PRO­DUC­TOS ES­PA­ÑO­LES EN­TRAN EN LOS BAZARES CHINOS

El en­ca­re­ci­mien­to de las ma­te­rias pri­mas en Orien­te y la subida de los aran­ce­les ha pro­vo­ca­do que es­tos bazares op­ten por sur­tir­se en em­pre­sas que fa­bri­can en Es­pa­ña y en la UE

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - }Ma­ría Ce­drón

El en­ca­re­ci­mien­to de las ma­te­rias pri­mas en Orien­te y la subida de los aran­ce­les ha pro­vo­ca­do que es­tos es­ta­ble­ci­mien­tos op­ten por sur­tir­se en fá­bri­cas es­pa­ño­las.

«Cer­ca del 100 % de nues­tra pro­duc­ción va des­ti­na­da a tien­das re­gen­ta­das por chinos»

«Com­pran­do es­te pro­duc­to es­tá con­tri­bu­yen­do a la crea­ción de em­pleo pa­ra per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad». La fra­se es­tá es­cri­ta en el en­vol­to­rio de una ve­la de olor a hier­ba­bue­na que hay en una de las es­tan­te­rías de un comercio chino del cen­tro de A Co­ru­ña. El ci­rio, igual que otros mu­chos que hay en el mis­mo es­tan­te, lo fa­bri­ca el per­so­nal de la Aso­cia­ción de Per­so­nas con Dis­ca­pa­ci­dad de Co­re­lla (Adis­co). «Cer­ca del 100 % de nues­tra pro­duc­ción —di­ce el di­rec­tor del co­lec­ti­vo, Jo­sé An­to­nio Del­ga­do — va des­ti­na­do a los bazares chinos que hay dis­tri­bui­dos por to­da Es­pa­ña». Y es que ya no to­do lo que inun­da las es­tan­te­rías de es­tos es­ta­ble­ci­mien­tos que des­em­bar­ca­ron en Ga­li­cia por pri­me­ra vez ha­ce un par de dé­ca­das es ma­de in Chi­na o ma­de in RDC . Aho­ra el aba­ni­co es mu­cho más am­plio. No to­do cues­ta ya un eu­ro. Ni tam­po­co to­do el per­so­nal em­plea­do en ellos tie­ne los ojos ras­ga­dos.

«Las ve­las las es­tán com­pran­do aquí —aña­de el res­pon­sa­ble de la aso­cia­ción Adis­co— por­que el in­cre­men­to que han ex­pe­ri­men­ta­do los aran­ce­les que gra­ban la im­por­ta­ción de es­te pro­duc­to no com­pen­sa traer­los de Orien­te». De he­cho, no son los úni­cos fa­bri­can­tes lo­ca­les que han co­lo­ca­do sus ve­las en las es­tan­te­rías de es­tos bazares.

Pe­ro más que una cues­tión de aho­rro de cos­tes aran­ce­la­rios, la co­lo­ni­za­ción de las es­tan­te­rías por par­te de de­ter­mi­na­dos pro­duc­tos rea­li­za­dos en Es­pa­ña o en otros paí­ses de la UE res­pon­de a un cam­bio de con­cep­to en el ba­zar chino tra­di­cio­nal. «Es­tas tien­das ya no so­lo ofre­cen ob­je­tos muy ba­ra­tos co­mo ha­cían cuan­do des­em­bar­ca­ron en nues­tro país. Aho­ra tie­nen pro­duc­tos mu­cho más va­ria­dos por­que ha cam­bia­do el mo­do de com­prar en ellos de­bi­do, en par­te, a la des­apa­ri­ción pau­la­ti­na de los bazares de to­da la vi­da. Mu­chas pe­que­ñas tien­das que no ha­lla­ban re­le­vo ge­ne­ra­cio­nal han aca­ba­do en ma­nos de los chinos. Aho­ra hay el que co­ge el co­che y va al hi­per­chino a com­prar las co­pas de cris­tal o la va­ji­lla. No gas­tan so­lo un eu­ro o dos co­mo an­tes. De­jan 50 cuan­do sa­len de allí por­que ad­quie­ren otros pro­duc­tos», ex­pli­ca uno de los co­mer­cia­les de la em­pre­sa va­len­cia­na So­ler His­pa­nia, una com­pa­ñía que dis­tri­bu­ye tup­pers o va­ji­llas, en­tre otras co­sas. «El 80 % de nues­tros clien­tes —aña­de— tan­to aquí en Es­pa­ña co­mo en Italia son los bazares chinos».

¿Por qué? La res­pues­ta va más allá de una me­ra cues­tión aran­ce­la­ria. «Ima­gí­ne­se un ba­zar que quie­re com­prar un tup­per. Im­por­tán­do­lo de Chi­na tie­ne que en­car­gar un con­te­ne­dor lleno del mis­mo pro­duc­to. ¿Dón­de lo al­ma­ce­na? No tie­ne es­pa­cio. A no­so­tros nos pue­de pe­dir un po­co de to­do. Le sa­le al­go más ca­ro, pe­ro com­pen­sa», di­ce el re­pre­sen­tan­te de So­ler His­pa­nia. «En torno a un 70 % de nues­tros pro­duc­tos es­tán fa­bri­ca­dos en Es­pa­ña u otros es­ta­dos de la UE co­mo Por­tu­gal. So­lo un 30 % son im­por­ta­dos de ter­ce­ros paí­ses», ma­ti­za.

Pe­ro tam­bién son ca­da vez más ha­bi­tua­les en es­tos lo­ca­les los pro­duc­tos que fa­bri­ca en Ali­can­te la em­pre­sa He­gaho­gar. «En nues­tro ca­tá­lo­go te­ne­mos unas 1.200 re­fe­ren­cias. El 95 % de lo que ha­ce­mos es fa­bri­ca­do aquí en Ibi y va a tien­das de to­do el mun­do. Bue­na par­te de nues­tro sur­ti­do lo ser­vi­mos a bazares de Chi­na. Aho­rrar en trans­por­te es una de las ra­zo­nes que ex­pli­can el cam­bio, pe­ro tam­bién que una tien­da no tie­ne que es­pe­rar tan­to pa­ra re­po­ner al­go que se le ha­ya ago­ta­do por­que al ser fa­bri­ca­do en Es­pa­ña to­do va más rá­pi­do», ex­pli­can fuen­tes de la em­pre­sa.

COSTE DE LA MANO DE OBRA

Ade­más, fa­bri­car en Chi­na no es tan ba­ra­to co­mo ha­ce años. La con­sul­to­ra es­pe­cia­li­za­da en la re­la­ción co­mer­cial Chi­na- Es­pa­ña Le­ti­cia Chen da va­rias cla­ves más en es­te sen­ti­do: «Chi­na ha en­ca­re­ci­do mu­cho las ma­te­rias pri­mas, ade­más de ha­ber subido el coste de la mano de obra. Sin em­bar­go, en Eu­ro­pa, des­pués de es­tos años de cri­sis los pre­cios han ba­ja­do bas­tan­te. Al su­mar pro­duc­tos en­ca­re­ci­dos más lo que su­po­ne el coste del trans­por­te pa­ra im­por­tar­los des­de Chi­na has­ta Es­pa­ña, ves que real­men­te no va­le la pe­na, es me­jor com­prar al­gu­nos pro­duc­tos en Eu­ro­pa». No hay más que en­trar en una tien­da pa­ra com­pro­bar­lo.

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