Se ofre­ce fá­bri­ca de te­le­vi­so­res

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - CARTAS DESDE EL MUNDO - María Signo

El due­ño de Mi­var, una his­tó­ri­ca em­pre­sa ita­lia­na, quie­re ce­der a em­pre­sa­rios asiá­ti­cos su com­ple­jo in­dus­trial, pa­ra­do des­de el 2013 A cam­bio, pi­de que se em­plee a 1.200 mi­la­ne­ses

«Se­ño­res em­pre­sa­rios asiá­ti­cos, sois los úni­cos cons­truc­to­res de com­po­nen­tes elec­tró­ni­cos. Ve­nid a ver las ven­ta­jas que po­dréis te­ner mon­tan­do en Ita­lia tres mi­llo­nes de vues­tros te­le­vi­so­res al año. La Mi­var os con­ce­de­rá el uso gra­tui­to de un com­ple­jo in­dus­trial úni­co en el mun­do». Así em­pie­za la car­ta abier­ta que Car­lo Vi­chi ha pu­bli­ca­do ha­ce unos días en la web de su em­pre­sa, Mi­var, his­tó­ri­co fa­bri­can­te de te­le­vi­sio­nes ita­liano que des­de el 20 de di­ciem­bre del 2013 en que pro­du­jo su úl­ti­mo apa­ra­to, per­ma­ne­ce ce­rra­do.

La cu­rio­sa invitación no ha pa­sa­do inad­ver­ti­da en Ita­lia, aun­que di­fí­cil­men­te lle­ga­rá a su des­ti­na­ta­rio, el pre­si­den­te de Sam­sung, que en es­tos días vi­ve mo­men­tos di­fí­ci­les en su país, Corea del Sur, por su im­pli­ca­ción en un es­cán­da­lo de co­rrup­ción. A sus 94 años, el pe­cu­liar pro­pie­ta­rio de Mi­var, Car­lo Vi­chi, no se da por ven­ci­do pa­ra in­ten­tar reac­ti­var una em­pre­sa que du­ran­te mu­chos años fue pro­ta­go­nis­ta del bum eco­nó­mi­co ita­liano.

Gra­cias a él, la te­le­vi­sión in­va­dió las ca­sas de los ita­lia­nos con apa­ra­tos a tu­bo ca­tó­di­co de óp­ti­ma ca­li­dad y a pre­cios muy com­pe­ti­ti­vos. No ha­bía salón, co­ci­na o dor­mi­to­rio don­de no hu­bie­ra una te­le­vi­sión Mi­var, pri­me­ro en blanco y ne­gro y más tar­de en co­lor. En sus me­jo­res mo­men­tos, la em­pre­sa lle­gó a fa­bri­car 5.460 te­le­vi­so­res al día, que al fi­nal del año su­ma­ban un mi­llón. En 1998 em­plea­ba a 1.000 per­so­nas, mien­tras su cuo­ta de mer­ca­do en Ita­lia era del 35 %.

La em­pre­sa ha­bía na­ci­do en ple­na pos­gue­rra con Vi­chi, quien nun­ca ha ne­ga­do sus sim­pa­tías por el Du­ce, que en el dor­mi­to­rio de su ca­sa de Mi­lán mon­ta­ba y re­pa­ra­ba ra­dios. Po­co a po­co, la em­pre­sa cre­ció, pe­ro con la lle­ga­da de la te­le­vi­sión en los años 60, Vi­chi cam­bió la pro­duc­ción de una em­pre­sa que ya da­ba tra­ba­jo a 200 per­so­nas, y se cen­tró en la fa­bri­ca­ción de apa­ra­tos te­le­vi­si­vos.

En los ochen­ta, mien­tras po­co a po­co de­sa­pa­re­cen las em­pre­sas ita­lia­nas de tec­no­lo­gía arras­tra­das por el ci­clón de los pro­duc­tos que lle­ga­ban de Orien­te, la Mi­var no so­lo re­sis­te sino que vi­ve sus mo­men­tos de gloria gra­cias a la lle­ga­da de la te­le­vi­sión en co­lor. Es en­ton­ces cuan­do Vi­chi de­ci­de po­ner en prác­ti­ca un sue­ño que años des­pués se­rá la cau­sa de su rui­na: cons­truir un enor­me com­ple­jo in­dus­trial a las afue­ras de Mi­lán. Se­rá una fá­bri­ca mo­de­lo, co­lo­ca­da en una po­si­ción es­tra­té­gi­ca, cer­ca del ae­ro­puer­to de Mal­pen­sa, y pen­sa­da pa­ra dar tra­ba­jo a 1.200 per­so­nas en una su­per­fi­cie de 120.000 me­tros cua­dra­dos, de los que 44.000 los ocu­pa­ban las na­ves de pro­duc­ción, 30.000 el apar­ca­mien­to y 60.000 un par­que. To­do ello pa­ga­do por el pro­pio Vi­chi, que in­vier­te en su fá­bri­ca to­dos los be­ne­fi­cios.

AJUS­TE DE PLAN­TI­LLA

Con lo que no con­ta­ba el em­pre­sa­rio era con la lle­ga­da de la tec­no­lo­gía Led y de la des­pia­da­da com­pe­ten­cia chi­na y co­rea­na. En el 2000 em­pie­za la cri­sis con la nueva fá­bri­ca ape­nas inau­gu­ra­da. Mi­var tie­ne que ba­jar pre­cios y por pri­me­ra vez en su his­to­ria tie­ne que ha­cer un ajus­te de plan­ti­lla. Los nue­vos mo­de­los LCD que em­pie­za a pro­du­cir en el 2005 no tie­nen el éxi­to es­pe­ra­do y Vi­chi se ve obli­ga­do a ce­rrar en el 2013, aun­que en la enor­me fá­bri­ca aún que­dan hoy al­gu­nos tra­ba­ja­do­res que se ocu­pan del ser­vi­cio téc­ni­co.

En aquel mo­men­to, el em­pre­sa­rio ya hi­zo una pri­me­ra llamada a los fa­bri­can­tes de te­le­vi­sio­nes: «Si una so­cie­dad se­ria acep­ta ha­cer te­le­vi­so­res en Ita­lia, yo le ofrez­co gra­tis mi nueva fá­bri­ca nun­ca usa­da. No quie­ro ni un cén­ti­mo, so­lo que em­plee a 1.200 ita­lia­nos, mi­la­ne­ses. Es­to es lo que quie­ro: ver son­reír de nue­vo a mi gen­te», de­cla­ra­ba en el 2013. Aho­ra lo in­ten­ta de nue­vo, es­ta vez con los co­rea­nos… ¿Acep­ta­rán la pro­pues­ta?

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