Na­dal cae an­te un épi­co Mu­ller

Di­ce adiós a Wim­ble­don y pier­de la po­si­bi­li­dad de ser número uno el lu­nes

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Deportes - MA­NUEL SÁN­CHEZ

En el nue­vo Ra­fa Na­dal, ese que lle­ga a la fi­nal del Abier­to de Aus­tra­lia y ga­na Ro­land Ga­rros, se echa­ba de me­nos al­go que le ca­rac­te­ri­zó en el pa­sa­do. La ra­bia, la pa­sión, la ca­pa­ci­dad de su­fri­mien­to. Ga­nar en Pa­rís sin ce­der nin­gún set es­tá muy bien, pe­ro ha­cer­lo tras re­mon­tar, su­frir y ver­se al bor­de del abis­mo, es aún mejor. Es­ta vez no pu­do ser, Na­dal se que­dó a las puer­tas de la que po­dría ha­ber si­do la re­mon­ta­da más im­por­tan­te de su ca­rre­ra.

Pe­ro en­fren­te tu­vo a Gi­lles Mu­ller, que hi­zo el par­ti­do más in­creí­ble de su vi­da y se lle­vó su vic­to­ria más me­re­ci­da. El lu­xem­bur­gués de­rro­tó a Ra­fa Na­dal por 6-4, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13 y el es­pa­ñol se que­dó a las puer­tas de conseguir la cuar­ta he­roi­ci­dad de su vi­da tras ir aba­jo dos sets a ce­ro. Ade­más, el ba­lear ju­gó el quin­to par­cial más lar­go de su ca­rre­ra. El par­ti­do em­pe­zó mal. A Na­dal le cos­ta­ba acos­tum­brar­se al jue­go del zur­do. Mu­ller es uno de los ju­ga­do­res atí­pi­cos del cir­cui­to y su te­nis se ba­sa en un sa­que po­ten­te y co­lo­ca­do y las cons­tan­tes subidas a la red.

No las veía ve­nir Na­dal, aun­que en­tre sa­que y vo­lea fue él quien tu­vo la pri­me­ra opor­tu­ni­dad de quie­bre, pe­ro no el primero que la apro­ve­chó. El ba­lear no con­vir­tió en el quin­to jue­go y Mu­ller sí lo hi­zo en el sex­to. Ce­rró Mu­ller el set (6-4) y el se­gun­do set dis­cu­rrió igual. Pri­me­ras opor­tu­ni­da­des de ro­tu­ra pa­ra Na­dal en el oc­ta­vo jue­go, las sal­va Mu­ller y rom­pe en el si­guien­te set. 0-2 a sets y Na­dal en ese fino lí­mi­te en­tre la épica y el desas­tre. El ma­na­co­ren­se ne­ce­si­ta­ba un break que le die­se un respiro y que des­es­ta­bi­li­zar­se al sa­ca­dor lu­xem­bur­gués. En cuan­to lo con­si­guió (cuar­to jue­go del ter­cer set), a Mu­ller se le vino el mun­do en­ci­ma. Se le abrie­ron las cos­tu­ras y se le vie­ron las ca­ren­cias. Su re­vés em­pe­zó a ser en­de­ble y Na­dal le­yó su sa­que con ma­yor cla­ri­dad. To­do uni­do a una sus­tan­cial me­jo­ra en el jue­go del es­pa­ñol, que al sa­que co­men­zó a en­ca­de­nar un ace tras otro, has­ta un to­tal de 23, ré­cord en su ca­rre­ra.

A me­di­da que Mu­ller se em­pe­que­ñe­cía, Na­dal cre­cía ca­da vez más, has­ta prác­ti­ca­men­te de­vo­rar al sa­ca­dor con la hier­ba de Wim­ble­don como guar­ni­ción. Tras ce­rrar el ter­ce­ro (3-6), el zur­do de Ma­na­cor rom­pió en el quin­to jue­go del cuar­to par­cial e igua­ló (4-6).

Sin tie break en el quin­to, el par­ti­do po­día du­rar has­ta que uno de los dos se des­va­ne­cie­se. Y Na­dal es­tu­vo a pun­to en cua­tro oca­sio­nes. Sal­vó cua­tro bo­las de par­ti­do y co­que­teó con el abis­mo en in­con­ta­bles oca­sio­nes. Se vino en­ton­ces una mon­ta­ña ru­sa, un se­gun­do par­ti­do den­tro del encuentro. Na­dal co­men­zó seis jue­gos con­se­cu­ti­vos con 0-15 y los sal­vó to­dos, es­pe­ran­do su opor­tu­ni­dad. Las po­cas que tu­vo las sol­ven­tó el lu­xem­bur­gués, que me­re­ce to­do el mé­ri­to po­si­ble. Si al­guien se acer­có a la vic­to­ria fue él. En el jue­go número 28 tu­vo la quin­ta bo­la de par­ti­do y un gol­pe lar­go de Na­dal le dio la mejor vic­to­ria de su vi­da.

La de­rro­ta im­pi­de a Na­dal ser número uno el lu­nes, por lo que esa ba­ta­lla que­da en ma­nos de Mu­rray y Djo­ko­vic (cu­yo par­ti­do fue apla­za­do a hoy). Ayer tam­bién, el es­co­cés, de­fen­sor del tí­tu­lo, ga­nó a Be­noit Pai­re (7-6, 6-4 y 6-4) y Fe­de­rer a Gri­gor Di­mi­trov (6-4, 6-2 y 6-4).

El ba­lear sal­vó cua­tro bo­las de par­ti­do, y tu­vo sus opor­tu­ni­da­des en el quin­to set Andy Mu­rray y No­vak Djo­ko­vic es­tán en cuar­tos tras de­rro­tar a Pai­re y Di­mi­trov

GLYN KIRK AFP

Ra­fael Na­dal, con­tra­ria­do des­pués de per­der en cin­co ho­ras an­te Gi­lles Mu­ller.

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