ES­PA­ÑA CRECE, PE­RO... ¿CON SEN­TI­DO?

El auge de las ex­por­ta­cio­nes ha compensado el desplome de la cons­truc­ción, pe­ro los ex­per­tos ad­vier­ten: la solidez del mo­de­lo de cre­ci­mien­to re­quie­re me­jo­ras en la competitividad Los sa­la­rios son un 6 % in­fe­rio­res a los del 2008, mien­tras cre­cen el be­ne­fi

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Gabriel Le­mos

EL AUGE DE LAS EX­POR­TA­CIO­NES HA COMPENSADO EL DESPLOME DE LA CONS­TRUC­CIÓN, PE­RO LOS EX­PER­TOS AD­VIER­TEN DE QUE LA SOLIDEZ DEL CRE­CI­MIEN­TO PRE­CI­SA DE ME­JO­RAS URGENTES EN LA

COMPETITIVIDAD Y EL MO­DE­LO. PE­SE A LA NE­CE­SI­DAD DE REFORMAS, LO CIER­TO ES QUE EL PAÍS CRECE A UN RIT­MO SU­PE­RIOR AL 3 % ANUAL, GE­NE­RA EM­PLEO Y PRE­SEN­TA SUPERÁVIT POR CUEN­TA CO­RRIEN­TE, UN PERFIL PRO­PIO DE LA ECO­NO­MÍA ALE­MA­NA

Si na­da se tuer­ce, la eco­no­mía es­pa­ño­la re­cu­pe­ra­rá es­te año (pue­de que ya lo ha­ya he­cho a es­tas al­tu­ras) el ni­vel de ri­que­za pre­vio a la cri­sis. So­lo ha­ce fal­ta que el pro­duc­to in­te­rior bru­to en­gor­de en 2.300 mi­llo­nes de eu­ros pa­ra dar por su­pe­ra­da la do­ble re­ce­sión que azo­tó la eco­no­mía es­pa­ño­la des­de el año 2008 y, se­gún la con­ta­bi­li­dad na­cio­nal que el INE pu­bli­có la se­ma­na pa­sa­da, la co­sa es­tá ca­si he­cha. Pe­ro, ¿qué ha cam­bia­do en es­tos ocho años? ¿Sa­li­mos de la cri­sis con un mo­de­lo de cre­ci­mien­to más só­li­do?

«El mo­de­lo pro­duc­ti­vo ha cam­bia­do a la fuer­za», se­ña­la Xo­sé Car­los Arias, ca­te­drá­ti­co de Eco­no­mía en la Uni­ver­si­da­de de Vi­go. No hay más que pen­sar en lo que ha pa­sa­do con el sec­tor de la cons­truc­ción, que en el 2008 ge­ne­ra­ba uno de ca­da diez eu­ros pro­du­ci­dos en el país y que tras el pin­cha­zo de la bur­bu­ja de cré­di­to ha dis­mi­nui­do su pe­so a me­nos de la mi­tad. La eco­no­mía del la­dri­llo ha da­do pa­so a otra vol­ca­da en el sec­tor ex­te­rior, en la que el pe­so de las ex­por­ta­cio­nes en el PIB ha pa­sa­do de po­co más del 20 % al ini­cio de la cri­sis a re­pre­sen­tar un ter­cio de la ri­que­za na­cio­nal en la ac­tua­li­dad.

Y esa bús­que­da de nue­vos mer­ca­dos ha per­mi­ti­do com­pen­sar la pro­fun­da caí­da en la in­ver­sión, to­da­vía muy por de­ba­jo de los ni­ve­les del 2008 y el me­nor em­pu­je del con­su­mo in­terno, que crece (de for­ma más acu­sa­da en los úl­ti­mos me­ses), pe­ro no lo su­fi­cien­te pa­ra com­pen­sar el res­to de des­equi­li­brios.

Sin em­bar­go, aun­que la apues­ta por la ex­por­ta­ción ha ser­vi­do co­mo so­lu­ción co­yun­tu­ral, los ex­per­tos no tie­nen tan cla­ra la solidez del mo­de­lo de cre­ci­mien­to a lar­go pla­zo. «Lo que no han cam­bia­do son los fun­da­men­tos a lar­go pla­zo», apun­ta Arias, que se re­mi­te a la evo­lu­ción del ín­di­ce de competitividad glo­bal, que pon­de­ra as­pec­tos co­mo la in­no­va­ción, el sis­te­ma edu­ca­ti­vo, la es­ta­bi­li­dad ins­ti­tu­cio­nal y ma­cro­eco­nó­mi­ca o la efi­cien­cia del mer­ca­do la­bo­ral. Un in­di­ca­dor que se­ña­la que Es­pa­ña to­da­vía tie­ne mu­chas asig­na­tu­ras pen­dien­tes, por­que las gran­des va­ria­bles «no han cam­bia­do o, si lo han he­cho, no ha si­do pa­ra bien».

En con­cre­to, el ca­te­drá­ti­co apun­ta a la caí­da en la in­ver­sión en in­no­va­ción du­ran­te la cri­sis y se­ña­la que, aun­que el re­pun­te de las ex­por­ta­cio­nes «ha­bla bien de la eco­no­mía y de la so­cie­dad es­pa­ño­la», fal­ta una pers­pec­ti­va só­li­da a lar­go pla­zo.

