El Atlan­tic Fest abre con éxi­to la gran tem­po­ra­da de con­cier­tos en Ga­li­cia

Los Pla­ne­tas ele­va­ron a su má­xi­mo es­plen­dor a un fes­ti­val que fue so­bre rue­das

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Cultura - MA­RI­NA SANTALÓ

Ya so­lo que­dan sie­te pa­ra­das obli­ga­to­rias. El pri­me­ro de los ocho fes­ti­va­les Rías Bai­xas apa­ga las lu­ces. El Atlan­tic Fest de­ja el lis­tón muy al­to, un lis­tón que ayu­dó a su­bir la ban­da gra­na­di­na Lo Pla­ne­tas, que ate­rri­zó el sá­ba­do en A Illa de Arou­sa con pun­tua­li­dad bri­tá­ni­ca: «El hom­bre lla­ma Dios a to­do lo que no co­no­ce [...] Si le cam­bias el nom­bre lo que con­si­gues es par­tir­nos en ban­dos» co­men­zó a so­nar a las 22.00 ho­ras. La dis­per­sión que pre­do­mi­nó du­ran­te la tar­de dio pa­so a la con­cen­tra­ción de la mul­ti­tud en el es­ce­na­rio prin­ci­pal del fes­ti­val. Cam­bian­do las per­so­nas por co­ches, se vi­vió la mis­ma es­ce­na que en la enor­me ex­pla­na­da ha­bi­li­ta­da co­mo apar­ca­mien­to: re­sul­tó com­pli­ca­do ha­cer­se un hue­co. En am­bos ca­sos, los úl­ti­mos en lle­gar tu­vie­ron que ti­rar ha­cia el fi­nal. Los 5.000 ha­bi­tan­tes de A Illa bien ca­bían ayer en el Atlan­tic Fest.

Los la­te­ra­les se con­vir­tie­ron en un buen lu­gar pa­ra co­bi­jar­se. Aun­que hi­zo fres­co, fue­ron mu­chos los que si­guie­ron el con­cier­to des­de fue­ra del pe­lo­tón. Los más pe­que­ños en­con­tra­ron en es­tos már­ge­nes un lu­gar pa­ra mo­ver­se sin di­fi­cul­tad. Aguan­ta­ron co­mo cam­peo­nes. Fue un fes­ti­val de fa­mi­lia por el día, pe­ro tam­bién por la no­che. Los Pla­ne­tas pue­den pre­su­mir do­ble­men­te de su pú­bli­co arou­sano: La fi­de­li­dad de quie­nes les co­no­cen des­de que, allá por los no­ven­ta, se de­ja­ban la voz ta­ra­rean­do «tú y yo de via­je por el sol, en una nueva di­men­sión» y de te­ner una nueva ge­ne­ra­ción que bai­la con ellos vein­te años des­pués.

Ame­lia Blan­co tie­ne so­lo cin­co años pe­ro ya dis­fru­ta de la mú­si­ca. Tie­ne tam­bién una can­ción Los Pla­ne­tas mo­vi­li­za­ron a to­do el pú­bli­co al es­ce­na­rio prin­ci­pal. pre­fe­ri­da, «Hie­rro y ní­quel», del úl­ti­mo dis­co de los gra­na­di­nos. Sus pa­dres le han con­ta­gia­do su pa­sión por la ban­da y por su evo­lu­ción «más fla­men­ca». «Nos gus­ta el to­que de los úl­ti­mos dis­cos, me­jo­ran con los años», cuen­ta Juan Blan­co, que acu­dió al Atlan­tic Fest jun­to a su mu­jer, Mar Me­di­na, y su hi­ja pa­ra vol­ver a ver a los ca­be­za de car­tel. Mien­tras él ha­bla, la pe­que­ña ta­ra­rea esas le­tras del úl­ti­mo dis­co con la que Los Pla­ne­tas abrie­ron su ac­tua­ción.

El pri­mer sen­ci­llo de Zo­na tem­po­ral­men­te au­tó­no­ma tam­po­co tar­dó en lle­gar. Es­pí­ri­tu Olím­pi­co la te­nían to­dos apren­di­das: el ví­deo de pre­sen­ta­ción del fes­ti­val es­tá pro­ta­go­ni­za­do por la ver­sión que la Co­ral Po­li­fó­ni­ca de A Illa hi­zo de la can­ción. Pron­to fue­ron in­ter­ca­lan­do es­tos te­mas con otros más clá­si­cos. La ma­nos se al­za­ron y ya se que­da­ron por les nu­bes du­ran­te la si­guien­te ac­tua­ción: El gru­po Lo­ri Me­yers dio la ra­zón a to­dos aque­llos que les es­pe­ra­ron im­pa­cien­tes con la cer­te­za de que nun­ca de­frau­dan en los di­rec­tos. La pues­ta en es­ce­na fue fan­tás­ti­ca des­de el mi­nu­to uno. Con Lu­ces de neón no hu­bo co­lor que no bri­lla­se so­bre el es­ce­na­rio. Unas lu­ces que fue­ron cam­bian­do con ca­da te­ma y que ilu­mi­na­ron la no­che is­le­ña. Tras ellos, Má­xi­mo Park pu­so un pun­to y se­gui­do a un fes­ti­val que con­ti­nuó ayer por el cen­tro de A Illa y que pa­re­ce pre­sa­giar que es­te ve­rano la ofer­ta fes­ti­va­le­ra en Ga­li­cia vol­ve­rá a ser to­do un éxi­to. Una ofer­ta va­ria­da en la que el Atlan­tic Fest es­tá sa­bien­do di­fe­ren­ciar­se: To­dos, in­clu­so los más pe­que­ños, ca­ben en él.

MÓNICA IRAGO

La segunda edi­ción del fes­ti­val de A Illa de Arou­sa aglu­ti­nó a más pú­bli­co que la inau­gu­ral.

M. I.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.