«Ver fe­liz a mi pa­dre ir to­dos los días a tra­ba­jar me ayu­dó a de­ci­dir­me»

JO­SÉ CON­DE VALES Y MA­RÍA CON­DE RO­DRÍ­GUEZ JE­FE DE SER­VI­CIO DE CI­RU­GÍA Y CIRUJANA DEL HU­LA

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - EN PORTADA - Do­lo­res Ce­la

Jo­sé Con­de Vales, je­fe de ci­ru­gía del HU­LA, y su hi­ja Ma­ría Con­de Ro­drí­guez han com­par­ti­do mu­chas ho­ras de qui­ró­fano jun­tos des­de que ella com­ple­tó su for­ma­ción fue­ra del hos­pi­tal lu­cen­se, tras ro­tar por va­rios cen­tros de Es­ta­dos Uni­dos. Lle­van dos años tra­ba­jan­do co­do con co­do en el com­ple­jo lu­cen­se. Am­bos hacen ba­lan­ce po­si­ti­vo de la ex­pe­rien­cia. El pa­dre, que es ci­ru­jano des­de el año 1983, ase­gu­ra que no in­flu­yó para na­da en la de­ci­sión de Ma­ría al ele­gir la es­pe­cia­li­dad. Ella es una de las dos ci­ru­ja­nas del HU­LA for­ma­das para rea­li­zar in­ter­ven­cio­nes qui­rúr­gi­cas con hi­per­ter­mia in­tra­pe­ri­to­neal, que per­mi­te apli­car qui­mio­te­ra­pia en qui­ró­fano. El de Lu­go es el ter­cer hos­pi­tal ga­lle­go que em­plea es­ta téc­ni­ca.

Ma­ría Con­de re­co­no­ce que eli­gió la mis­ma es­pe­cia­li­dad que su pa­dre «por­que lo veía ir a tra­ba­jar to­dos los días fe­liz y nun­ca de mal hu­mor, ni si­quie­ra cuan­do vol­vía de las guar­dias can­sa­do». «Es muy re­con­for­tan­te —con­fie­sa aho­ra— ir al tra­ba­jo en esas con­di­cio­nes y él me ha trans­mi­ti­do esa for­ma de ha­cer­lo».

La jo­ven cirujana, que re­co­no­ce que le gus­ta­ría que la sa­ga fa­mi­liar con­ti­nua­ra y se pro­lon­ga­ra en su des­cen­den­cia, ase­gu­ra que Con­de Vales «no in­flu­yó ni pre­sio­nó» en su de­ci­sión. In­sis­tió en que la to­mó de for­ma me­di­ta­da y libre en los úl­ti­mos años de ca­rre­ra, que fue cuan­do se dio cuen­ta de qué era lo que le gus­ta­ba real­men­te y a lo que que­ría de­di­car­se.

El je­fe de ser­vi­cio del HU­LA con­fie­sa que, cuan­do se lo co­mu­ni­có, «me sen­tí re­con­for­ta­do por­que des­cu­brí que iba a ser ca­paz de que­rer a la pro­fe­sión co­mo la quie­ro yo por­que los ci­ru­ja­nos so­mos una es­pe­cie di­fe­ren­te al res­to».

«Creo que fui ca­paz —ar­gu­men­ta Con­de— de trans­mi­tir­le no so­lo co­no­ci­mien­tos, sino de que apren­die­ra de los erro­res». «Me gus­ta mu­cho la do­cen­cia —aña­de— y es­tar ro­dea­do de ad­jun­tos jó­ve­nes es muy gra­ti­fi­can­te. Y si es de mi hi­ja, to­da­vía más». Ma­ría de­fi­ne a su je­fe de ser­vi­cio y pro­ge­ni­tor co­mo un pro­fe­sio­nal «prác­ti­co, re­so­lu­ti­vo y di­ver­ti­do».

«Creo que fui ca­paz de trans­mi­tir­le a mi hi­ja no so­lo co­no­ci­mien­tos, sino que apren­die­ra de los erro­res»

| ALBERTO LÓPEZ

Jo­sé y Ma­ría Con­de ejer­cen la ci­ru­gía en el hos­pi­tal de Lu­go.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.