«En 60 años de ban­que­ro siem­pre he oí­do eso de que es­tá­ba­mos en un mo­men­to di­fí­cil»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Economía -

Ja­vier Etcheverría es un ban­que­ro al­go atí­pi­co. De en­tra­da, lo es de cu­na, pe­ro no de for­ma­ción. «Yo es­tu­dié De­re­cho, no Eco­no­mía, y siem­pre de­cía en el Etcheverría: ‘No­so­tros va­mos muy bien por­que no tenemos eco­no­mis­tas’ [ríe]. Que me per­do­nen los eco­no­mis­tas». Él tra­ba­jó un tiem­po co­mo abo­ga­do en su ciu­dad, pe­ro lle­va­ba el ne­go­cio den­tro; des­de pe­que­ño, re­cuer­da, su pa­dre le con­ta­ba lo que ha­cía en la en­ti­dad. «Al fi­nal, hi­ce de to­do en el ban­co, era el con­ser­je y el pre­si­den­te a la vez, y así pu­de ver to­do». La ban­ca, de­fien­de el úl­ti­mo de la sa­ga de los Etcheverría, «es un ofi­cio».

—Pues es un ofi­cio que ha cam­bia­do mu­chí­si­mo des­de que us­ted en­tró.

—Ima­gí­ne­se: cuan­do yo em­pe­cé ha­bía una do­ce­na de pe­que­ños ban­que­ros por to­da Ga­li­cia, des­de Ri­ba­da­via has­ta Cee. Y de to­dos esos, so­lo que­da­mos los Etcheverría. Es más, cuan­do hi­ci­mos la úl­ti­ma ope­ra­ción [la en­tra­da en Abanca] en to­da Es­pa­ña so­lo que­dá­ba­mos no­so­tros y la ban­ca Pue­yo, en Ex­tre­ma­du­ra.

—Ha cam­bia­do no so­lo por las fa­mi­lias, sino por la ma­ne­ra de tra­ba­jar...

—Sí, pe­ro no­so­tros siem­pre he­mos si­do una en­ti­dad que po­nía al clien­te en el cen­tro de la ope­ra­ti­va. Y al­go de eso he­mos ino­cu­la­do a Abanca. Hay que ayu­dar­le en to­do. No so­lo so­mos fi­nan­cia­do­res, so­mos con­se­je­ros. Yo he si­do has­ta al­ba­cea de al­gu­nos clien­tes...

—De esos que co­no­cía al clien­te por nom­bre y ape­lli­do.

—Y a su pa­dre. Y a su abue­lo. Re­cuer­do cuan­do inau­gu­ra­mos un cam­bio en Oza dos Ríos ha­bía gen­te y les de­cía que es­ta­ba en­can­ta­do de ver a los Ges­tal, a los Gar­cía... Por­que sus pa­dres y sus abue­los ha­bían si­do ya clien­tes, y se man­te­nía esa tra­di­ción. En­ton­ces era mu­cho más gra­to que aho­ra.

—Aho­ra es­tán en un mo­men­to com­pli­ca­do. Us­ted empezó en aquel un ne­go­cio tra­di­cio­nal de dar y pres­tar di­ne­ro en las ofi­ci­nas, y aho­ra to­do se mue­ve por el mó­vil, con Goo­gle o Fa­ce­book de­trás. Na­da que ver.

—Yo siem­pre, en 60 años de ban­que­ro que lle­vo, he oí­do eso de que es­ta­mos en un mo­men­to com­pli­ca­do. Así que to­do es­to me lo to­mo, no a la li­ge­ra, pe­ro sí con pers­pec­ti­va. El Etcheverría vi­vió la pos­gue­rra es­pa­ño­la, dos gue­rras mun­dia­les y más atrás, o las cri­sis de los años 70... Hay que ver­lo co­mo un es­tí­mu­lo pa­ra se­guir ade­lan­te. Aho­ra el pro­ble­ma son los ti­pos de in­te­rés, que son muy ba­jos.

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