ÁN­GE­LES DELGADO, PRESIDENTA DE FUJITSU IBERIA Y LA­TI­NOA­MÉ­RI­CA

El gi­gan­te ja­po­nés de los 162.000 em­plea­dos por el mun­do pue­de pre­su­mir de te­ner al fren­te de sus uni­da­des de Iberia y La­ti­noa­mé­ri­ca a una mu­jer. Ella se en­car­ga de di­ri­gir una plan­ti­lla en Es­pa­ña que ron­da los 3.000 em­plea­dos y no du­da en pre­su­mir de las

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - L. Míguez

Aman­te de los re­tos y ha­bi­tual de los pues­tos de res­pon­sa­bi­li­dad, Án­ge­les Delgado ase­gu­ra que su amor al mar pro­ce­de de su in­fan­cia en Ga­li­cia. Aquí lle­gó con diez me­ses cuan­do su pa­dre ayu­dó a cons­truir la re­fi­ne­ría de A Co­ru­ña y se que­dó has­ta que cum­plió los 14 años. «Vi­vía jun­to a la pla­ya de Ria­zor y aun­que na­cí en Se­vi­lla y me fui lue­go a Ma­drid, ten­go mu­chos re­cuer­dos ga­lle­gos», ex­pli­ca es­ta di­rec­ti­va, presidenta de Fujitsu Iberia y La­ti­noa­mé­ri­ca.

—¿Cuán­tos em­plea­dos tie­ne Fujitsu Iberia?

—So­mos cer­ca de 4.000, en con­cre­to en Es­pa­ña ofre­ce­mos 2.800 pues­tos de tra­ba­jo directo. Es una re­gión muy im­por­tan­te y fue la pri­me­ra de Fujitsu en Eu­ro­pa ha­ce ya 40 años. En los años 70 to­dos los paí­ses te­nían em­pre­sas na­cio­na­les de in­for­má­ti­ca y aquí es­ta­ba Se­co­in­sa, que bus­ca­ba un so­cio tec­no­ló­gi­co y ese fue Fujitsu. Lle­va­mos aquí mu­cho tiem­po y es­ta­mos muy bien es­ta­ble­ci­dos.

—¿Cuá­les son sus prin­ci­pa­les clien­tes?

—Hay gran­des clien­tes del mun­do de la ban­ca, que re­pre­sen­ta un ter­cio de nues­tro ne­go­cio. El otro ter­cio es la ad­mi­nis­tra­ción pú­bli­ca y au­to­nó­mi­ca, so­bre to­do en las áreas de sa­ni­dad y jus­ti­cia. Tam­bién hay otras em­pre­sas del sec­tor pri­va­do, de to­dos los ta­ma­ños. Tra­ba­ja­mos con mu­chas py­mes y de mu­chos sec­to­res.

—La in­ver­sión en in­no­va­ción se­rá vi­tal en es­te ám­bi­to.

—Es una in­ver­sión con­ti­nua en I+D gra­cias a la que he­mos pre­sen­ta­do más de 100.000 pa­ten­tes y es­ta­mos im­plan­ta­dos en cien paí­ses. Pe­ro se tra­ta de una com­bi­na­ción de tec­no­lo­gías, ser­vi­cios y pre­sen­cia glo­bal. Con­ta­mos con gran­des sis­te­mas de al­ma­ce­na­mien­to pa­ra los gran­des ban­cos y el se­gun­do or­de­na­dor más po­ten­te de Es­pa­ña es nues­tro. Tam­bién so­mos nú­me­ro uno en es­cá­ne­res y lo más im­por­tan­te, com­ple­ta­mos la tec­no­lo­gía con los ser­vi­cios, ya que te­ne­mos nues­tra pro­pia red de man­te­ni­mien­to. Man­te­ne­mos 20.000 ca­je­ros y los fabricamos en Es­pa­ña, en Má­la­ga. La apor­ta­ción in­for­má­ti­ca es muy im­por­tan­te por ejem­plo a ni­vel sa­ni­ta­rio. Tam­bién ju­di­cial, tres mil sa­las de jui­cio en Es­pa­ña tie­nen sis­te­mas de grabación y ges­tión de Fujitsu. So­mos una com­pa­ñía que en­ten­de­mos bien el ne­go­cio de los clien­tes y no so­lo de lo nues­tro. Hay que sa­ber tam­bién los re­tos de los di­fe­ren­tes sec­to­res pa­ra adap­tar­se. Te­ne­mos ca­rác­ter de com­pa­ñía ja­po­ne­sa y eso se nos no­ta en el gus­to por los de­ta­lles, por ejem­plo.

—¿Y pa­ra las py­mes?

—Gra­cias a nues­tra tec­no­lo­gía per­mi­ti­mos que em­pre­sas que no tie­nen di­ne­ro pa­ra ha­cer una in­ver­sión gran­de pue­dan te­ner lo úl­ti­mo en tec­no­lo­gía, ayu­dar­las a que se me­tan en el mun­do di­gi­tal.

—El mun­do tec­no­ló­gi­co no sue­le con­tar con mu­chas mu­je­res. ¿Qué pro­por­ción tie­nen?

—La plan­ti­lla fe­me­ni­na es­tá por en­ci­ma del 20 %, es al­go en lo que creo que hay que pro­gre­sar.

—No es ha­bi­tual ver a mu­je­res en pues­tos de al­ta di­rec­ción co­mo el su­yo.

—Ver se ven ca­sos, pe­ro es que tie­ne que ha­ber más. Hay al­gu­nos ca­sos muy vi­si­bles pe­ro fal­tan. Aquí hay un pro­ble­ma gran­de de con­ci­lia­ción y des­de las em­pre­sas te­ne­mos que tra­ba­jar pa­ra que eso no sea un obs­tácu­lo.

—¿Qué me­di­das en con­cre­to tie­nen en Fujitsu?

—Aquí ofre­ce­mos fle­xi­bi­li­dad la­bo­ral y co­mo los tra­ba­ja­do­res tie­nen tec­no­lo­gía de al­to ni­vel pue­den es­tar co­nec­ta­dos sin es­tar en su lu­gar de tra­ba­jo. La tec­no­lo­gía ha si­do una gran fa­ci­li­ta­do­ra de la con­ci­lia­ción. Creo que hay que te­ner un con­cep­to de ne­go­cio res­pon­sa­ble con la so­cie­dad. No­so­tros lo prac­ti­ca­mos con acuer­dos con ins­ti­tu­cio­nes que ayu­dan a des­fa­vo­re­ci­dos, por ejem­plo.

| CE­DI­DA

Án­ge­les Du­rán vi­ve en Ma­drid des­de que cum­plió los 14 años.

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