El Dé­por fi­cha a un cen­tral de ca­li­dad

El in­ter­na­cio­nal sui­zo Fa­bian Schär re­ca­la en el club a buen pre­cio en pre­vi­sión de la sa­li­da de Sid­nei

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Deportes - XUR­XO FER­NÁN­DEZ

Fa­bian Schär em­pe­zó a des­pe­dir­se del Hof­fen­heim con tiem­po. A las dos ho­ras del arran­que de la pa­sa­da Bun­des­li­ga. En la pri­me­ra jor­na­da ha­bía si­do ti­tu­lar fren­te al Leip­zig cuan­do el con­jun­to mi­la­gro em­pa­tó en ca­sa con los nue­vos ri­cos del tor­neo. En la se­gun­da, re­pi­tió en el on­ce, re­cién lle­ga­do de con­te­ner a Por­tu­gal con Sui­za. Co­rría el mi­nu­to 36 cuan­do Julian Na­gels­mann lo de­sig­nó co­mo el peón sa­cri­fi­ca­do; su equi­po caía 3-0 en Ma­gun­cia. El cam­bio sur­tió efec­to: los vi­si­tan­tes cam­bia­ron de sis­te­ma (ha­bían arran­ca­do con tres atrás) y aca­ba­ron igua­lan­do a cua­tro al Mainz. Schär no vol­vió a sa­lir de ini­cio has­ta la jor­na­da do­ce. Aguan­tó has­ta el des­can­so. El Hof­fe­neim caía de nue­vo y vol­vió a fir­mar ta­blas sin él so­bre el cés­ped. A par­tir de en­ton­ces, un pro­ble­ma en el ab­duc­tor (más de un mes de baja), ban­qui­llo, gra­da y mu­dan­za.

No hi­cie­ron bue­nas mi­gas el in­ter­na­cio­nal sui­zo y el téc­ni­co de mo­da. Qui­zá por la pre­co­ci­dad de am­bos. Na­gels­mann em­pe­zó a di­ri­gir al con­jun­to de Schär en fe­bre­ro del 2016, con 28 años. El en­tre­na­dor más jo­ven de la his­to­ria de la Bun­des­li­ga sal­vó a la es­cua­dra de un des­cen­so can­ta­do, y en el pro­ce­so aca­bó arrin­co­nan­do a su cen­tral, ti­tu­lar en so­lo la mi­tad de las úl­ti­mas ocho ci­tas, en­tre otras co­sas por pro­ble­mas fí­si­cos. Pe­se a te­ner do­si­fi­ca­do el tiem­po de jue­go, al za­gue­ro le dio tiem­po a mar­car un tan­to cla­ve (fren­te al Hert­ha); el úni­co en sus dos cam­pa­ñas en Ale­ma­nia. Ves­ti­gio de uno de los pun­tos fuer­tes que con so­lo 19 años le lle­va­ron al Ba­si­lea.

Schär tie­ne (o te­nía, al me­nos) gol. Hi­zo al­gu­nos en el mo­des­to equi­po de su ciu­dad (Wil, de so­lo 18.000 ha­bi­tan­tes) an­tes de des­ta­par­se en St Ja­cob Park. Allí de­bu­tó co­mo ti­tu­lar ha­cien­do dia­na en un cór­ner y re­pi­tió ano­ta­ción cuan­do se es­tre­nó en el on­ce en la Li­ga Eu­ro­pa. Ya no aban­do­nó el pues­to. Par­ti­ci­pó en 38 due­los aquel cur­so (2012-2013) y vio puerta en ocho oca­sio­nes.

En la tem­po­ra­da 2013-2014 lo­gró me­dia do­ce­na, y so­lo uno en la si­guien­te (la que lo lle­vó al Hof­fen­heim), en la que el Ba­si­lea ca­yó en oc­ta­vos de la Cham­pions fren­te al Opor­to. In­dis­cu­ti­ble en el con­jun­to sui­zo más lau­rea­do jun­to al Grass­hop­per, se con­vir­tió tam­bién en fi­jo en su se­lec­ción. De­bu­tó (ofi­cial­men­te) con gol fren­te a Is­lan­dia. En el si­guien­te par­ti­do le hi­zo dos a No­rue­ga. Fue con­vo­ca­do pa­ra la úl­ti­ma Eu­ro­co­pa y en el es­treno fren­te a Al­ba­nia se en­car­gó de abrir (y ce­rrar) el mar­ca­dor.

Ade­más de re­ma­tar bien, en­tien­de de sa­car el ba­lón ju­ga­do des­de atrás. Ate­rri­za en A Co­ru­ña en año de Mun­dial. Lle­var­lo a la Bun­des­li­ga cos­tó más de cin­co mi­llo­nes de eu­ros. Me­dios ale­ma­nes ase­gu­ran que sa­car­lo ha cos­ta­do al­go más de dos. El pre­cio de ta­par un po­si­ble agu­je­ro con un cen­tral de pri­mer ni­vel. No triun­fó con Na­gels­mann, pe­ro si­gue cap­tan­do in­te­rés. Prin­ci­pal­men­te en In­gla­te­rra, don­de en su mo­men­to (los me­jo­res años en Sui­za) lo qui­sie­ron el Ar­se­nal y el Li­ver­pool, y don­de aho­ra so­na­ba pa­ra el New­castle, de re­gre­so en la Pre­mier Lea­gue.

Pre­ver un ca­so Lu­cas

La se­cre­ta­ría téc­ni­ca blan­quia­zul ha apos­ta­do por el de­fen­sa que fue y que aún es­tá muy a tiem­po de vol­ver a ser. Tie­ne so­lo 25 años y ha firmado por cua­tro tem­po­ra­das. No era im­pres­cin­di­ble pa­ra Pe­pe Mel —«Es­toy en­can­ta­do con los cua­tro que ten­go aquí, es­tán tra­ba­jan­do fran­ca­men­te bien», sub­ra­yó ayer el téc­ni­co—, pe­ro po­dría lle­gar­lo a ser: «El club me di­jo que ha­bía que pre­ver lo que ha­bía pa­sa­do el año pa­sa­do con Lu­cas y que hay po­si­bi­li­da­des de que ten­ga­mos el mis­mo pro­ble­ma en un mo­men­to en que sea di­fí­cil reac­cio­nar». De nue­vo el adiós de Sid­nei en­tre lí­neas. Schär, dies­tro, pe­ro con cier­ta ex­pe­rien­cia en la zo­na iz­quier­da, re­men­da­ría el ro­to del bra­si­le­ño. «Pre­ve­mos que en un fu­tu­ro no muy le­jano pue­da ha­ber un mo­vi­mien­to en esa lí­nea del cam­po», in­sis­tió el téc­ni­co blan­quia­zul, ad­vir­tien­do de las di­fi­cul­ta­des de fi­char bueno y bo­ni­to en esa de­mar­ca­ción. «He­mos bus­ca­do por to­dos la­dos. El kilo de cen­tral es­tá más cla­ro que el kilo de de­lan­te­ro úl­ti­ma­men­te». El im­por­ta­do de Sui­za lle­ga con buen car­tel.

CÉSAR QUIAN

Fa­bian Schär, a su lle­ga­da al ae­ro­puer­to de Al­ve­dro ayer por la no­che.

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