Barbanza tie­ne 19.000 pe­rros con chip, 8.100 más que ni­ños en edad es­co­lar

La di­fe­ren­cia se agra­va, a fa­vor de las mas­co­tas, en Ma­za­ri­cos, Lou­sa­me y Ou­tes

La Voz de Galicia (Barbanza) - - La Voz De Galicia - P. CALVEIRO

Es sá­ba­do por la tar­de. El sol ya ha caí­do y las pla­yas se va­cían. En uno de los par­ques in­fan­ti­les que hay en el pa­seo de Co­ro­so hay cua­tro pe­rros co­rre­tean­do de un la­do pa­ra el otro y so­lo un chi­qui­llo ju­gan­do en el to­bo­gán. La es­tam­pa res­pon­de a la reali­dad que se vi­ve en los ho­ga­res bar­ban­za­nos, en don­de ca­da vez hay me­nos re­to­ños y son más las mas­co­tas. Se­gún los da­tos del Re­xis­tro Ga­le­go de Ani­mais de Com­pa­ñía (Re­giac), el cen­so de ca­nes iden­ti­fi­ca­dos con chip ya su­pera en 8.107 al de los ni­ños en edad es­co­lar en la co­mar­ca.

Da­vid Lou­rei­ro, un ve­cino de Barbanza afin­ca­do en la zo­na ha­ce al­go cer­ca de un año, ex­pli­ca que aun­que lle­va más de tres con su pa­re­ja, co­mo tan­tos otros jó­ve­nes, no es­tán en si­tua­ción de te­ner un ni­ño por cir­cuns­tan­cias eco­nó­mi­cas. El mer­ca­do la­bo­ral es pre­ca­rio, se­ña­la, y no les ofre­ce la es­ta­bi­li­dad su­fi­cien­te co­mo pa­ra dar el pa­so. «Es una res­pon­sa­bi­li­dad que en es­te mo­men­to no po­de­mos asu­mir», di­ce. Sin em­bar­go, ha­ce tres me­ses en­tró en su ca­sa un ani­mal. «A los dos nos en­can­tan los pe­rros y, aun­que su­po­ne tam­bién sus gas­tos, po­de­mos ha­cer­nos car­go de ellos y pa­ra no­so­tros ya es un miem­bro más de la fa­mi­lia», in­di­ca.

Dis­tin­to es el ca­so de Laura So­bri­do, quien se es­ta­ble­ció en Ri­bei­ra ha­ce unos cua­tro años. Lle­gó con dos acom­pa­ñan­tes de cua­tro pa­tas. Uno de ellos se murió y «vino Noa en su lu­gar», cuen­ta, su úni­ca com­pa­ñe­ra de pa­seos des­pués de que fa­lle­cie­se tam­bién su otra mas­co­ta. Sin em­bar­go, aca­ba de te­ner un hi­jo: «Pa­ra mí nun­ca ha si­do un obs­tácu­lo el pe­rro pa­ra te­ner un ni­ño, co­mo su­ce­de en al­gu­nas fa­mi­lias, que in­clu­so se des­ha­cen de él. Una co­sa y otra se pue­den com­pa­ti­bi­li­zar».

Los más pe­rre­ros

El mu­ni­ci­pio ri­bei­ren­se es el que más pe­rros cen­sa­dos tie­ne (4.600), al ser tam­bién el de ma­yor po­bla­ción, lo que re­quie­re un es­fuer­zo ex­tra por par­te de la Po­li­cía Lo­cal pa­ra con­tro­lar es­te fe­nó­meno. En lo que va de año, se ins­tru­ye­ron nue­ve re­que­ri­mien­tos a due­ños que los lle­va­ban sin co­rrea y se de­nun­cia­ron a otros sie­te, ade­más de aten­der dos ca­sos de le­sio­nes por mor­de­du­ras y dos de po­si­ble mal­tra­to ani­mal.

La pro­por­ción de mas­co­tas res­pec­to al nú­me­ro de ha­bi­tan­tes se dis­pa­ra en Ma­za­ri­cos, Lou­sa­me y Rian­xo, ya que uno de ca­da cin­co ve­ci­nos con­vi­ve con un ani­mal. En el la­do con­tra­rio es­tá Mu­ros, don­de so­lo el 11 % de las ca­sas al­ber­ga tam­bién a un pe­rro.

Con to­do, si te­ne­mos en cuen­ta que los da­tos del Re­giac (el úni­co cen­so que exis­te) so­lo con­ta­bi­li­zan los ani­ma­les con chip, la ci­fra real es mu­cho ma­yor. Un in­di­ca­dor de cuán­to, es que el 80 % de los ca­nes que lle­gan a la úni­ca pe­rre­ra de la co­mar­ca no es­tán iden­ti­fi­ca­dos.

La san­gría po­bla­cio­nal que su­fren las zo­nas ru­ra­les con­tri­bu­ye a agra­var la di­fe­ren­cia que exis­te en­tre el nú­me­ro de ca­nes y el de ni­ños de has­ta 11 años, en edad es­co­lar. Así, en Ma­za­ri­cos, que pa­só de te­ner 779 me­no­res de 16 años a co­mien­zos de si­glo a los 284 ac­tua­les, los pe­rros ya tri­pli­can es­ta ci­fra. En Lou­sa­me ca­si tres por ca­da pe­que­ño es­co­la­ri­za­do y en Ou­tes o Rian­xo son el do­ble.

En los ho­ga­res noie­ses es don­de más equi­pa­ra­da es­tá es­ta pro­por­ción, con cer­ca de 1.700 pe­rros y 1.300 me­no­res de 12 años, se­gui­dos de los boi­ren­ses, con unos 2.800 fren­te a 2.036.

CAR­ME­LA QUEIJEIRO

En Ri­bei­ra el cen­so de ca­nes as­cien­de ya a 4.600 y el 17 % de los ve­ci­nos con­vi­ve con uno.

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