«No­so­tros da­mos un pro­duc­to me­nos fo­ca­li­za­do que cu­bre ne­ce­si­da­des más ge­ne­ra­les de un hogar»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Alta Definición - L. G. V.

Tras sie­te años con la an­ti­gua pla­ta­for­ma, la com­pa­ñía R pre­ten­de ha­cer una re­vo­lu­ción en Ga­li­cia con su des­co 4K: diez ve­ces más po­ten­te que el sis­te­ma an­te­rior y con la in­clu­sión de «apps» que se con­vier­ten en ca­na­les de te­le­vi­sión. Y es que co­mo ase­gu­ra An­to­nio Ro­drí­guez del Co­rral, di­rec­tor de in­no­va­ción de R, «la te­le­vi­sión evo­lu­cio­na y ca­da vez so­mos más ex­qui­si­tos a la ho­ra de es­co­ger qué ve­mos», no obs­tan­te, apun­ta: «Eso de sen­tar­se en el so­fá y ver en la te­le ‘lo que te echen’ no va a mo­rir».

—En su com­pa­ñía si­guen con fuer­za la ten­den­cia de la te­le­vi­sión a la car­ta. ¿Les preo­cu­pa que pla­ta­for­mas co­mo Net­flix o HBO se que­den con par­te del pas­tel?

—No, por­que no com­pe­ti­mos di- rec­ta­men­te. Es­te ti­po de pro­duc­tos se di­ri­gen a seg­men­tos de po­bla­ción muy con­cre­tos. A una fa­mi­lia Net­flix, por ejem­plo, no le va­le. No­so­tros en cam­bio ofre­ce­mos ca­na­les pa­ra ni­ños, de de­por­tes, de co­ci­na. Se pue­de de­cir que da­mos pro­duc­to me­nos fo­ca­li­za­do pe­ro que cu­bre ne­ce­si­da­des más ge­ne­ra­les en un hogar con va­rios miem­bros.

—Hay quien pien­sa que la te­le­vi­sión tra­di­cio­nal, eso de sen­tar­se y ver qué hay, es­tá abo­ca­do al fra­ca­so.

—Yo soy de otra teo­ría to­tal­men­te dis­tin­ta. A la te­le­vi­sión ‘de to­da la vi­da’ le que­dan aún mu­chos años. Igual que la ra­dio o el fax si­guen hoy en nues­tras vi­das, lo se­gui­rá la te­le­vi­sión. La tec­no­lo­gía ha ser­vi­do pa­ra per­mi­tir­nos ver sie­te ca­pí­tu­los se­gui­dos de nues­tra se­rie fa­vo­ri­ta si que­re­mos, pe­ro eso no siem­pre es lo ape­te­ci­ble por­que hay que bus­car. Mu­cha gen­te lle­ga can­sa­do a ca­sa y a ve­ces no quie­re ni pen­sar qué ver. Y creo que es­to va a se­guir ocu­rrien­do.

—No obs­tan­te, uno de sus pro­duc­tos es­tre­lla, «Re­bo­bi­na», se ba­sa en la se­lec­ción de con­te­ni­dos.

—Por­que es una he­rra­mien­ta muy útil que a la gen­te le en­can­ta. De he­cho, un día en­tre las ocho de la tar­de y las do­ce de la no­che te­ne­mos 700.000 re­pro­duc­cio­nes en «Re­bo­bi­na», y ha­ce diez años eran ce­ro. Pe­ro el otro mo­de­lo de te­le­vi­sión no va a mo­rir.

—Y aho­ra, con el des­co 4K de R, en la te­le­vi­sión se pue­den ver has­ta apli­ca­cio­nes.

—Las apli­ca­cio­nes se con­vier­ten en ca­na­les de te­le­vi­sión. Con Twit­ter, por ejem­plo, si se ac­ce­de a tra­vés de es­te des­co, cam­bia el for­ma­to y se po­drán ver los ví­deos en la te­le. Ade­más, es­te dis­po­si­ti­vo lle­va­rá otras fun­cio­nes. Así, si el clien­te quie­re el des­co po­drá ser uno más de la do­mó­ti­ca y se le po­drá pe­dir, se me ocu­rre, que mues­tre las gra­ba­cio­nes de las cá­ma­ras en la te­le. Tam­bién se pue­den ha­cer bús­que­das por voz o lan­zar fo­tos. Es un equi­po muy mo­der­ni­za­do; tie­ne co­sas que te es­pe­ras pe­ro que no es­tán en nin­gún ope­ra­dor.

Ro­drí­guez del Co­rral.

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