los acu­sa­dos an­te el tri­bu­nal. Han con­cen­tra­do sus es­fuer­zos en tra­tar de tum­bar —sin éxi­to— la prue­ba de la ver­güen­za, una ho­ja de ex­cel en la que cons­ta el de­ta­lle de los gas­tos car­ga­dos por ca­da uno a la en­ti­dad. To­dos, con una úni­ca ex­cep­ción, in­sis­ten en que el lis­ta­do es­tá ma­ni­pu­la­do, por lo que no re­co­no­cen co­mo pro­pios gas­tos de lo más va­rio­pin­tos que han in­cen­dia­do a la opi­nión pú­bli­ca.

1 LA TEN­TA­CIÓN DE VIA­JAR.

Uno de los gas­tos re­cu­rren­tes de los ex al­tos car­gos y ex­con­se­je­ros impu­tados se con­cen­tra en el ocio, al­go di­fí­cil­men­te jus­ti­fi­ca­ble co­mo exi­gen­cia del pues­to. ¿Quién pres­cin­de de un via­je, de unas me­re­ci­das va­ca­cio­nes? Eso de­bió pen­sar el ex­se­cre­ta­rio de Es­ta­do de Ha­cien­da con Az­nar, Es­ta­nis­lao Rodríguez-Pon­ga, que en la Na­vi­dad del 2008 fun­dió 25.000 eu­ros en un via­je y otros 15.000 en las mis­mas fe­chas del año si­guien­te. La lis­ta de los afi­cio­na­dos a ha­cer tu­ris­mo es lar­ga. En ella des­ta­can, por ejem­plo, los 9.000 eu­ros que Mi­guel Ble­sa pa­gó con su plás­ti­co por un sa­fa­ri en Áfri­ca.

2 RES­TAU­RAN­TES DE LU­JO Y MU­CHO AL­COHOL.

Otra de las afi­cio­nes más ex­ten­di­das era la bue­na me­sa. De los 12,5 mi­llo­nes car­ga­dos pre­sun­ta­men­te de for­ma irre­gu­lar, más de 2,5 co­rres­pon­den a res­tau­ran­tes. Fran­cis­co Jo­sé Mou­re, uno de los tres ga­lle­gos acu­sa­dos, ex­pre­si­den­te del Breo­gán, mos­tró su de­bi­li­dad por el buen co­mer en for­ma de 30.000 eu­ros de cuen­ta, que in­cluían des­de ma­ris­que­rías a ca­se­tas de pul­po. Otro ejem­plo es el tán­dem Ge­rar­do Díaz Fe­rrán y Ar­tu­ro Fer­nán­dez, que so­lo fre­cuen­ta­ban los res­tau­ran­tes del úl­ti­mo. Pe­ro más sor­pren­den­tes re­sul­tan al­gu­nas fac­tu­ras de vi­nos. Ble­sa gas­tó en cal­dos en una ex­clu­si­va tien­da del ba­rrio de Sa­la­man­ca casi 10.000 eu­ros y Ra­to des­em­bol­só 3.547 el 27 de mar­zo del 2011 en «be­bi­das al­cohó­li­cas» (así apa­re­ce en la po­lé­mi­ca ex­cel), a los que se su­man casi 2.300 eu­ros más en «clu­bes, sa­las de fies­ta, pubs y dis­co­te­cas».

3 MAN­DAR AL CHÓ­FER A LA FRU­TE­RÍA.

Los car­gos al epí­gra­fe de «hi­per­mer­ca­dos, su­per­mer­ca­dos, ul­tra­ma­ri­nos y eco­no­ma­tos» tam­bién eran abul­ta­dos: más de 700.000 eu­ros. El si­ba­ri­tis­mo lo ilus­tra que Ildefonso Sán­chez Bar­coj, ex di­rec­tor ge­ne­ral y quien más uso le dio a su tar­je­ta (car­gó más de 500.000 eu­ros), en­via­ba a su chó­fer —en el A8 que Ca­ja Ma­drid le pu­so— a com­prar a una fru­te­ría con­cre­ta, de la que hay do­ce­nas de car­gos, al­gu­nos de más de 200 eu­ros. En su­per­mer­ca­dos —des­de El Cor­te In­glés a Mer­ca­do­na— pa­gó más de 35.000 eu­ros, prác­ti­ca co­mún al res­to.

4 MA­SA­JES Y MUE­BLES DE IKEA.

El que fue­ra je­fe de la Ca­sa del Rey y pre­si­den­te de la Fun­da­ción Ca­ja Ma­drid, Ra­fael Spot­torno, en­car­na lo he­te­ro­gé­neos que pue­den ser los car­gos a la su­fri­da vi­sa de la en­ti­dad, ya que en su ex­trac­to con­vi­ven des­de ma­sa­jes fi­li­pi­nos y gim­na­sios a ro­pa a me­di­da (el 1 de di­ciem­bre del 2007 se de­jó 6.375 eu­ros en un sas­tre del ba­rrio de Sa­la­man­ca, don­de días an­tes abo­nó más de 3.000). Tam­bién com­pró elec­tro­do­més­ti­cos (15.000 eu­ros) y mue­bles en Ikea, ade­más de re­ti­rar efec­ti­vo en los ca­je­ros (más de 50.000 eu­ros) tras en­te­rar­se de que era po­si­ble pi­dien­do el PIN.

5 EL SON­RO­JO DE LA LEN­CE­RÍA.

Las com­pras de len­ce­ría fe­me­ni­na con­vir­tie­ron al eco­no­mis­ta Juan Iran­zo en ob­je­to de es­car­nio. In­clu­so Sán­chez Bar­coj lo re­cor­dó en su de­cla­ra­ción an­te el tri­bu­nal: «¡Afor­tu­na­da­men­te a mí no me han asig­na­do len­ce­ría... aun­que me pa­re­ce muy bien!». Pe­se a lo lla­ma­ti­vo —por di­fí­cil­men­te jus­ti­fi­ca­ble— de la ro­pa in­te­rior, los gas­tos más abul­ta­dos los hi­zo en jo­yas (5.326 eu­ros), ro­pa (casi 8.000 en Loe­we o Louis Vuit­ton) o flo­res y plan­tas (421 eu­ros).

6 LA ATRAC­CIÓN DEL AR­TE SA­CRO.

Otra de las com­pras sor­pren­den­tes es la de ar­te sa­cro, que com­par­ten Ma­tías Amat y el lu­cen­se Je­sús Pe­dro­che.: 15.000 y 10.000 eu­ros res­pec­ti­va­men­te.

7 ME­TRO, GOLF Y CA­NAL SA­TÉ­LI­TE.

Jun­to con lo más abul­ta­do, los con­se­je­ros tam­bién car­ga­ban al ban­co com­pras de cuan­tía mí­ni­ma: des­de el bo­no­me­tro a los pea­jes de au­to­pis­ta, go­lo­si­nas o pas­ti­llas men­to­la­das (20 cén­ti­mos). Tam­po­co se li­bra­ban el equi­pa­mien­to de golf o la cuo­ta del Ca­nal Sa­té­li­te Di­gi­tal.

| BE­NI­TO OR­DÓ­ÑEZ

Las com­pa­re­cen­cias de Ra­to en los juz­ga­dos de Pla­za de Cas­ti­lla han ge­ne­ra­do enor­me ex­pec­ta­ción

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