EN­TRE LA BAN­CA Y EL CI­NE

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - LA SEMANA -

Trump ya tie­ne se­cre­ta­rio del Te­so­ro. Ste­ven Mnu­chin (Nue­va York, 1962) es el ele­gi­do. Un hombre cur­ti­do en Wall Street. En Gold­man Sachs. ¿Dón­de si no? Esa inago­ta­ble can­te­ra que sur­te de al­tos car­gos a la eco­no­mía y los Go­bier­nos de me­di­do pla­ne­ta y que di­cen que do­mi­na el mun­do. Ese al que el pre­si­den­te elec­to pu­so co­mo ejem­plo de «los glo­ba­lis­tas» que se es­tán be­ne­fi­cian­do «de nues­tros desas­tro­sos tra­ta­dos de li­bre co­mer­cio y de la ma­si­va in­mi­gra­ción ile­gal que es­tán de­san­gran­do nues­tro país». Para aho­ra, con­tra­dic­cio­nes del mag­na­te, fi­char al que fue su vicepresidente eje­cu­ti­vo para pi­lo­tar su po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca.

Die­ci­sie­te años se pa­só Mnu­chin en el to­do­po­de­ro­so ban­co de in­ver­sión nor­te­ame­ri­cano, al que lle­gó tras gra­duar­se en Ya­le. Se fue de allí para tra­ba­jar con Geor­ge So­ros, el hombre que di­na­mi­tó el Sis­te­ma Mo­ne­ta­rio Eu­ro­peo apos­tan­do con­tra la libra y for­zan­do su salida del me­ca­nis­mo de cam­bios. Pe­ro, esa, es otra his­to­ria.

Lo de­jó para de­di­car­se al ci­ne. De­trás de la pan­ta­lla, eso sí. Co­mo pro­duc­tor. Y no le fue­ron mal las co­sas. Su­yos son éxi­tos co­mo Ava­tar

y Gra­vity. También al­gún que otro fra­ca­so. De ori­gen ju­dío, ama­só bue­na par­te de su for­tu­na per­so­nal con las hi­po­te­cas ba­su­ra. Jun­to con So­ros y John Paul­son, el in­ver­sor que más di­ne­ro ha ga­na­do apos­tan­do al es­ta­lli­do de la bur­bu­ja in­mo­bi­lia­ria, com­pró el ban­co ca­li­for­niano Ind­yMac, que había si­do na­cio­na­li­za­do. De­sem­bol­sa­ron 1.400 mi­llo­nes de eu­ros. Lo ven­die­ron dos años des­pués por 3.200. En­tre una y otra ope­ra­ción, re­ci­bió otros 940 mi­llo­nes en ayu­das públicas y le cam­bia­ron el nom­bre por el de One West. An­tes de ven­der­lo eje­cu­ta­ron la frio­le­ra de 36.000 desahu­cios. Al­gu­nos de ellos, tan crue­les que aca­ba­ron lle­na­do pá­gi­nas en los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y le aca­ba­ron va­lien­do a la en­ti­dad el so­bre­nom­bre de la má­qui­na de los desahu­cios.

Él vi­ve en un lu­jo­so edi­fi­cio en Man­hat­tan. La torre de los mul­ti­mi­llo­na­rios, le di­cen. Y es que Mnu­chin, co­mo mu­chos de sus pró­xi­mos co­le­gas de Ga­bi­ne­te, tie­ne una gran cuen­ta co­rrien­te. Vie­ne de una fa­mi­lia acau­da­la­da. Bas­ta con de­cir que sus com­pa­ñe­ros de universidad lo re­cuer­dan lle­gan­do a cla­se al vo­lan­te de un Pors­che.

Si el Se­na­do con­fir­ma su nom­bra­mien­to, se­rá el ter­cer eje­cu­ti­vo de Gold­man Sachs que aca­be te­nien­do en sus ma­nos las rien­das del Te­so­ro es­ta­dou­ni­den­se en las úl­ti­mas dos dé­ca­das. An­tes lo hi­cie­ron Ro­bert Ru­bin y Hank Paul­son. Ba­jo las pre­si­den­cias de Bill Clin­ton y Geor­ge W. Bush, res­pec­ti­va­men­te.

Y aun­que to­do es­tá aún por de­fi­nir, ya hay pis­tas de por dón­de van a ir los ti­ros de su man­da­to. Mnu­chin ha de­ja­do cla­ro es­ta se­ma­na que no ha­brá re­ba­jas de im­pues­tos para los ri­cos, sino una ba­ja­da im­por­tan­te para la cla­se me­dia. Eso y que tie­ne in­ten­ción de cam­biar la re­for­ma fi­nan­cie­ra de Oba­ma. «Cual­quier re­duc­ción fis­cal que ten­ga­mos en­tre los in­gre­sos más al­tos se­rá com­pen­sa­da con me­nos de­duc­cio­nes, así que no ha­brá una re­ba­ja tri­bu­ta­ria en tér­mi­nos ab­so­lu­tos para los más ri­cos. Ha­brá un gran re­cor­te para la cla­se me­dia», re­su­mió en la CNBC.

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