Adiós ve­llo pa­ra siem­pre

Los tra­ta­mien­tos con luz pul­sa­da eli­mi­nan el ve­llo cor­po­ral de for­ma per­ma­nen­te y pue­den ha­cer­se de for­ma se­gu­ra en casa. He­mos pro­ba­do uno de es­tos sis­te­mas y es­tos son los re­sul­ta­dos.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Salud - - Estética - TEX­TO: JA­VIER AR­MES­TO

La Luz Pul­sa­da In­ten­sa (IPL), al igual que los pul­sos de luz lá­ser, lle­ga a la raíz del pe­lo a tra­vés de la me­la­ni­na. Esta es­ti­mu­la­ción pro­vo­ca da­ños en la raíz que, tras va­rias se­sio­nes de tra­ta­mien­to, fre­nan el cre­ci­mien­to de nue­vo ve­llo. La di­fe­ren­cia fun­da­men­tal en­tre la IPL y el lá­ser es que la pri­me­ra con­sis­te en una fuen­te de luz pul­sa­da de ban­da an­cha, mien­tras que el se­gun­do es una fuen­te de luz cohe­ren­te mo­no­cro­má­ti­ca. El lá­ser es más rá­pi­do y re­sul­ta ade­cua­do pa­ra los to­nos de piel más os­cu­ros, pe­ro la luz pul­sa­da es igual de efi­caz —es­pe­cial­men­te con ve­llo os­cu­ro y piel cla­ra— y no es ne­ce­sa­rio acu­dir a un cen­tro es­pe­cia­li­za­do pa­ra uti­li­zar­la.

El Braun Silk-ex­pert es uno de los sis­te­mas de de­pi­la­ción IPL de re­fe­ren­cia, ap­to pa­ra los dos se­xos aun­que en los hom­bres se re­co­mien­da uti­li­zar des­de los hom­bros hacia aba­jo (pe­cho, es­pal­da, bra­zos, ab­do­men y pier­nas), no en el ros­tro, el cue­llo o la zona ge­ni­tal.

El tra­ta­mien­to ini­cial du­ra en­tre 4 y 12 se­ma­nas —se apli­ca una vez ca­da sie­te días— y des­pués, de­pen­dien­do el ci­clo de cre­ci­mien­to del ve­llo (va­ría en ca­da per­so­na y la zona del cuer­po: las axi­las, el ex­tre­mo in­fe­rior de las pier­nas y la zona del bi­ki­ni son las par­tes que más tar­dan), pue­de ser ne­ce­sa­rio re­pe­tir­lo pa- ra ob­te­ner re­sul­ta­dos óp­ti­mos y man­te­ner­los en el tiem­po. El fun­cio­na­mien­to es muy sen­ci­llo: pri­me­ro hay que ra­su­rar com­ple­ta­men­te el ve­llo con una ma­qui­ni­lla; a con­ti­nua­ción en­chu­fa­mos la Braun Silk-ex­pert y si­tua­mos la bo­qui­lla to­tal­men­te en con­tac­to con la piel (so­lo fun­cio­na si es­tá com­ple­ta­men­te pe­ga­da), pul­sa­mos el bo­tón y em­pie­za a tra­ba­jar. Pa­ra las áreas más gran­des del cuer­po, el mo­do des­li­za­mien­to per­mi­te ha­cer pa­sa­das am­plias man­te­nien­do pul­sa­do el bo­tón. No pro­du­ce pi­cor, ni en­ro­je­ce la epi­der­mis y los re­sul­ta­dos se ven al ca­bo de va­rios me­ses. La de­pi­la­ción IPL es más efec­ti­va en to­nos de piel en­tre cla­ros e in­ter­me­dios, con un co­lor de ve­llo en­tre ru­bio na­tu­ral y cas­ta­ño os­cu­ro o ne­gro. No fun­cio­na en ve­llo muy ru­bio, pe­li­rro­jo, gris o blan­co, ya que su re­du­ci­da can­ti­dad de me­la­ni­na no ab­sor­be la luz.

La bom­bi­lla du­ra 6 años y el dis­po­si­ti­vo es­tá pre­pa­ra­do pa­ra aguan­tar 300.000 flas­hes, alar­gan­do su vi­da más de 15 años.

Tres ni­ve­les Pa­ra las zo­nas sen­si­bles o si es la pri­me­ra vez se pue­de uti­li­zar los mo­dos sua­ve o ex­tra­sua­ve. El tono de la piel va­ría se­gún la zona del cuer­po, así que un sen­sor lo mi­de de for­ma con­ti­nua (80 ve­ces por se­gun­do) y adap­ta au­to­má­ti­ca­men­te la in­ten­si­dad de la luz pul­sa­da pa­ra una ma­yor efi­ca­cia y se­gu­ri­dad.

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