«Nos acer­ca­mos más de una vez a la puer­ta pa­ra ver si no­tá­ba­mos al­go, pe­ro no ha­bía olor»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Galicia -

«Sa­bía­mos que le ha­bía pa­sa­do al­go. Te­nía­mos la cer­te­za. Lo que no sa­bía­mos era si es­ta­ba muer­ta en ca­sa, si se ha­bía ti­ra­do por un acan­ti­la­do... Lo que nos des­co­lo­ca­ba un po­co es que en nin­gún mo­men­to no­ta­mos olor por la des­com­po­si­ción del ca­dá­ver». Es­te he­cho que cons­ta­tan los ve­ci­nos tam­bién sor­pren­dió ayer a los agen­tes de la Guar­dia Ci­vil que acu­die­ron al pi­so tras la de­nun­cia por la des­apa­ri­ción de Ma­ría del Ro­sa­rio. De he­cho, el fuer­te olor que des­pren­den los ca­dá­ve­res se cue­la por tu­be­rías, por los hue­cos de ven­ti­la­ción de los ba­ños, por de­ba­jo de las puer­tas e in­clu­so por los en­chu­fes. Pe­ro eso no pasó en el 2.0 C. «El an­te­rior con­ser­je y yo nos acer­ca­mos más de una vez a la puer­ta pa­ra ver si no­tá­ba­mos al­go, al­gún olor. Pe­ro na­da...», in­di­ca una ve­ci­na del in­mue­ble.

Ma­ría del Ro­sa­rio es­ta­ba di­vor­cia­da y no es­ta­ba tra­ba­jan­do. Eso es, al me­nos, lo que ayer co­men­ta­ban los ve­ci­nos. Tam­bién de­cían que la ma­dre, que fa­lle­ció a fi­na­les del 2009, es­ta­ba ju­bi­la­da y que en su mo­men­to tra­ba­jó en el Com­ple­jo Hos­pi­ta­la­rio Uni­ver­si­ta­rio A Co­ru­ña (Chuac). La úl­ti­ma vez que se su­po al­go de Ma­ría del Ro­sa­rio, al me­nos de for­ma ofi­cial y feha­cien­te, fue en el año 2010, cuan­do fue a ha­cer­se unos aná­li­sis al PAC de Cu­lle­re­do. A par­tir de ese mo­men­to na­die su­po na­da más de ella. «No sé más. No sé a qué se de­di­ca­ba. Creo que co­bra­ba al­gu­na in­va­li­dez. Tan­to la ma­dre co­mo la hi­ja te sa­lu­da­ban, pe­ro no ha­bía un tra­to muy fa­mi­liar con ellas. Es una des­gra­cia», la­men­ta­ba ayer una ve­ci­na.

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