MÁS IN­DUS­TRIA

En la ne­ce­si­dad de me­jo­rar los fac­to­res de la competitividad in­ci­de tam­bién Jo­sé Fran­cis­co Ar­mes­to, eco­no­mis­ta y co­la­bo­ra­dor del Fo­ro Eco­nó­mi­co de Ga­li­cia, que apun­ta a otra cla­ve: pa­ra cre­cer en una eco­no­mía glo­bal ca­da vez más com­pe­ti­ti­va es pre­ci­so po­ten­ciar el sec­tor in­dus­trial. De he­cho, uno de los pi­la­res de Eu­ro­pa 2020, la agen­da de cre­ci­mien­to de la Unión Eu­ro­pea, pa­sa por ele­var el pe­so de la in­dus­tria has­ta al­can­zar el 20 % del PIB, un ob­je­ti­vo que se de­be­ría al­can­zar an­tes del cam­bio de dé­ca­da. Y no pin­ta fá­cil. Por­que, en vez de cre­cer, la in­dus­tria ma­nu­fac­tu­re­ra ha per­di­do pie en los úl­ti­mos años, pa­san­do de re­pre­sen­tar el 16 % de la ri­que­za es­pa­ño­la al 13 % ac­tual. Sí lle­ga­ría al ob­je­ti­vo mar­ca­do su­man­do los ser­vi­cios aso­cia­dos a la in­dus­tria, en­tre las que se in­clu­yen ac­ti­vi­da­des vin­cu­la­das a la I+D que son cla­ves pa­ra el desa­rro­llo del sec­tor y su competitividad. Aña­dién­do­las al cómpu­to, el pe­so se ele­va­ría al 21 %.

¿Y por qué es cla­ve po­ten­ciar la in­dus­tria? «Por el efec­to arras­tre so­bre el res­to de sec­to­res», ex­pli­ca Ar­mes­to, que ci­ta in­for­mes co­mo los rea­li­za­dos en los úl­ti­mos años por la con­sul­to­ra PwC, que es­ti­ma que por ca­da eu­ro de PIB pro­du­ci­do de for­ma di­rec­ta por la in­dus­tria es­pa­ño­la se ge­ne­ran 1,14 eu­ros adi­cio­na­les de for­ma in­di­rec­ta (en la ca­de­na de pro­vee­do­res), y 0,47 de for­ma in­du­ci­da. Con esos da­tos, con­clu­ye que una me­jo­ra de la pro­duc­ti­vi­dad del sec­tor fa­ci­li­ta­ría un in­cre­men­to del pro­duc­to in­te­rior bru­to de has­ta el 2,3 %.

ME­NOS EM­PLEO Y SA­LA­RIOS

Si la re­cu­pe­ra­ción de la eco­no­mía es ca­si to­tal en tér­mi­nos de PIB, don­de to­da­vía que­da mu­cho por re­co­rrer es en ma­te­ria de em­pleo. No es so­lo que to­da­vía ha­ya dos mi­llo­nes me­nos de ocu­pa­dos que en el pi­co de la bur­bu­ja, sino que Es­pa­ña ha con­se­gui­do ge­ne­rar la mis­ma ri­que­za que en el año 2008 con mu­chas me­nos ho­ras de tra­ba­jo efec­ti­vas. En con­cre­to, el año pa­sa­do se hi­cie­ron 4.300 mi­llo­nes de ho­ras me­nos que en el pri­mer año de la cri­sis, una caí­da del 12 %.

Ar­mes­to jus­ti­fi­ca lo que pue­de pa­re­cer una pa­ra­do­ja des­de una do­ble pers­pec­ti­va. Por un la­do, no se pue­de ol­vi­dar que las em­pre­sas es­pa­ño­las aco­me­tie­ron pro­fun­dos re­cor­tes de plan­ti­lla du­ran­te la cri­sis, y que es­ta se lle­vó por de­lan­te a las com­pa­ñías me­nos efi­cien­tes, lo que ya ex­pli­ca­ría esa caí­da en el pe­so del fac­tor tra­ba­jo, que tam­bién es­tá in­flui­da por la cre­cien­te me­ca­ni­za­ción de pro­ce­sos pro­duc­ti­vos. En cual­quier ca­so, re­cuer­da que tra­di­cio­nal­men­te el em­pleo se ha re­cu­pe­ra­do más len­ta­men­te que el PIB, y cree que aho­ra que el pa­no­ra­ma eco­nó­mi­co em­pie­za a des­pe­jar­se y au­men­ta la con­fian­za em­pre­sa­rial, la con­tra­ta­ción re­pun­ta­rá con más brío.

Pe­ro no so­lo se re­cor­tan plan­ti­llas y se ha­cen me­nos ho­ras, tam­bién se re­sien­ten los sa­la­rios, con un pe­so ca­da vez me­nor en la eco­no­mía. La nó­mi­na to­tal de los tra­ba­ja­do­res por cuen­ta aje­na fue el año pa­sa­do más de 33.600 mi­llo­nes de eu­ros in­fe­rior a la per­ci­bi­da en el 2008. No pa­sa lo mis­mo con el be­ne­fi­cio em­pre­sa­rial, que no so­lo no cae, sino que se in­cre­men­ta en 7.850 mi­llo­nes. Otra que ga­na es la Ha­cien­da pú­bli­ca, ya que el pe­so de los im­pues­tos en el PIB se ha ele­va­do en ca­si 23.500 mi­llo­nes al año, un re­pun­te del 25 %.

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